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«La financiarización de la economía española. Endeudamiento, crisis y recortes sociales»: Nacho Álvarez
Financiarización y modelos de crecimiento
El concepto de financiarización es utilizado para referirse al creciente dominio que los mercados y la lógica financiera ejercen sobre el conjunto de la dinámica económica desde la década de 1980. A pesar de que dicho concepto hace referencia a mecanismos tan viejos como el propio capitalismo, las políticas neoliberales de las últimas décadas han llevado hasta niveles sin precedentes el peso que los mercados, las instituciones y los objetivos financieros tienen en el funcionamiento de la economía.
Diversos indicadores evidencian este proceso: la capitalización bursátil de las principales plazas financieras se ha disparado durante las últimas décadas, sobrepasando varias veces el peso del PIB de las distintas economías nacionales; el valor de las transacciones financieras ha crecido mucho más rápidamente que la actividad comercial y productiva; el crédito ha sufrido una ingente expansión; y el peso relativo de las rentas financieras se ha incrementado notablemente sobre el total de la renta nacional.
«Economía no liberal para liberales y no liberales»: Diego Guerrero
«Soy antiliberal porque el liberalismo es mentira. Todo él es una mentira de principio a fin, pero una mentira que, por desgracia, engaña a mucha gente y la hace más feliza de lo que se merece. Es una «retórica de la libertad» que no contiene ni medio gramo de auténticas libertades. O mejor dicho, es una libertad que se asienta en la «libertad de explotación», que sólo está al alcance de un pequeño porcentaje de la población. Esta falsa libertad se mantiene y se propaga porque la gente no se ha rebelado todavía contra esta falsedad. Porque somos demasiado sumisos -por ahora- ante (ante, bajo y con) la legalidad y la legitimidad de que la mayoría tengamos que someternos a la exigencia de dejarnos explotar y dejarnos extraer plusvalor (a partir de la parte de nuestra jornada laboral que no nos pagan) como condición ineludible para poder sobrevivir y vivir la vida que nos corresponde, ésa tan pobre y gris que caracteriza a nuestra figura de asalariados o mercaderes de fuerza de trabajo».
“El neoliberalismo como corriente está en su fase terminal”: Theotonio Dos Santos
Es lo que afirma el científico social brasileño Theotonio dos Santos, en desarrollo de sus charlas y entrevistas que concedió durante su permanencia en Buenos Aires para participar como conferencista principal en el VI Encuentro Internacional de Economía y Derechos Humanos organizado por el Centro de Estudios Económicos y Monitoreo de las Políticas Públicas (CEMoP) de la Universidad Popular Madres de Plaza de Mayo y que se realizó entre el 4 y el 6 de octubre.
No obstante la fase moribunda en que se encuentra el modelo neoliberal, Dos Santos considera que sus operadores aún mantienen el control sobre instrumentos claves, como por ejemplo los bancos centrales, que consiguieron sacarlos del contexto de avances democráticos. “Es un bastión muy fuerte -explica- que está asociado al capital financiero que pretende poner al Estado a su completa disposición. Y los Estados Unidos y Europa son un claro ejemplo de eso. Estamos en una situación de la economía mundial absolutamente nueva. Solamente el hecho de que se distribuya el poder mundial de esta forma, por lo menos pone en cuestión un sistema imperialista mundial que fue la base de expansión del capitalismo y todo este pensamiento liberal. Incluso, hasta el liberalismo keynesiano está en crisis”.
«The Neoliberal Theory of Society»: Simon Clarke
The ideological foundations of neo-liberalism
Neoliberalism presents itself as a doctrine based on the inexorable truths of modern economics. However, despite its scientific trappings, modern economics is not a scientific discipline but the rigorous elaboration of a very specific social theory, which has become so deeply embedded in western thought as to have established itself as no more than common sense, despite the fact that its fundamental assumptions are patently absurd. The foundations of modern economics, and of the ideology of neoliberalism, go back to Adam Smith and his great work, The Wealth of Nations. Over the past two centuries Smith’s arguments have been formalised and developed with greater analytical rigour, but the fundamental assumptions underpinning neoliberalism remain those proposed by Adam Smith.
Adam Smith wrote The Wealth of Nations as a critique of the corrupt and self-aggrandising mercantilist state, which drew its revenues from taxing trade and licensing monopolies, which it sought to protect by maintaining an expensive military apparatus and waging costly wars. The theories which supported the state conceived of exchange as a ‘zero-sum game’, in which one party’s gain was the other party’s loss, so the maximum benefit from exchange was to be extracted by force and fraud. The fundamental idea of Smith’s critique was that the ‘wealth of the nation’ derived not from the accumulation of wealth by the state, at the expense of its citizens and foreign powers, but from the development of the division of labour. The division of labour developed as a result of the initiative and enterprise of private individuals and would develop the more rapidly the more such individuals were free to apply their enterprise and initiative and to reap the corresponding rewards.
