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Radical economic theories of the current economic crisis
Private Debt and the Current Crisis
“El tipo de ciudad en que queremos vivir está ligado al tipo de personas que queremos ser”: David Harvey
En el prefacio de Rebel Cities (Ciudades rebeldes), empiezas describiendo tu experiencia en París durante los ’70: “Edificios gigantes, carreteras, viviendas públicas desalmadas y mercantilización monopolizada sobre las calles amenazando con absorber el viejo París… París desde los ’60 en adelante estaba simplemente en medio de una crisis existencial. El viejo no podía durar. Además, fue también en 1967 cuando Henry Lefebvre escribió su ensayo fundamental «Sobre el derecho a la ciudad”. ¿Puedes hablar sobre este período de los ’60 y ’70? ¿Cómo te interesaste por el paisaje urbano? ¿Y cuál fue el ímpetu para escribir Rebel Cities?
En todo el mundo se mira a los ’60, históricamente, como un período de crisis urbana. En los Estados Unidos, por ejemplo, fue un momento en el que muchas ciudades centrales se incendiaron. Hubo revueltas y casi revoluciones en ciudades como Los Angeles, Detroit y por supuesto después del asesinato del doctor Martin Luther King en 1968, alrededor de 120 ciudades estadounidenses vivieron una inquietud social y acción rebelde más o menos masivas. Menciono esto sobre Estados Unidos, porque lo que estaba en efecto ocurriendo era que la ciudad se estaba modernizando. Se estaba modernizando en base al automóvil; se estaba modernizando en base a las áreas residenciales. La Vieja Ciudad, o lo que había sido el centro político, económico y cultural de la ciudad durante los ’40 y ’50, estaba quedándose atrás. Recuerda, estas tendencias estaban teniendo lugar en todo el mundo capitalista avanzado. Así que no era sólo en Estados Unidos. Había serios problemas en Gran Bretaña y Francia, donde un modo de vida más antiguo estaba siendo desmantelado –un modo de vida sobre el que creo que nadie debería ser nostálgico-, pero este antiguo modo de vida estaba siendo desplazado y sustituido por un nuevo modo de vida basado en la comercialización, la propiedad, la especulación con la propiedad, la construcción de carreteras, el automóvil, la suburbanización, y con todos estos cambios vimos un aumento de la desigualdad y la inquietud social.
«The Failure of Capitalist Production: Underlying Causes of the Great Recession»: Andrew Kliman
Economist Andrew Kliman discusses his book «The Failure of Capitalist Production: Underlying Causes of the Great Recession» (Pluto 2012). Many analyses of the Great Recession have been put forward from theories of unregulated finance, to Neoliberalism, to rising inequality. Kliman’s book is the first to put forward, based on in-depth empirical analysis of US data, that Marx’s theory of the Tendency of the Rate of Profit to Fall can explain these events. This talk will also present some of Kliman’s most recent work on the contentious issues of wages and inequality.
Kliman’s conclusions have immediate political implications. Short of a socialist transformation the only way to escape the ‘new normal’ of stagnation is to restore profitability through full-scale destruction of the value of existing capital assets, something not seen since the Depression of the 1930’s.
«Crisis theory and the great recession»: Riccardo Bellofiore
Riccardo Bellofiore – Crisis theory and the great recession: a personal journey from Marx to Minsky
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DPU: http://dpu.mirovni-institut.si/index.php
FB stran: https://www.facebook.com/pages/Delavs…
«The Contradictions of Capital»: David Harvey
University of Warwick
Distinguished Lecture Series
14 February 2013
David Harvey is the Distinguished Professor of Anthropology at the Graduate Center of the City University of New York. He is a leading political economist and social theorist of international standing. He is a highly cited academic and the author of many books and essays. Professor Harvey received his BA, MA and PhD from Cambridge University and was formerly Professor of Geography at John Hopkins University, Halford Mackinder Professor of Geography at the University of Oxford and Senior Research Fellow at St Peter’s College Oxford.
