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“Bolívar Echeverría, Modelos elementales de la oposición campo-ciudad”: Reseña de Victor Hugo Pacheco Chávez

Bolívar Echeverría, Modelos elementales de la oposición campo-ciudad. Anotaciones a partir de una lectura de Braudel y Marx,

México, Ítaca, 2013. 107 pp.

Suele ocurrir que hay autores cuyo legado se enriquece constantemente por la obra póstuma, la cual viene a llenar los huecos de aquello que escribieron en vida, Bolívar Echeverría no ha sido la excepción. Se ha hecho énfasis en ubicar a Echeverría como deudor explicito de la Teoría Crítica, o con una influencia mayor de Martin Heidegger.1 Pero poco se ha profundizado sobre su relación con la obra de Fernand Braudel.2 La publicación de Modelos elementalesde la oposición campo-ciudad, nos permitirá calibrar la importancia de esta relación.

En el primer comentario de Echeverría a la obra de Braudel, dirigido específicamente al tomo 1 del libro Civilización material, economía y capitalismo, después de apuntar que las civilizaciones se construyen dependiendo las posibilidades de desarrollo que el medio geográfico ofrece a los seres humanos y que los cambios de una civilización son procesos de larga duración, nos dice que la propuesta de Braudel no puede contemplarse como un determinismo geográfico pues las características de las distintas civilizaciones sólo pueden ser consideradas como condiciones de posibilidad de existencia, pues, tal desarrollo sólo puede realizarse a través de una “elección civilizatoria”, con lo cual se postula que las diferentes maneras de vivir la historia obedecen a “distintos proyectos de civilización los cuales giran en torno a la elección de un elemento o un alimento central diferente como base de toda su producción de bienes”. (Echeverría, 20013: 32)

Precisamente la idea de que han existido diversas posibilidades o puntos de partida de vivir la historia estará de base en lo que se refiere a los presupuestos de los cuales parte Echeverría para teorizar sobre lo que él entiende por el ethos histórico y los cuádruples ethos que se derivan como las posibilidades efectivas en que ha cobrado forma la modernidad capitalista. Este es el sentido de la tesis VII de su texto clave “15 tesis sobre modernidad”. (Echeverría, 2001: 173-174)

En el segundo capítulo Echeverría da un comentario sobre la distinción entre lo rural y lo urbano, interrogándose por el lugar del génesis y del desarrollo del capital y del mercado. Nos dice el autor que no es casualidad que Braudel trasladará la discusión de la creación de las ciudades al tomo 2 de Civilización material… que es donde reflexiona sobre la cuestión del mercado. Ya en su célebre ensayo “La comprensión y la crítica (Braudel y Marx sobre el capitalismo), Echeverría nos dice que si puede haber un punto de entendimiento entre Marx y Braudel este sería el de considerar que la realidad mercantil no coincide de manera plena con la realidad capitalista. (Echeverría, 2001: 136) Esta no coincidencia se debe a que el mercado que debería ser el lugar donde circularan libremente los valores de uso en tanto valores de uso, se vuelve el lugar donde se intercambian sólo valores de cambio propiciando con esto una valorización ciega como triunfo indefinido. La modernidad que tuvo como ilusión liberar al mercado de “parasitismos estatales o señoriales” terminó por llevarlo a un callejón sin salida. Esta apreciación tiene dos cuestiones que habría que repensar: 1) Si el lugar del capital es la esfera mercantil que se crea al desarrollarse las ciudades, tendríamos que el lugar del desarrollo del capital fue en un primer momento la esfera mercantil, sólo hasta el siglo XVIII el desbordamiento del capital logra cooptar la esfera productiva. (Echeverría, 2001: 139)3 Y 2) Esta separación entre mercado y capital nos daría la pauta de pensar el lugar del mercado en una sociedad no capitalista.

Los siguientes dos capítulos están enfocados a plantear los modelos elementales de la oposición campo-ciudad y la especificidad de la ciudad burguesa en la tipología que se plantea. Los modelos elementales son: 1) aldea-campiña es propio de una comunidad occidental sedentaria, en donde los medios de producción constan de cultivos parcializados, el trabajo se lleva a cabo de manera común, 2) Campamento-desierto esta oposición es propia del oriente nómada, los medios de producción se establecen en un territorio concentrado propiciado por el mismo movimiento de la caravana y otro ajeno sobre el cual se transita, aquí hay una combinación de formas de trabajo (individual y colectivo) que hacen que exista una propiedad particular y otra común. Y 3) asentamiento-plantación que es característico del oriente sedentario aquí los medios de producción ya no son propiedad común sino que tienen poseedores, empero, a pesar de ello la producción sigue siendo colectiva. Como se puede notar en estas oposiciones lo comunitario no es algo que le ´pertenezca sólo al ámbito comunitario. Ni siquiera cuando surjan las primeras ciudades burguesas lo comunitario es abolido de facto, sino que sigue siendo la principal característica de la ciudad.

