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«Un bicentenario olvidado: La rebelión de los Luditas (1812-2012)»: Renán Vega Cantor
Capítulo inédito del nuevo libro de Renán Vega Cantor
Las diversas formas de expropiación impulsadas por el capitalismo a lo largo de su existencia han generado variados tipos de rebelión y resistencia, que constituyen la otra cara de la moneda del progreso técnico, ya que representan la acción de los “vencidos”, cuya memoria debe ser recordada de acuerdo al precepto de Walter Benjamin: “No pedimos a quienes vendrán después de nosotros la gratitud por nuestras victorias sino la rememoración de nuestras derrotas. Ése es el consuelo: el único que se da a quienes ya no tienen esperanza de recibirlo”.
El origen de esas luchas se encuentra en que, como lo dice José Saramago: “Una persona no es como una cosa que se deja en un sitio y allí se queda, una persona se mueve, piensa, pregunta, duda, investiga, quiere saber, y si es verdad que, forzada por el habito de la conformidad, acaba, más tarde o más pronto, pareciendo sometida a los objetos, no se crea que tal sometimiento es, en todos los casos, definitivo”. Los seres humanos somos, “apartes de sujetos de un hacer, también sujetos de un pensar”.
«Adolfo Sánchez Vázquez: rebelión, antifascismo y enseñanza»: Stefan Gandler

Foto: Yazmín Ortega Cortés/ archivo La Jornada
Conocí a Adolfo Sánchez Vázquez en el otoño de 1988, cuando estuve por primera vez en México, por una estancia de seis meses. Asistí a una clase suya en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México y desde el primer día me asombró su personalidad y su pensamiento. Fue la primera vez que entré en contacto directo y prolongado con alguien que había luchado contra el fascismo europeo. En Alemania y Austria, donde había vivido anteriormente, no era posible. Casi todos habían sido asesinados por los nacionalsocialistas, y los que se salvaron de este “destino” por haber salido al exilio optaron, en general, por no volver a vivir en el país de sus perseguidores. El antifascismo de los años treinta y cuarenta en Europa era para mi generación –a pesar de los pocos años que habían pasado desde entonces– un asunto “histórico”. Estábamos acostumbrados, al ver a alguien mayor de sesenta años de edad en el tranvía, en el autobús o en la calle, a preguntarnos en qué campo de exterminio o campo de concentración habría realizado sus “servicios” a favor del genocidio de los judíos y gitanos europeos, a favor de la Shoah, a favor de la persecución y el asesinato de gran parte de la oposición política en Alemania y Austria y los países ocupados hasta algunos años atrás. En el mejor de los casos, pensábamos que a lo mejor esa persona había sido “apolítica” en el nazismo, lo que por lo general era una falacia, ya que la pasividad en esa época era, con cierta necesidad, una complicidad más o menos implícita.
«Interrumpiendo la huelga de hambre para seguir combatiendo con nuevas energías y el coraje de siempre»: Salvador López Arnal
Para Lauren y sus compañeros de lucha. En agradecimiento de su hermosa e infrecuente lección de amor y dignidad
Estaban en su vigésimo tercer día de huelga de hambre. Los cuatro trabajadores de Telefónica de Barcelona que seguían en ella (Josep Bel tuvo que dejarlo el pasado jueves 21 de noviembre por prescripción médica), interrumpieron la huelga en la tarde-noche del 27 de noviembre. Los y las médicos que –generosa y fraternalmente- les han acompañado a lo largo de estos días, Josep Maria Sans es uno de ellos, les advirtieron del enorme riesgo que para su salud suponía prolongarla. La cosa iba en serio, siempre fue muy en serio. Todos ellos habían perdido entre 10 y 12 kilos de media. Empezaban a tener problemas de cetonuria (acetona) y de acidez. Estaban ya consumiendo su propio cuerpo.
«Gender, Work and Reproduction in the Crisis»: Historical Materialism 2012

«Occupy Reproduction: Movements, Commons and the Grand Domestic Revolution«: Silvia Federici
«Flamenco y revolución»: Luis Mariano García
A pesar de haber sido utilizado por el españolismo y la clase dirigente, el flamenco ha servido, desde sus orígenes, de medio de expresión popular de las injusticias y la opresión.
El flamenco es la expresión musical más auténtica de la cultura andaluza. Es el resultado de someter el folclore andaluz tradicional, de origen castellano, árabe y judío, a un proceso de evolución y estilización, principalmente a cargo del pueblo gitano. El origen popular, las duras circunstancias socioeconómicas de quienes participaban de él, y la carga emocional con la que se interpreta, han dado como resultado una serie de estilos musicales de alto nivel expresivo, que han servido originariamente al pueblo andaluz para expresar su realidad.
«Huelga de hambre de trabajadores de Telefónica»: Ivan Gordillo
Marcos Andrés, trabajador de Telefónica, fue despedido el febrero de 2011. La empresa se acogía a la entonces reciente reforma laboral del gobierno Zapatero, aprobada el setiembre de 2010, para echarlo por bajas médicas. Dicha reforma, gracias a la modificación del artículo 52.1 del estatuto de los trabajadores, permite a las empresas despedir por bajas médicas, aún justificadas, si representan ciertos porcentajes de la jornada laboral. Marcos Andrés, se quedaba en la calle por culpa de una hernia discal provocada por el ejercicio de su trabajo. Tras 22 años en la empresa su jefe no se dignó a entregarle la carta de despido en persona.