His numerous awards include Outstanding Contributor Award of the Association of American Geographers, the Centenary Medal from the Royal Scottish Geographical Society and the Patron’s Medal of the Royal Geographical Society for contributions to critical human
«El capitalismo en el atolladero»: Michel Husson
Es evidente que la crisis capitalista no ha terminado. Cinco años después de que estallase, este texto es un resumen actualizado de trabajos anteriores (1) que adopta tres perspectivas. La primera parte ofrece una visión general de las principales tendencias del capitalismo después del gran giro liberal de los años 1980. La segunda utiliza ese marco interpretativo para definir las coordenadas de la crisis actual. Finalmente, la última parte aborda específicamente las características concretas de la crisis en Europa.«¿Podría Keynes poner fin a la crisis? Presentando el multiplicador marxista»: Guglielmo Carchedi
Para Marx, la causa inmediata de la crisis es la caída de la tasa media de ganancia (ARP). 1 Un número creciente de estudios han demostrado que esta tesis no sólo es lógicamente consistente, sino que también es apoyada por un material empírico sólido y en crecimiento. 2 Si la decreciente rentabilidad es la causa del desplome, el desplome sólo terminará si la rentabilidad de la economía, se embarca en una senda de crecimiento sostenido. Entonces, la pregunta pertinente es: ¿pueden las políticas keynesianas restaurar la rentabilidad de la economía? ¿Pueden poner fin al desplome?Leer más…
“Estoy intentando recuperar un concepto de capital que creo que los movimientos sociales han perdido”: Moishe Postone
Reproducimos el diálogo completo que un nutrido grupo de personas mantuvimos el pasado 23 de noviembre de 2012 con el sociólogo e historiador Moishe Postone en la Escuela de Relaciones Laborales de Madrid. Las preguntas han sido resumidas para limitar la extensión del texto. Han participado en la traducción de este diálogo María José Castro, Cristina Catalina y Miguel León.
Estoy intentando recuperar un concepto de capital que creo que los movimientos sociales de izquierdas han perdido. Y no sólo los movimientos más recientes. Creo que existe una tendencia a no entender bien el sistema sino a personalizarlo en los banqueros (por ejemplo, en los banqueros alemanes). Claro que estos han desempeñado un importante (y pésimo) papel pero debemos entender que estamos ante una crisis global. Mi trabajo es un intento de recuperar categorías muy abstractas, como la de capital, para empezar a repensar cómo entendemos la naturaleza sistemática del capitalismo, no sólo de la crisis, sino también de lo que pasa entre las crisis. Creo que en lo que respecta a la conciencia de izquierdas la guerra fría fue desastrosa. El movimiento comunista internacional transformó el término internacionalismo en tomar partido por un bando, lo cual disminuyó la capacidad crítica de las personas de izquierdas. Podían ser muy críticas con EEUU, pero se limitaban a defender lo que estaba pasando en la URSS. Categorías históricas como el capitalismo y el socialismo se transformaron en categorías espaciales: un bando y el otro. Esto es importante porque la nueva izquierda trasladó este problema a los nacionalismos del tercer mundo. [Esta forma de pensar] merma la capacidad crítica de las personas de izquierdas para tratar a fondo determinadas situaciones precisamente en un momento en el que es urgente crear una nueva forma de internacionalismo, que sea realmente internacional y no sólo una suma de nacionalismos buenos y malos.
«La crisis del capital, sus ciclos y el proceso mundial de acumulación. ¿América sin riesgos?»: Manuel Sutherland
Quiebras, despidos masivos, fraudes y una recesión (en términos ortodoxos: estancamiento en el crecimiento del PIB por 2 o más trimestres seguidos) amenazan con soliviantar las bases del modo de producción capitalista a nivel mundial. Dicho fenómeno suele intitularse como “crisis sistémica del capital”, porque podría decirse que su carácter es omnímodo. Como la ideología que portan la mayoría de personas, es la ideología de la clase dominante (la capitalista), es lugar común escuchar las frases más desternillantes en relación a la crisis del capital y su imposible solución. En el top five de esos delirios, resaltan: la ideología de que la crisis es meramente financiera, que se pueden evitar los ciclos recesivos, que la acumulación de capital puede ser “nacional” o “independiente”, que hay “liberaciones económicas” nacionales y que la crisis NO afectará a las naciones cuyos gobiernos que administren el capital social, sean “progresistas”. Tamaños dislates son amargamente frecuentes y representan un duro escollo en la emancipación de la clase obrera, de la tiranía capitalista. Sin entender lo que se quiere transformar, es imposible hacerlo. Veamos.
