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“Bajtín y Vigotsky: La experiencia social en la producción del sentido”: Mirta Gloria Fernández

Resumen:

Este artículo indaga las coincidencias entre Bajtín y Vigotsky, se organiza en dos partes. En la primera, se exponen algunas líneas en relación con las biografías de ambos intelectuales, mientras la segunda busca poner en evidencia los conceptos teóricos de uno y otro e indagar sus coincidencias, las que confluyen en el concepto de conciencia que postulan ambos autores: Bajtín se apoya en la noción de habla interna, mediada por la cultura, para explicar el origen de la conciencia; en sintonía, Vigotsky (1995) postula que el lenguaje tiene una función reguladora que primero es externa y que se internaliza posteriormente. Así, el habla interior es el vehículo de nuestra identidad y permite la continuidad del yo en la vida cotidiana y de un lenguaje externo, social, que es la manifestación del pensamiento en palabras. El pensamiento no se expresa simplemente en palabras, sino que existe a través de ellas, aprendidas socialmente.

Una práctica pedagógica que evada estas formas de concebir las relaciones entre las personas, que de eso se trata la educación (una internalización de la cultura, y por ende la constitución de la conciencia), es decir, una práctica de enseñanza de la literatura indiferente a las postulaciones de ambos teóricos imprescindibles estaría imposibilitada de comprender que todo encuentro con el alumno y con la obra literaria debería escaparle al monologismo.

Palabras clave : Polifonía – Intersubjetividad – Signo Ideológico – Herramienta Semiótica – Pedagogía

Prólogo

Este trabajo se inspira en dos intelectuales que atraviesan mis intereses sustanciales en el terreno de la enseñanza. Quizás tendría que aclarar que el ejercicio constante de la docencia con diferentes grupos humanos –en relación con edad, clase social, ambiente, nacionalidad; algunos libres, otros encerrados, y muchos abandonados a su suerte– fui presa de una gran dicotomía, por así decirlo, entre mi formación (incluidos los docentes y pares cuyos discursos versaban sobre los graves problemas de aprendizaje de los sujetos) y mis certezas personales sobre el potencial intelectual que –según creía y creo– no es privilegio de elites: una especie de capital del que absolutamente la totalidad de mis alumnos podía considerarse propietario. Tal vez esta idea –que compartía con unos pocos, no precisamente en la sala de profesores de los lugares donde trabajaba– hizo que me volviera muy exigente con los alumnos. Obtuve respuestas positivas. Sin embargo, toda esa práctica estuvo signada por la intuición y el consiguiente silencio. Situación inevitable cuando se carece de fundamentos para la actuación pedagógica.

No hace muchos años que me crucé con Vigotsky. Y Bajtín, aunque tuve la oportunidad de leerlo, me era ajeno pues donde estudiaba se exaltaba que los géneros primarios eran sencillos, mientras los secundarios eran complejos o que la polifonía era la suma de todas las voces. Siempre fuera de contexto, sin alcance social; y por supuesto, excluyéndolo de la tradición marxista. Vigotsky tampoco tenía contexto. Poco a poco dejé de leerlo a través de otros y supe que su obra había sido censurada y que sostenía que “lo que un niño puede hacer con ayuda es más indicativo de su inteligencia que lo que puede hacer por sí mismo”. Estudié educación, casi traicionando a las Letras. Pero luego volví. Ya había leído mucho a Vigotsky y lo suficiente a Wertsch como para sospechar que Bajtín se aproximaba, en gran medida, a Vigotsky en cuanto a sus ideas acerca de la constitución social de la conciencia.

Así estaban las cosas, ya había recorrido la agotadísima Psicología del Arte que un buen amigo me había traído de Madrid; y había releído la Estética de la creación verbal. Estaba disfrutando El marxismo y la filosofía del lenguaje, cuando me anunciaron el seminario que impartiría Hugo Mancuso, sobre Bajtín. Me gustó que el profesor no homologara lectura literaria/ lectura no literaria; y que considerara, como Bajtín y Vigotsky, que la literatura es un género crucial en el desarrollo de la inteligencia de las sociedades. Este artículo –que indaga las coincidencias entre ambos intelectuales– se organiza en dos partes. En la primera, se exponen algunas líneas en relación a las biografías, mientras la segunda busca poner en evidencia los conceptos teóricos de uno y otro en los que hay interesantes coincidencias:

• Signo-herramienta para Vigotsky, signo-ideología para Bajtín.

• Polifonía para Bajtín, construcción social del conocimiento para Vigotsky o Alteridad para Bajtín, intersubjetividad para Vigotsky

• Del habla a la escritura y de los géneros primarios a los secundarios.

• Similitudes en cuanto al abordaje crítico del psicoanálisis.

• Similitudes en cuanto a la concepción del arte.

Gran parte de este trabajo descansa en las clases que Hugo Mancuso impartió en el seminario Aproximación a la Teoría Textual de Mijail Bajtín (2004). Su mirada ha sido crucial en tanto incentivó las relecturas de Bajtín y Vigotsky, ya desde la práctica de enseñar. En la praxis –a ojos de ambos- está la esencia misma de las cosas, con lo cual el propósito de este escrito queda debidamente justificado.

AdVersuS, Año IV,- Nº 8-9, abril-agosto 2007

BAJTIN_Y_VIGOTSKY

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