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«Rationality and Ideology in Economics»: Duncan K. Foley

1 Rationality and Economics
“Rationality” has played a central role in shaping and establishing the hegemony of contemporary mainstream economics. As the specific claims of robust neoclassicism fade into the history of economic thought, an orientation toward situating explanations of economic phenomena in relation to rationality has increasingly become the touchstone by which mainstream economists identify themselves and recognize each other. This is not so much a question of adherence to any particular conception of rationality, but of taking rationality of individual behavior as the unquestioned starting point of economic analysis. As we shall see, mainstream economics has room for various concepts of rationality (“full rationality”, “bounded rationality”, “substantive rationality”, “procedural rationality”, to list a few) and for vigorous debates over their relative merits.
«El trabajo vivo fuente creadora del plusvalor (Dialogando con Christopher Arthur)»: Enrique Dussel
Es con suma atención, y no menor gusto, que he leído las páginas del comentario que Christopher Arthur (en adelante CA) ha escrito sobre mi obra traducida al inglés en 2001 (publicada en la edición española hace ya dieciséis años[2]). Deseo no entablar un debate, como efectúan los sofistas (que intentan meramente defender su posición teórica en cuanto tal), sino comenzar un diálogo, porque acepto plenamente muchas de sus sugerencias contrarias a mi interpretación, cuando sea necesario, aunque explicaré más claramente mis posiciones cuando opino que no han sido entendidas (como honestamente lo expresa en algunos casos, y es explicable, dado que el contenido de muchas categorías usadas por mí corresponden a las explicadas en el primer tomo que dediqué a los comentarios de las cuatro redacciones de El capital[3], y que se desarrollan más acabadamente en el tercer tomo[4]). De todas maneras mis aclaraciones, seguramente, darán motivo a nuevas distinciones de su parte, y por ello intento un diálogo y no meramente un debate académico, diálogo que, además, interesa para el desarrollo actual del pensamiento de Marx en las actuales circunstancias mundiales, donde el capital ha alcanzado un grado de explotación salvaje del trabajo vivo, en especial en el Sur del planeta.
Iré respondiendo en el mismo orden de los comentarios de CA, para referirme en el punto II a la cuestión central.
«Las masas y la vanguardia» Paul Mattick

Los cambios económicos y políticos se siguieron con desconcertante rapidez desde el fin de la guerra mundial. Las viejas concepciones del movimiento obrero se han vuelto incorrectas e inadecuadas, y las organizaciones de la clase obrera presentan un escenario de indecisión y confusión. En vista de la cambiante situación económica y política parece que la completa reevaluación de la tarea de la clase obrera se hace necesaria para encontrar las formas de lucha y de organización más necesarias y eficaces. La relación del «partido», la «organización» o la «vanguardia» con las masas toca una gran parte de la discusión contemporánea de la clase obrera. Que la importancia e indispensabilidad de la vanguardia o del partido sea sobreenfatizada en los círculos de la clase obrera no es sorprendente, una vez que la historia y la tradición enteras del movimiento tienden en esa dirección.
«De Marx a Foucault: poder y revolución»: Jorge Luis Acanda
La obra de Foucault se ha prestado a lecturas divergentes. Una nos lo presenta como apóstol del estructuralismo y proto-postmodernista, alguien que habría avanzado mucho de los elementos básicos de la ideología de la postmodernidad. Es cierto que encontramos en sus escritos elementos que dan pie a esta interpretación. Pero no es menos cierto que podemos encontrar otros muchos elementos – y esta vez no sólo en su obra, sino también en su vida – que avalan otra imagen: la de un Foucault revolucionario y situado en la línea de la teoría crítica. Aunque sus propuestas conceptuales se afincan en una reflexión provocadora en torno a los ocultos y complejos mecanismos de difusión capilar del poder, desde la derecha se ha producido una lectura de su herencia que intenta monopolizarlo en favor de un mensaje paralizante y desmovilizador. Tenemos que establecer una relación dialéctica con su obra, asumiéndola en una recepción que ha de ser crítica por constructiva.
«La cuestión del poder en Marx»: Adolfo Sánchez Vázquez
La cuestión del poder en Marx es una de las más debatidas de su pensamiento desde una perspectiva o retrospectiva actual. Antes de abordarla, no será superfluo adentrarse en el terreno más general de la naturaleza del poder. Siguiendo un viejo uso conceptual, digamos primero lo que, a nuestro juicio, no es el poder. No es una cosa o la cualidad de un objeto en sí que se conquista, posee o mantiene. Tampoco es la cualidad o capacidad de un sujeto en sí, ya que éste sólo dispone de ella en virtud de un conjunto de condiciones o circunstancias que hacen posible su poder. Y esto puede documentarse tanto con el ejemplo de personalidades históricas excepcionales (un César, un Napoleón o un Lenin) o el de un individuo francamente mediocre como Luis Bonaparte, que, de acuerdo con el retrato que de él trazó Marx en El 18 brumario…, parecía negado personalmente para alcanzar el poder que efectivamente alcanzó. Así pues, el poder no es propio de un objeto ni de un sujeto en sí. Sólo existe en relación con lo que está fuera de él: circunstancias históricas, condiciones sociales, determinadas estructuras, etcétera. El poder no es inmanente. Algo exterior a él lo hace posible, necesario y lo funda. Pero el poder no sólo se halla en relación sino que él mismo es relación. ¿Entre qué y qué?; no entre los hombres y las cosas, aunque el dominio de aquellos sobre éstas, sobre la naturaleza, determina ciertas relaciones de poder entre los hombres.
