«Marxist theory, financial system and crisis of 2008»: S. Lapatsioras, D.P. Sotiropoulos and J. Milios
Abstract: Returning to Marx’s analysis in the third volume of Capital we shall endeavour to outline a Marxist interpretation of contemporary capitalism, contemporary financialization and the crisis of 2008. Crucial in this connection are the concept of fictitious capital and the associated with it process of capitalization. Financialization should be conceived as a type of organization and a mode of exercising capitalist power, which consists of a whole set of instruments, techniques, levels of application and targets. In this way, financialization as a generalization of these processes into a complex system comprises a decisive link for the enforcement of the capital domination. This means that our study does not concentrate merely on the ‘productive’ or ‘unproductive’ effects that financialization might have on ‘development’ or ‘consumption’, but on a whole series of other possible and crucial effects which seem marginal at first sight. As a consequence, we regard finance as a complex social function that cannot be isolated from ‘real’ economy.
Accordingly, such argumentation, based, of course, on Marxian concepts, provides the terms to rethink contemporary neoliberal form of capitalism and modern crisis as expressions of the contradictions inherent in this organization of capital hegemony, and contemporary form of imperialism, as well. Our analysis also comes up with some conclusions concerning the discussions within Marxism on whether derivatives are commodities or money (or even some other representation of capitalist wealth) and how should we comprehend the global crisis of 2008 in the light Marxian argumentation.
«Unravelling Capital’s contradictions»: David Harvey (subtítulos en castellano)
Vídeo:
Geógrafo y teórico social británico, distinguido profesor de la City University de Nueva York (CUNY) y Miliband Fellow de la London School of Economics. Director de The Center for the Place, Culture and Politics, y autor de numerosos libros.
Es uno de los 20 autores más citados en humanidades, y sus libros y ensayos han sido de gran influencia el desarrollo de la geografía moderna.
«Crisis monetaria, crisis de acumulación»: Joaquín Arriola
Darle la vuelta a la situación, nos dice Arriola, es una decisión política internacional que sin embargo no se puede tomar sin afectar al problema de fondo, esto es, la ausencia de un sistema monetario internacional y el modelo de consumo a crédito ilimitado diseñado por las autoridades de Estados Unidos.
Breve excurso histórico
El crédito es el aceite en el motor de la economía capitalista. Todo el proceso de producción se hace a crédito: los bancos o los inversores financieros conceden crédito a las empresas para adquirir los bienes de capital necesarios para la producción; los trabajadores le conceden crédito al empresario, que no les paga sino al final de periodo laboral, normalmente un mes. Esos mismos trabajadores adquieren a crédito los bienes de consumo de larga duración, e incluso los productos más básicos. Los procesos de centralización del capital, genéticamente inscritos en la acumulación capitalista, también se financian a crédito.
A medida que aumenta la complejidad del proceso productivo, las innovaciones financieras se convierten por tanto en una necesidad para realizar operaciones de crédito que cada vez requieren un volumen unitario más grande, acorde con la dimensión de los procesos (de producción, de centralización) a financiar. De esta forma, las sociedades por acciones, las tarjetas de crédito o el sistema de préstamos interbancarios han surgido como innovaciones estratégicas dirigidas a facilitar la expansión de la economía de crédito.
«Neoliberalism and the City»: David Harvey
Internationally recognized urban geographer and social theorist David Harvey delivers a keynote lecture at the Middlebury College Symposium, «Urban Landscapes: The Politics of Expression»
(Sep 29, 2006 at Middlebury College)
«Capitalismo zombi ‘made in Spain’»: Elena Idoate
Se habla muchísimo de la crisis en los medios pero realmente se explica poco o nada. Quizá por esta razón en los últimos años el Seminario de Economía Crítica Taifa se ha convertido en un colectivo de formación de referencia para los movimientos sociales, especialmente en su casa principal, Catalunya. En este artículo, Elena Idoate, investigadora militante y coautora de muchos estudios del Seminario, nos ofrece un análisis integral y a fondo de la crisis en el Estado español. Examina las raíces de la crisis, su evolución hasta ahora y las trampas mortales que nos tienden los sirvientes políticos leales al capitalismo –un sistema históricamente muerto pero que sigue matando y más. Sin embargo, Idoate acaba celebrando que “la situación límite” que se está creando también hace posible la confluencia de luchas que abre una posible salida a la crisis.
