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“El fin del marxismo es establecer el reino de la libertad”: Alfred Schmidt

Carlos Gurméndez 5 marzo 1983

El filósofo alemán Alfred Schmidt (19 de mayo de 1931 –[Fallecido el 28 de agosto de 2012 MC] se encuentra en España invitado por la Universidad Complutense y el Instituto Alemán, para dar una serie de conferencias sobre Marx en Madrid y Barcelona. Schmidt, profesor de la Universidad de Francfort, se considera como una de las figuras más importantes de la Escuela de Francfort. Entre otras obras, es autor de Feuerback o la sensualidad emancipada, Materialismo antropológico, Historia y estructura, Tres estudios sobre materialismo e Historia del materialismo. Según él, el fin del marxismo es establecer el reino de la libertad.

Pregunta. ¿Por qué ha desaparecido la Escuela de Francfort?

Respuesta.No ha desaparecido, aunque, sin duda, no tiene la misma actualidad histórica, sobre todo en conexión con la revuelta estudiantil, de aquellos años. Pero el nexo universitario era menos interesante que los fines y propósitos de la Escuela de Francfort. Un grupo de emigrantes políticos que volvía de Estados Unidos comenzó a aplicar las conclusiones teóricas del marxismo a determinadas disciplinas científicas, desde la economía nacional hasta la historia del arte. No hacían una exposición sistemática de la doctrina marxista; era tan sólo una aplicación a contenidos concretos y muy actuales. Se ha interpretado que dicha escuela, como operaba en el Instituto de Investigaciones Sociales, tenía una tendencia sociológica, lo que no era exacto. Los fundadores de la Escuela de Francfort enfocaban la historia de la sociedad en su conjunto, lo que implica el descubrimiento de las relaciones interdisciplinarias de las distintas ciencias, para llegar a una comprensión de todos los fenómenos que se originan en la esfera de la actividad humana y social.

P. Usted ha declarado en Le Monde que Max Horkheimer estaba más próximo a Marx que Teodor Adorno y otros fundadores de la Escuela de Francfort. ¿Quiere aclararnos esta opinión suya?

R. Horkheimer fue el sucesor de Karl Grunberg como director del Instituto de Investigaciones Sociales de Francfort. Grunberg se interesó fundamentalmente por la economía y la historia social, y consideraba al marxismo como un nexo sintético entre las diferentes ramas de las ciencias humanas. Las tesis de Horkheimer se apoyaban, en cierto modo, en esta concepción de Grunberg, pero lo que le separaba de él era que asumía por completo la dialéctica hegeliana. En consecuencia, los posteriores colaboradores del Instituto de Investigaciones Sociales se encontraron con un marco preestablecido, dentro del cual tuvieron que comenzar a trabajar teóricamente. Sin embargo, influido por el genial Georg Lukacs y su Historia y conciencia de clase, obra básica de la literatura filosófica marxista, Teodor Adorno extendió las categorías económicas de El Capital, así como la teoría del fetichismo de la mercancía, a todos los fenómenos de la cultura del capitalismo tardío. A este respecto, conviene señalar que también Walter Benjamín se sirvió de esas mismas categorías económicas marxistas en su famosa obra Pasaggen Werk. También un artículo del mismo Benjamin, La obra de arte en la época de su reproductividad mecánica, así como su estudio sobre Baudelaire, fueron publicados en la revista de investigaciones sociales de dicha escuela:

P. ¿Qué piensa de la oposición entre materialismo e idealismo en la filosofía? ¿Cree usted que sigue siendo un tema importante o que actualmente está ya superado?

R. Marx no ha planteado esta pregunta de forma académica o abstracta, sino sobre el suelo de la praxis histórica. En Marx no se trataba del concepto metafísico de la Materia, ni de sustituirlo por el concepto, también metafísico, del Espíritu. La materialidad a que él se refería es el proceso histórico vital de los hombres. En la polémica contra Hegel afirmaba que las situaciones de hecho, esenciales de la realidad, no eran tratadas en absoluto, o sólo se ocupaba de ellas en forma especulativa. La crítica que hace Marx a Hegel es existencial. La antinomia entre materialismo e idealismo es académica y ha perdido mucho de su importancia.

P. ¿Qué puede decirnos de su nuevo libro Historia del materialismo?

R. Es una recopilación de sus clases universitarias desde 1972 hasta 1982. Comienza con Tales de Mileto hasta Nietzsche. Su finalidad consistió en reescribir la obra de Federico Alberto Lange sobre el mismo tema, pero desde la atalaya de la actualidad. La obra de Lange tiene un contenido histórico-cultural y situaba las tesis materialistas en sus respectivos contextos históricos. Lange partía del axioma de que solamente la materia y el movimiento adquieren un significado completamente distinto en cada época. Esta visión suya me ha impresionado mucho, al igual que sus objeciones epistemológicas contra el materialismo, al que consideraba como una metafísica cerrada y definitiva. Pienso que el aspecto detectivesco, policiaco y analítico es una de las facetas más interesantes de esta obra de Federico Alberto Lange sobre el materialismo.

P. Filósofos como Geymonat, en su obra Historia del pensamiento filosófico y cientifico, y Althusser, en su Lenin, sostienen que la tarea futura del marxismo consiste solamente en la construcción filosófica de las ciencias particulares. ¿Cuál es su opinión?

R. Esos autores, que conozco bien, son muy propensos a un cientifismo unilateral. No creo que la idea del “reino de la libertad”, tal como la concibió Marx, sea un asunto únicamente científico ni de síntesis unificativa de las investigaciones de la ciencia. El “reino de la libertad” plantea problemas que han sido tratados, en el transcurso de la historía de la filosofía, por la metafísica, y también, me atrevería a decirlo, hasta por la teología.

P. Usted ha manifestado que el espíritu de Francfort radica en un ensayo de entender el mundo en su totalidad.

R. Con esto quise decir lo que Schopenhauer denominaba “la necesidad metafísica del hombre”, pues éste se arriesga siempre a ensayar un proyecto global del mundo, pero debe ser consciente de que tales proyectos son siempre provisionales, frágiles y efímeros.

Fuente: http://elpais.com/

Ver también: “El concepto de naturaleza en Marx”: Alfred Schmidt

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