«Could Keynes end the slump? Introducing the Marxist multiplier»: Guglielmo Carchedi
For Marx, the proximate cause of crises is the fall in the average rate of profit (ARP).1 An increasing number of studies has shown that this thesis not only is logically consistent but is also supported by a robust and growing empirical material.2 If falling profitability is the cause of the slump, the slump will end only if the economy’s profitability sets off on a path of sustained growth. Then the relevant question is: can Keynesian policies restore the economy’s profitability? Can they end the slump?
To begin with, what are Keynesian policies? First, they are state–induced economic policies. Second, they can be redistribution policies or investments policies. Third, they should be capital financed and not labour financed. If labour-financed, they are neoliberal policies. Fourth, in the case of state-induced investment policies, they can be either civilian (mainly in public works like highways, schools, hospitals, etc, in order to avoid competition with those private sectors already experiencing economic difficulties) or military. I shall not deal with “military Keynesianism” because presently this is not what Keynesian economists propose to end the crisis. Some might think that a major war might be the only way out of the depression. This is an open admission of the monstrosity of this system. But then why save it? Then what follows refers only to civilian Keynesian policies.
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«Statistical Evidence of Falling Profits as Cause of Recession»: J. A. Tapia Granados
Tapia Granados, José A. “ Statistical Evidence of Falling Profits as Cause of Recession A Short Note”, Review of Radical Political Economics December 2012 vol. 44 no. 4 484-493.
Data on 251 quarters of the U.S. economy show that recessions are preceded by declines in profits. Profits stop growing and start falling four or five quarters before a recession. They strongly recover immediately after the recession. Since investment is to a large extent determined by profitability and investment is a major component of demand, the fall in profits leading to a fall in investment, in turn leading to a fall in demand, seems to be a basic mechanism in the causation of recessions.
«Finance, crisis and the left alternatives»: Alfredo Saad-Filho
Alfredo Saad-Filho, Dept. Head of Development studies at the University of London, England, says that we have a situation of malfunction, but there is not the political will to replace capitalism. In his recent talk in Vancouver, He says that he wants to see people claim the right to a different future. He says it is inconceivable that people will accept all the inequalities, the difficulties, the crisis and the waste that we have today. He also says that there is more than enough to satisfy everyone needs globally: Today there is no need or reason why people starve in different parts of the world (October-2010)
«Desgraciadamente, España ya es una nueva Grecia»: Yanis Varoufakis
El Minotauro cretense era una figura mitológica con cuerpo de hombre y cabeza de toro encerrada en un laberinto construido por el Rey Minos. La bestia debía alimentarse con carne humana, y el rey se encargó de que fuera Atenas, cuyo rey Egeo había matado a su hijo, quien se encargara de complacer al monstruo y así pagar el tributo por el asesinato. Se estableció una especie de Pax Cretense mediante la cual Creta se convirtió en el máximo poder económico y político de la zona. Atenas pagaba con carnes jóvenes, el Minotauro engullía y la isla mediterránea satisfacía sus ansias hegemónicas. Hasta que el monstruo fue aniquilado por Teseo y Atenas recuperó su poder. Esta metáfora es la que ha utilizado el economista greco-australiano y profesor de Política Económica en la Universidad de Atenas Yanis Varoufakis para explicar el crash de 2008 y la actual crisis sistémica en su reciente ensayo El Minotauro Global (Capitán Swing). Según explica, fue EE.UU. a partir de 1971 quien comenzó a crear esta bestia a partir del aumento de su déficit mediante las importaciones a países como Alemania y Japón, los cuales devolvían sus beneficios a Wall Street a través de los impuestos. Este círculo se rompió cuando las pirámides de dinero privado que Wall Street había creado sin ningún tipo de regulación con estos ingresos se vinieron abajo. El Minotauro estalló y sus tripas salpicaron a todos los que habían vivido de él y con él. En esta entrevista, realizada mediante correo electrónico, Varoufakis aborda su teoría, señala a los causantes del desastre, habla de los casos de Grecia y España, de la muerte de la socialdemocracia y ofrece una solución para estos países: “Tener un gobierno que diga NO a los vacuos acuerdos que Europa le está obligando a firmar”.