Nos encontramos en el ojo del huracán de la crisis, donde está golpeando con más fuerza, para desestabilizar los mercados financieros internacionales y sacudir las posibilidades de recomposición del capitalismo. Rajoy anuncia, entre aplausos en el Congreso, el recorte más bestia de la historia, mientras la policía reprime la marcha minera en Madrid con balas de goma. Las cuestiones bancarias y de la deuda son temas de primer orden, ya que el pago de las pensiones, los hospitales, las escuelas, el paro y las ayudas dependen de que en el corto plazo se resuelvan mecanismos de financiación. Pero el conflicto social y el cierre de los mercados financieros, con fuga de capitales incluida, tienen que ver con cuestiones que van más allá.
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«El derecho a la ciudad»: David Harvey
Vivimos en una era en la que los ideales de los derechos humanos se han colocado en el centro de la escena tanto política como éticamente. Se ha gastado una gran cantidad de energía en promover su significado para la construcción de un mundo mejor, aunque la mayoría de los conceptos que circulan no desafían fundamentalmente las lógicas de mercado liberales y neoliberales o los modos dominantes de legalidad y de acción estatal. Vivimos, después de todo, en un mundo en el que los derechos a la propiedad privada y el benefició aplastan todas las demás nociones de derechos.
Quiero explorar aquí otro tipo de derecho humano, el derecho a la ciudad. ¿Ha contribuido el impresionante ritmo y escala de urbanización de los últimos cien años al bienestar humano? La ciudad, en palabras del sociólogo urbano Robert Parker, es
«el intento más exitoso del ser humano de rehacer el mundo en el que vive de
acuerdo con el deseo más íntimo de su corazón. Pero si la ciudad es el mundo
que el ser humano ha creado, es también el mundo en el que a partir de
ahora está condenado a vivir. Así pues, indirectamente y sin un sentido nítido
de la naturaleza de su tarea, al hacer la ciudad, el ser humano se ha rehecho
a sí mismo«.
«O Mundo do Trabalho no Século XXI»: Ricardo Antunes
O Roda Viva recebeu, no dia 3 de setembro, Ricardo Antunes, um dos mais destacados sociólogos marxistas da atualidade, cujos estudos se direcionam para o tema trabalho e suas novas formas de relação dentro do mundo capitalista contemporâneo. Com as mudanças relativamente recentes no sistema de trabalho, que vão desde a terceirização de serviços, o aumento na procura pelos concursos públicos, a contratação de PJs, o trabalho por tarefa até o uso de celulares e e-mails no trabalho, Ricardo analisou as transformações ocorridas nesse universo e as consequentes implicações nos planos social e político.
Ricardo Antunes diz que enxerga uma precarização trabalhista mundial e alerta para uma possível queda no trabalho formal no Brasil. Segundo o estudioso, a precarização leva à terceirização – que já soma 10 milhões de trabalhadores no país. “Terceirização não é sinônimo de informalidade, mas se torna informal muito fácil. Há terceirização dentro da empresa e fora da empresa”. Um dos problemas decorrentes do trabalho terceirizado é o cumprimento dos direitos trabalhistas. “Há casos em que o trabalhador procura os seus direitos e a empresa já nem existe mais”. As pesquisas revelaram nos últimos anos um crescimento no emprego, no entanto Ricardo Antunes diz a realização desse tipo de coleta de dados é imprecisa. “Os dados são mascarados, mas ainda assim houve crescimento de trabalho”, reconhece.
«The Economic Crisis in Fact and Fiction»: Paul Mattick, Jr.
Paul Mattick, Jr.’s most recent book, Business as Usual: The Economic Crisis and the Future of Capitalism, was just published by Reaktion Books. In late April, he sat down with John Clegg and Aaron Benanav of the journal Endnotes This version of their interview appeared in The Brooklyn Rail.
Rail: Recent reports suggest that the economy is growing again. The unemployment rate is stabilizing, or even declining, and the Dow is trending upwards. So was the crisis really that deep? What makes you think that we haven’t already seen the end of it?
Paul Mattick: Quite a few things. One is the ongoing difficulties in the world as a whole with regard to state finances and unemployment. It is a mistake to look simply at the United States. This is a global problem. There has been a parade of fiscal crises in Europe: in Portugal and to a certain extent Spain. The attempt to master the crisis has led to deepening depression-conditions in England and Greece. It has even reached China, where apparently high growth rates are leading to seemingly problematic rates of inflation—exactly like the pseudo-growth of the 1970s, which generated high inflation rates in the west. Even with respect to the United States, and I wouldn’t be so impressed by measures such as employment going up and down. To a certain extent, this reflects the fact that people are dropping out of the labor force. There are of course minute changes from month to month in the number of people who get jobs, but overall conditions remain extremely poor.