Tuve la suerte de conocer a Marcos Andrés participando en un documental sobre el 15M: “El despertar de les places: un any de 15M”. En el documental se hacía un paralelismo entre ese despertar de las plazas que inundó las ciudades de protestas contra la crisis y la falta de democracia y la lucha por la readmisión de Marcos. En octubre de 2011 la juez del juzgado social sentenciaba despido nulo pues veía probada que hubo represión sindical y Telefónica tenía que readmitir a quién también era un incómodo sindicalista. Al final del documental se veía un alegre Marcos volviendo a su puesto de trabajo siendo recibido por sus compañeros. La batalla de David contra Goliat se decantaba a favor del trabajador después de diversas concentraciones, manifestaciones y flashmobs con el lema “Sí soy rentable” como respuesta a la carta donde se decía que se le despedía porque “no era rentable”. Pero el calvario no acabó ahí. La empresa no se daría por satisfecha y presentaría un recurso.
«Manuel Sacristán, las huelgas de hambre y el acto de apoyo a la lucha de los trabajadores barceloneses de Telefónica»: Salvador López Arnal
Para Santi Alba Rico, que en la mañana del viernes 16 de noviembre estuvo con Josep, con Mario, con Albert, con Laur en… con todos los trabajadores en huelga de hambre, dando calor, como sólo él sabe hacerlo, a la imprescindible y justa lucha de siempre.
En 1981, como una de las notas editoriales del número 8 de mientras tanto [1], Manuel Sacristán (1925-1985), fundador de la revista, la publicación que más hizo suya, junto a Francisco Fernández Buey, Giulia Adinolfi y otros amigos y amigas, publicó un artículo titulado “Hambres, huelgas, huelgas de hambre”.
Vale la pena detenernos en él a propósito de la lucha de lo s trabajadores de Telefónica, que hoy, sábado 17 de noviembre, están en su décimo tercer día de huelga de hambre.
No era fácil levantar una lista de todas las huelgas de hambre sostenidas en aquel entonces –años setenta y principios de los ochenta- en Europa occidental, desde la que había acabado con la vida de Holger Meins un noviembre de 1974, un estudiante de cinematografía alemán que se había unido a la Fracción del Ejército Rojo (RAF) a principios de los setenta y que había fallecido tras una huelga de hambre a los 33 años de edad [2], hasta las de Sigurd Debus -otro revolucionario alemán, fallecido en abril de 1981- y militantes irlandeses del IRA. Resultaba turbadora, señalaba el autor de El orden y el tiempo , “la variedad de motivaciones y explicaciones detrás de las decisiones de esos huelguistas de hambre”: militantes de la RAF, provisionales del Ejército Revolucionario Irlandés (IRA), campesinos andaluces.
«Huelga de hambre en Telefónica: la dignidad de los que luchan»: Esther Vivas
La dignidad que rebosa estos días el local del comité de empresa de Telefónica en Barcelona no cabe entre sus cuatro paredes. La dignidad de los que luchan, de los que no se resignan, de los que creen en el nosotros. Una dignidad, que despierta solidaridades múltiples, hecha de compromiso, camaradería y apoyo mutuo. Una dignidad que no nos explican ni en los libros de texto ni en los programas de televisión porque nos quieren ignorantes y huérfanos de afecto.
Dignidad que nos enseñan estos días Marcos, Laurentino, Josep, Carles, Alberto y Garea en huelga de hambre contra las prácticas de una de las principales multinacionales españolas: Telefónica. Y que nos enseñan todos aquellos que están a su lado. Porque su lucha es también la nuestra.
«Seasons of self-delusion: opium, capitalism and the financial markets»: Jairus Banaji
The Isaac and Tamara Deutscher Memorial Prize Committee, in conjunction with Historical Materialism, present the 2012 Deutscher Memorial Lecture
Jairus Banaji
“Seasons of self-delusion: opium, capitalism and the financial markets»
14N Huelga General de los Países del Sur de Europa
“La crisi sense fi: cinc anys de despossessió social” Ivan Gordillo
La convocatòria d’eleccions anticipades a Catalunya persegueix legitimar la gestió de la crisi per part de l’actual govern. Aquest cop de timó del govern de CiU pretén imposar el discurs neoliberal del “no hi ha alternatives” a les privatitzacions, les retallades pressupostàries i l’eliminació de drets socials i laborals. Una eventual majoria al Parlament abonaria davant l’opinió pública les tesis convergents i donaria un marge de quatre anys per continuar amb les polítiques de despossessió social que han caracteritzat els darrers cinc anys de crisi.