«Reflexiones sobre la crisis»: Rémy Herrera
I. Introducción
Uno de los errores más frecuentes en las habituales interpretaciones de la actual crisis es que se trataría de una crisis financiera que contaminaría la esfera real de la economía. En realidad se trata de una crisis del capital, en la que uno de los fenómenos más visibles y mediatizados ha surgido en la esfera financiera en razón de la extrema financiarización del capitalismo contemporáneo. Nos las vemos con una crisis sistémica -que toca al corazón mismo del sistema capitalista, el centro de poder de las altas finanzas, que controla la acumulación desde hace más de tres décadas. No es un fenómeno coyuntural, sino estructural. La serie de repetidas crisis monetario-financieras que han golpeado sucesivamente a diferentes economías desde hace treinta años forma parte de la misma crisis -desde el «golpe de Estado financiero» de los Estados Unidos en 1979: México en 1982, crisis de la deuda en los años 80, Estados Unidos en 1987, Unión Europea -Gran Bretaña incluida- en el 1992-1993, México en 1994, Japón en 1995, la, así llamada, Asia «emergente» en 1997-1998, Rusia y Brasil en 1998-1999, así como Costa de Marfil en ese mismo momento, de nuevo Estados Unidos en 2000 con la explosión de la burbuja de la «nueva economía», después Argentina y Turquía en 2000-2001… Crisis que se ha agravado recientemente, sobre todo desde 2006-2007, a partir del centro hegemónico del sistema, y que se ha generalizado como una crisis multidimensional; a la vez socioeconómica, política, energética, climática, alimentaria, humanitaria incluso y, por supuesto, también financiera: en Islandia, en Grecia, en Irlanda, en Portugal… No es el «beginning of the end of crisis» percibido por los consejeros del presidente Barack H. Obama. No es una crisis de crédito normal y corriente, ni tampoco una crisis de liquidez pasajera, mediante la cual el sistema encontraría el modo de recomponerse, se reforzaría y volvería a comenzar «normalmente» -con un nuevo auge de las fuerzas productivas y en el cuadro de las relaciones sociales modernizadas. Todo esto parece más grave, verdaderamente mucho más grave…
«Autodestrucción sistémica global, insurgencias y utopías»: Jorge Beinstein
Aceleración de la crisis (cambio de discurso).
El fatalismo global abandona su máscara optimista neoliberal de otros tiempos (que sobrevivió durante el primer tramo de la crisis desatada en 2008) y va asumiendo un pesimismo no menos avasallador. En el pasado los medios de comunicación nos explicaban que nada era posible hacer ante un planeta capitalista cada día más próspero (aunque plagado de crueldades), solo nos quedaba la posibilidad de adaptarnos, una ruidosa masa de expertos avalaban las grandes consignas con argumentos científicos irrefutables (los críticos no podían hacerse oír frente a la avalancha mediática). A eso se le llamó discurso único, aparecía como un formidable instrumento ideológico y prometía acompañarnos durante varios siglos aunque duro unas pocas décadas y se esfumó en menos de un lustro.
Ahora la reproducción ideológica del sistema mundial de poder empieza a acudir a un nuevo fatalismo profundamente pesimista basado en la afirmación de que la degradación social (desplegada como resultado de “la crisis”) es inevitable y se prolongará durante mucho tiempo.
























