¿Cuáles son los signos del pensamiento en este caso y principio del siglo? Las páginas siguientes rastrean su hechura, recorriendo el camino que ha emprendido la razón y proponiendo, para los países de América Latina, no tanto la cancelación de la modernidad sino formas lúcidas para superarla.
Luis Villoro. Filósofo emérito de la UNAM. Su libro más reciente: Filosofía del Renacimiento (FEC)
Toda filosofía es hija de su época”: lugar común que nadie pone en duda. Pero podemos preguntar, ¿en qué consiste esa filiación? Ante todo, ¿qué es una “época”?
Por “época” solemos referirnos a un lapso histórico que transcurre entre ciertos acontecimientos considerados de particular significación: la caída de un imperio, una revolución, el inicio de una empresa colonizadora o la aparición de un nuevo sistema de producción. El fin del imperio romano, la caída de Constantinopla, los inicios del capitalismo, por ejemplo, han sido señalados como lindes entre épocas. Pero esos son signos externos, elegidos de un modo arbitrario, para indicar transformaciones lentas y difusas cuya maduración toma mucho tiempo. La caída del imperio romano simboliza, en realidad, el fin de la concepción armónica del mundo heredada de Grecia y el inicio del mundo mágico y religioso, bárbaro y cristiano. La toma de Constantinopla es una fecha elegida al azar para marcar los comienzos de una nueva manera de ver el mundo y de actuar sobre él, que despunta en el Renacimiento y va desplazando poco a poco la concepción medieval del universo, hasta constituir lo que llamamos “modernidad”. Un cambio de época es, ante todo, una transformación en la manera en que los hombres ven el mundo y se sitúan en él.
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Gracias a los esfuerzos de marxistas a lo largo de todo el mundo, progresivamente tenemos a nuestra disposición, más obras de Marx traducidas en diferentes idiomas para su consulta. Recientemente, gracias a la editorial Brill y a la Revista
En entrevista con el Diario Electrónico, el académico e intelectual de izquierda se refirió a qué es ser marxista hoy día, a cómo leer la realidad bajo las lógicas del trabajo y la explotación, y sobre todo, a los caminos para hacer frente al embate neoliberal. 

Karl Marx has long been criticized for his so-called ecological “Prometheanism”—an extreme commitment to industrialism, irrespective of natural limits. This view, supported even by a number of Marxists, such as Ted Benton and Michael Löwy, has become increasingly hard to accept after a series of careful and stimulating analyses of the ecological dimensions of Marx’s thought, elaborated in Monthly Review and elsewhere. The Prometheanism debate is not a mere philological issue, but a highly practical one, as capitalism faces environmental crises on a global scale, without any concrete solutions. Any such solutions will likely come from the various ecological movements emerging worldwide, some of which explicitly question the capitalist mode of production. Now more than ever, therefore, the rediscovery of a Marxian ecology is of great importance to the development of new forms of left strategy and struggle against global capitalism. 
Documental ilustrado por Canal Encuentro de Argentina sobre el libro “GRAMSCI PARA PRINCIPIANTES” de Néstor Kohan e ilustraciones de Miguel Rep. Biografía política del marxista revolucionario italiano y principal pensador comunista. Síntesis de sus CUADERNOS DE LA CÁRCEL El poder y la revolución como ejes del marxismo. La lucha por la hegemonía socialista y las relaciones de fuerza en la lucha de clases sociales. La herencia política y cultural de Lenin y las enseñanzas de Marx contra el mercado capitalista y en defensa del comunismo. Gramsci analizado desde América Latina y a contracorriente de la socialdemocracia, el posmarxismo y el neoliberalismo.
Richard Levins, the great radical and scientist, passed away on January 19. Levins was a profound thinker who made foundational contributions to scientific and intellectual fields ranging from community ecology and evolutionary theory to mathematical biology, public health, and the philosophy of science.
Es profesor de la Universidad de Wisconsin, Estados Unidos. Busca provocar al unir dos términos en apariencia contradictorios: utopía real. Así, propone discutir una alternativa al capitalismo arrasador. La economía social y el trabajo cooperativo, algunas de las variantes. El ejemplo argentino de las fábricas recuperadas.
Replying, in the Postface to the second edition of Capital, to the accusation of Hegelianism leveled at him by critics of his publication, Marx insisted that his “dialectical method is, in its foundations, not only different from the Hegelian, but the exact opposite of it.” At the same time he avowed himself “the pupil of that mighty thinker,” acknowledging that he had “even, here and there in the chapter on the theory of value, coquetted with the mode of expression peculiar to him” (Marx 1976a, 102-3). It is evident that this verbal coquetry cannot be the measure of Marx’s pupilship. To begin with, his initial writings are largely dominated by a determined struggle with Hegelian idealism. And, more to our point, his engagement in the project of a critique of political economy in 1857 involved a second phase of attention to Hegel, with a new appreciation of the “mighty thinker.”
El pasado 14 de enero murió la historiadora, politóloga y filósofa marxista Ellen Meiksins Wood, una de las personalidades intelectualmente más fértiles y sólidas del pensamiento socialista de las últimas décadas. Nació en Nueva York (1942), en el seno de una familia de emigrantes judío-letones en la tradición socialista del
Raymond Williams es de sobra conocido como precursor de los estudios culturales, es decir, como un marxista preocupado por las cuestiones culturales cuyos trabajos parecen haber (mal) envejecido. Si el conocimiento de este autor se queda tan a menudo aquí, Daniel Hartley propone, al contrario, redescubrir a Williams como un marxista particularmente innovador, cuyas penetraciones teóricas siguen siendo de actualidad. En este texto, Hartley esclarece tres conceptos de Williams que hacen de él un autor decisivo para hoy: la complejidad, la inmanencia y la larga revolución. Al confrontar a Williams con la crítica althuseriana de su tiempo (Terry Eagleton), Hartley lo presenta como un pensador de las densidades materiales, culturales y económicas que dan a la tradición socialista una dimensión trágica, es decir, en puridad, estratégica.






















