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«Ideología, fetichismo de la mercancía y reificación»: Mario Margulis

Ideología y fetichismo de la mercancía

En la obra de Marx, el apartado sobre el fetichismo contiene el análisis más profundo, lúcido y prometedor de las formas ideológicas. En el primer capítulo de El capital, cuando está construyendo las bases para desarrollar su análisis sobre la producción y la dinámica socioeconómica del sistema, Marx introduce el tema de la recepción, de la descodificación, es decir, cómo la gente se presenta en su subjetividad ese sistema productivo protagonizado por el intercambio de mercancías. Plantea la contradicción entre cómo funciona y cómo se representa en la mente de los individuos un sistema social basado en la generalización del intercambio mercantil. El tema del fetichismo en Marx pone de manifiesto la vigencia de formas de descodificación engañosa y, también, la importancia de tales espejismos para el desarrollo y reproducción del sistema capitalista. Hace un análisis del papel que cumple esa descodificación social engañosa de los fenómenos económicos centrales y un reconocimiento práctico de la importancia del plano de la significación (todavía poco estudiado y desarrollado en la época de Marx).

El proceso descrito en el apartado sobre el fetichismo configura el fenómeno ideológico central del sistema capitalista, algo que está en el fondo de su dinámica y que permite su autorreproducción y autolegitimación. Sustituye, como principal sostén de la legitimidad, al papel que desempeñaba la religión, que actuaba como sustento de la gobernabilidad durante el Ancien Régime. Las propias prácticas mercantiles, la dinámica de la mercancía, llevan en su interior la base de una ilusión de equidad, de igualdad, de transparencia, que convalidan cotidianamente al sistema mediante su mero funcionamiento. No en vano Marx acude a la figura del «fetichismo»: un hechizo, algo emparentado con la superstición y la magia y que remite a la idea de un dios oculto en la intimidad de la mercancía.

Desconstruyendo el funcionamiento de los actos cotidianos de intercambio de mercancías se pueden establecer las etapas y procesos lógicos que intervienen y que no son registrados por la conciencia de los hombres. Por una parte, la generalización del intercambio de mercancías torna invisible el carácter relacional que da origen al valor. El valor aparece como una cualidad intrínseca de la mercancía y no como lo que es: una cualidad relacional básicamente social, que surge del interjuego del sistema. Robinson Crusoe posee objetos útiles, dice Marx, pero no valores. El valor (y por consiguiente el precio) es una condición eminentemente relacional adjudicada por el juego global de la economía.

Ideología, fetichismo de la mercancía y reificación

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