La reducció del dèficit públic, però, ha estat impossible d’aconseguir a base de retallades de la despesa. La frenada de l’activitat econòmica que aquestes retallades provoquen, i la conseqüent caiguda d’ingressos, s’afegeix a la destrucció d’empreses i llocs de treball del sector privat i no fa més que empitjorar la situació de crisi i depressió econòmica. Que les retallades no només no redueixen el dèficit sinó que l’accentuen a mig termini és quelcom que fins i tot els analistes dels mitjans hegemònics reconeixen. El més preocupant és que davant l’evidència empírica i la constatació de l’equívoc d’aquestes polítiques no es produeix cap rectificació. Ans al contrari, es redunda en el diagnòstic erroni i s’aprofundeix en les mateixes receptes. Pot semblar kafkià però seguim allí on estàvem, donant voltes al cercle viciós de l’austeritat que empitjora la crisi per la qual s’exigeix més austeritat enfonsant-nos encara més en la depressió econòmica.
» Imperialismo y lucha de clases en Nuestra América»: Atilio Borón
Agradezco a los camaradas de la Unión Nacional Estudiantil de Chile por su hospitalidad y por la entrevista que me hiciera Carla Amtmann durante mi reciente visita a Valparaíso. Sus incisivas preguntas sobre la situación del imperialismo y las vías de construcción del socialismo en Latinoamérica me permitieron explayarme sobre temas que me apasionan. Espero que mis comentarios puedan ser insumos de utilidad para futuras discusiones al interior de la izquierda latinoamericana.
Atilio Borón
«The Neoliberal Theory of Society»: Simon Clarke
The ideological foundations of neo-liberalism
Neoliberalism presents itself as a doctrine based on the inexorable truths of modern economics. However, despite its scientific trappings, modern economics is not a scientific discipline but the rigorous elaboration of a very specific social theory, which has become so deeply embedded in western thought as to have established itself as no more than common sense, despite the fact that its fundamental assumptions are patently absurd. The foundations of modern economics, and of the ideology of neoliberalism, go back to Adam Smith and his great work, The Wealth of Nations. Over the past two centuries Smith’s arguments have been formalised and developed with greater analytical rigour, but the fundamental assumptions underpinning neoliberalism remain those proposed by Adam Smith.
Adam Smith wrote The Wealth of Nations as a critique of the corrupt and self-aggrandising mercantilist state, which drew its revenues from taxing trade and licensing monopolies, which it sought to protect by maintaining an expensive military apparatus and waging costly wars. The theories which supported the state conceived of exchange as a ‘zero-sum game’, in which one party’s gain was the other party’s loss, so the maximum benefit from exchange was to be extracted by force and fraud. The fundamental idea of Smith’s critique was that the ‘wealth of the nation’ derived not from the accumulation of wealth by the state, at the expense of its citizens and foreign powers, but from the development of the division of labour. The division of labour developed as a result of the initiative and enterprise of private individuals and would develop the more rapidly the more such individuals were free to apply their enterprise and initiative and to reap the corresponding rewards.
«Sobre la importancia de Mariátegui para los marxistas europeos»: Wolfgang Fritz Haug
Paulatinamente se van destacando, desde lo desconocido y lo incierto, las figuras de aquellos Primeros del lugar. Las colinas desaparecen, las montañas aún más lejanas emergen. Así la obra de José Carlos Mariátegui. Pero aquí no se trata de que con el transcurrir del tiempo – a través de innumerables actos de selección, de resonancia o de indiferencia – las figuras y las obras que sobreviven el ocaso de su época, se cristalicen para llegar a ser clásicos.
A todos los continentes, regiones, culturas tuvo el socialismo científico primero que «llegar», después de haber sido esbozado en sus lineas generales por sus fundadores. En los lugares de su orígen, en cambio, el problema del «llegar» podía pasarse por alto porque el marxismo se nutría del material de las culturas políticas respectivas. Allí donde él rebotó primero del movimiento social, como en Inglaterra, pudo atribuirse la responsabilidad de esto a debilidades subjetivas, a errores personales de los dirigentes o al aburguesamiento del movimiento obrero.
«Autodestrucción sistémica global, insurgencias y utopías»: Jorge Beinstein
Aceleración de la crisis (cambio de discurso).
El fatalismo global abandona su máscara optimista neoliberal de otros tiempos (que sobrevivió durante el primer tramo de la crisis desatada en 2008) y va asumiendo un pesimismo no menos avasallador. En el pasado los medios de comunicación nos explicaban que nada era posible hacer ante un planeta capitalista cada día más próspero (aunque plagado de crueldades), solo nos quedaba la posibilidad de adaptarnos, una ruidosa masa de expertos avalaban las grandes consignas con argumentos científicos irrefutables (los críticos no podían hacerse oír frente a la avalancha mediática). A eso se le llamó discurso único, aparecía como un formidable instrumento ideológico y prometía acompañarnos durante varios siglos aunque duro unas pocas décadas y se esfumó en menos de un lustro.
Ahora la reproducción ideológica del sistema mundial de poder empieza a acudir a un nuevo fatalismo profundamente pesimista basado en la afirmación de que la degradación social (desplegada como resultado de “la crisis”) es inevitable y se prolongará durante mucho tiempo.

