En el capítulo cinco Echeverría pone a discusión el tomo 3 de Civilización material, economía y capitalismo. El punto a analizar es ver cuál ha sido la relación entre una economía-mundo y las ciudades. En el capitulo anterior Echeverría señaló que ciudades como Venecia no sólo se identifican con la sociedad veneciana sino que su nombre hace referencia a toda una economía-mundo ¿Cuál es el motivo de esta identificación? Esto se debe a que para Braudel la fortaleza de una economía-mundo reside en el dar coherencia, una coordinación, una lógica de funcionamiento. Este principio de coherencia le es dado por el centro urbano. Dicho centro adquiere la personificación de una “mafia”, la “cosa nostra”, porque “vende protección a los otros, es decir, no tanto porque se imponga por la fuerza sino porque es capaz de ofrecer sus servicios para ahuyentar al verdadero enemigo”. (Echeverría, 2013: 67-68)

Un aspecto importante a señalar es Echeverría acepta que hay un eurocentrismo explicito en la obra de Braudel, pero argumenta que este se justifica porque cualquiera que sea el análisis que se realice sobre la historia del desarrollo del capitalismo llegará a la conclusión de que el papel de Europa en este proceso es central y no puede ser soslayado. Aún más, si se puede pensar que Echeverría tiene un avance en cuanto amostrar la heterogeneidad de la modernidad, finalmente nuestro autor se comprometió de una manera razonada con la visión eurocentrica de Braudel. En este sentido es significativo que la periodización de la economía-mundo que Braudel establece entre los siglo XI-XIII, empata con la primera periodización que establece de los orígenes de la modernidad en el siglo XII. (Echeverría: 2001, 177)4

En los dos últimos capítulos Echeverría se encarga de reflexionar acerca de aquello que caracterizaría a la ciudad contemporánea. Lo primero que destaca es que hay una diferencia entre la ciudad burguesa y la ciudad capitalista, que estriba en que la lógica de funcionamiento de la segundo está referida a la subsunción total de lo rural a lo urbano, que ha llevado no sólo una explotación mayor del campo sino incluso su destrucción misma. Esta consecuencia obedece a que desde mediados del siglo XIX para que surja y opere la ciudad capitalista apareció un fenómeno económico que el autor denomina “renta tecnológica de la tierra”, la cual se basa en que n sólo a los terratenientes se les pague una renta por el uso de la tierra, sino que a esta se le suma otra renta para los “señores de la tecnología” que exigen su cuota por los procedimientos técnicos de la producción.

La revisión de este material que había permanecido inédito nos podrá señalar la deuda intelectual que nuestro autor tenía con el historiador francés y las implicaciones que de ello se deriven en su teorización sobre el desarrollo y despliegue de la modernidad y el capitalismo.

Victor Hugo Pacheco Chávez, “Bolívar Echeverría, Modelos elementales de la oposición campo-ciudad. Anotaciones a partir de una lectura de Braudel y Marx”, en Polisemia, Bogotá, Colombia, No. 15, junio 2013, p. 84-87.

 El libro se puede adquirir en la Editorial Itaca

Bibliografía

Aguilar Piña, René. 2003. Historia, modernidad y discurso crítico en América Latina. Un estudiosobre el concepto de “Ethos históricode Bolívar Echeverría. Tesis de grado Maestría en Historia. México: Facultad de Filosofía y Letras-UNAM.

Barreda, Andrés. 2011. “En torno a las raíces del pensamiento crítico de Bolívar Echeverría” (pp. 19-64), en Bolívar Echeverría, Antología. Crítica de lamodernidad capitalista. La Paz. Bolivia: Vicepresidencia del Estado plurinacional de Bolivia.

Bolívar Echeverría: In Memoriam. Dossier”, en Contrahistorias, 2010-2011. (15): 5-104.

Echeverría, Bolívar. 2013. Modelos elementales de la oposición campo-ciudad, México: Ítaca.

————————– 2010. Modernidad y blanquitud, México: ERA.

————————– 2001. Las ilusiones de la modernidad. Quito, Ecuador: Editorial TRAMASOCIAL.

Fuentes, Diana; Isaac García Venegas y Carlos Oliva Mendoza (Coords.). 2012. Bolívar Echeverría crítica e interpretación. México: Facultad de Filosofía y Letras-UNAM/Ítaca.

Gandarilla Salgado, José G. 2003. Globalización, totalidad e historia, Argentina: Editorial Herramienta/CEIICH-UNAM.

Gandler, Stefan. 2007. Marxismo crítico en México: Adolfo Sánchez Vázquez y Bolívar Echeverría. México: FCE/UNAM/Universidad Autónoma de Querétaro.

Modernidad y revolución. En torno al pensamiento de Bolívar Echeverría. Dossier”. 2011. En Navegando, Año 4, (5): 7-46.

Pacheco Chávez, Victor Hugo. 2012. Para una heurística de la modernidad en América Latina. Análisis de las propuestas de Bolívar Echeverría y Aníbal Quijano. Tesis de grado Licenciatura en Historia. México: Facultad de Filosofía y Letras-UNAM.

1 Véase el primer comentario que trató de sistematizar la obra de Bolívar Echeverría, Stefan Gandler (2007), y los trabajos que salieron luego del fallecimiento de nuestro autor: Contrahistorias (2010-2011); Navegando (2011); Andrés Barreda (2011); Diana Fuentes, Isaac Venegas y Carlos Oliva (2012).

2 Tanto el trabajo de René Aguilar Piña (2003) y una pequeña tesis de licenciatura que realice dan cuenta de la importancia de Braudel en la obra de Echeverría, véase Victor Hugo Pacheco Chávez (2012).

3 Ibíd., p, 139. En este punto Echeverría no sólo se contrapondría a una visión clásica del marxismo, sino que incluso aquí empataría con otro de los autores de quién se puede decir que también es deudor, me refiero a Max Weber, José G. Salgado (2003: 232-235) fue el único que hasta el momento ha reparado en la conexión de Echeverría con Weber en este punto.

4 La periodización de los orígenes de la modernidad, con el tiempo, Echeverría (2010, 13-33) la recorrerá al siglo X.

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