It’s also worth remembering that the GDP growth rate is an artificial construction. For example, since economic theory assumes that everyone who receives money is being paid for some service or good that has been produced, whenever someone from Goldman Sachs gets a bonus, that appears as part of the growth figures. If you give Lloyd Blankfein a $35 million bonus, it’s assumed that he has performed $35 million worth of services. The truth is that the growth rates are increasingly a measure of activity in the financial sector, so even today, all this remains completely imaginary. It’s nice if a person here or there gets a job, but the truth is the city of Detroit is still 25 percent smaller than it was ten years ago. The unemployment rate in Tampa, Florida—which I happened to read about today—even if it is one percent lower than it was last month, is still 11 percent. All over the world unemployment rates remain high. There is very little lending from banks, very little investment, and very little actual economic growth.
«Europeos: ¡Bienvenidos al Tercer Mundo!»: Renán Vega Cantor
La crisis de la Unión Europea es de tal magnitud que puede llegar a poner fin a este experimento de integración neoliberal y capitalista y arrastrar consigo al euro, su símbolo monetario emblemático. La celebración de los juegos olímpicos, con todo lo que supone de derroche, opulencia y culto al consumismo y la mercantilización del cuerpo, ha posibilitado desviar la atención, por dos breves semanas, de la crisis europea, pero no ha podido detenerla, como es apenas obvio. Por lo general, esta crisis suele ser analizada desde el ámbito financiero, pero poco se recalcan en sus efectos sociales y la situación de los trabajadores.
1. Ciclos neoliberales
Un término adecuado para analizar la crisis actual es el de ciclos neoliberales. Tal denominación apunta a que, desde su aplicación inicial en Chile en 1973 hasta la actualidad, se han impuesto las políticas neoliberales de ajuste estructural en todo el mundo de manera sucesiva, desde América Latina, pasando por África, Europa Oriental, parte de Asia, hasta llegar ahora al propio corazón de Europa. Lo que hoy acontece en el viejo continente puede interpretarse como el último ciclo neoliberal, en donde se está aplicando a rajatabla el ajuste y se implementa el capitalismo del desastre que el resto del mundo ha experimentado en los últimos 30 años.
«Business As Usual: The Economic Crisis And The Failure Of Capitalism»: Paul Mattick
Business As Usual: The Economic Crisis And The Failure Of Capitalism by Paul Mattick. Reacktion Books: 2011. £12.95
Just yesterday, we were all supposed to believe that the globalisation of capitalism and free markets was the route to freedom, peace and prosperity for all. Then, with barely an explanation, and somewhat out of the blue, the story changed. Now we are to believe that, due to circumstances beyond anyone’s control, prosperity will have to give way to austerity. The good times are over.
It is characteristic of crises that the stories we are expected to believe suddenly change. But how can we understand the change? And might there not be better stories than the rather grim and gloomy one we’ve been ordered to swallow? Paul Mattick Jnr’s short book is just such an alternative. For him the crisis signals the complete bankruptcy and destruction of mainstream economics.
Why crisis is impossible
Why did the crisis appear as a bolt out of the blue? Why was it not expected or anticipated by any economist or mainstream commentator? In short, because there is no place in the standard economic story for crisis, any more than there’s a place for wizards and interstellar travel in a 19th-century realist novel. The old story goes something like this:
“Capitalism is a system for producing wealth to satisfy consumer needs. Individuals set up in business looking out only for their own interest, but in doing so produce for society. Only what can be sold will be produced; money will be borrowed, land rented and labour hired only because the resulting production meets a need. The money earned by selling one’s product will then be spent either on consumption or further production. The economy therefore tends naturally to a balanced state, in which all products find buyers. There may be momentary imbalances between supply and demand, but rising and falling prices soon take care of those. In this way, capitalism creates the wealth of nations, and all is well in the best of all possible worlds.”
«Financialisation of the Global Economy»: Ben Fine
Professor Ben Fine of the School of African and Oriental Studies, London explains the «Financialisation of the Global Economy» by Rohit Azad
http://blip.tv/newsclick/professor-ben-fine-on-the-financialisation-of-the-global-economy-3456308

Se habla muchísimo de la crisis en los medios pero realmente se explica poco o nada. Quizá por esta razón en los últimos años el
Rebelión






















