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«La pobresa: un mecanisme classista de poder i repressió»; José Iglesias Fernández
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La pobresa ve de lluny: l’esclau era un pobre lligat als capricis i aberracions d’un amo, el servent era un pobre lligat a un territori que acatava les ordres d’un senyor feudal, el treballador és un pobre que depèn de si un capitalista vol emprar-lo (1). Les societats classistes utilitzen la pobresa com un mecanisme per exercir un poder repressor sobre les poblacions que controlen. Marx afirmava que, en el capitalisme, quant més gran sigui el creixement de les fortunes empresarials, major serà la depauperació de les poblacions (2). Ha de quedar clar que «el fonament del poder resideix en l’explotació. En la necessitat per part d’un grup social d’obtenir, mantenir i legitimar la seva expropiació del producte excedent creat per altres grups socials [i que] la teoria de l’explotació capitalista, així com els seus efectes socials [la pobresa], i la teoria de la lluita de classes formen dues parts intrínsecament relacionades d’un tot» (3). La pobresa s’ha de mantenir entre les poblacions per desenvolupar-se submises i poder exercir aquesta capacitat d’explotació, aquest domini de classe.
» ‘Financiarización’, o la búsqueda de beneficios en la esfera de la circulación»: Costas Lapavitsas
La financiarización de las economías capitalistas avanzadas durante las últimas tres décadas representa la expansión en la esfera de la circulación, mientras la esfera de la producción ha continuado enfrentándose a dificultades en el crecimiento de la rentabilidad y la productividad. En el transcurso de la financiarización las relaciones entre el capital industrial/comercial, los bancos y los trabajadores se han reconfigurado en perjuicio de estos últimos. El sector financiero ha conseguido extraer beneficios directamente del capital industrial/comercial y de los salarios, un proceso denominado «expropiación financiera». Las instituciones financieras se han hecho adeptas a la obtención de beneficios procedentes de la intermediación de transacciones en mercados financieros abiertos, esto es, la banca de inversión. La combinación de la expropiación financiera y la banca de inversión son los catalizadores de la crisis que comenzó en 2007.
Ekonomia kapitalista aurreratuen azken hiru hamarkadetako finantzarizazioak zirkulazioaren eremuan izandako hedapena azaltzen du; aldiz, ekoizpenaren eremuak errentagarritasunaren eta produktibitatearen hazkuntzan egondako zailtasunei aurre egiten jarraitu du. Finantzarizazioa egon bitartean, kapital industrial/komertzialaren, bankuen eta langileen arteko harremanak azken horien kalterako birkonfiguratu dira. Finantza-sektoreak zuzenean eskuratu ahal izan ditu onurak kapital industrial/komertzialetik eta soldatetatik; prozesu horrek «finantza-desjabetzea» du izena. Finantza-erakundeak finantza-merkatu irekietako transakzioen bitartekotzatik —hau da, inbertsio-bankutik— eratorritako onurak eskuratzearen jarraitzaile egin dira. Finantza-desjabetzearen eta inbertsio-bankaren nahasketa da 2007an hasi zen krisiaren katalizatzailea.
Entrevista a Claudio Katz «Existe un consenso de todas las clases dominantes del mundo para enfrentar la crisis con mayores atropellos a los trabajadores»
En Europa se están destruyendo conquistas sociales jamás alcanzadas por los trabajadores
Mario Hernández (MH): Las políticas de ajuste agravan la crisis europea. A finales de la década del ’20 el presidente estadounidense, Herbert Hoover, cometió un error fatal imponiendo aumento de impuestos y recortes presupuestarios. EE. UU. se hundió en la recesión. Roosevelt comenzó a gastar e inició la recuperación. Parecería que Europa ha adoptado las políticas de Hoover que precipitaron el crac de 1929.
Claudio Katz (CK):Sí, no solo Europa. Esencialmente Europa, pero existe un consenso de todas las clases dominantes del mundo para enfrentar la crisis con mayores atropellos a los trabajadores. En esto hay diferentes intensidades pero la estrategia es la misma, salvo en las regiones que no están en el centro de la crisis. Estoy hablando de EE. UU., de Europa, de Japón. Es en Europa donde claramente hay políticas de ajuste que tienen una virulencia mayor, donde se están destruyendo conquistas sociales jamás alcanzadas por los trabajadores de ninguna parte del mundo, con tasas de desempleo elevadas, pero básicamente arremetiendo contra el sistema de jubilaciones, los salarios del sector formal, expandiendo la precarización. Ocurre que en la etapa de la ofensiva neoliberal, del capital sobre el trabajo, el atropello contra el Estado de Bienestar continúa en la crisis. Así como tuvimos una etapa de estabilidad con este modelo, en la crisis hay un intento de subir la apuesta y profundizar el ajuste, en algunos casos con formas ultraliberales.
Entrevista al economista francés Gérard Duménil “El mundo ya ingresó en la segunda fase de la crisis”
El economista francés Gérard Duménil es autor de varios libros y ensayos sobre el capitalismo contemporáneo. Este año publicó, en colaboración con Dominique Lévy, el libro The crisis of neoliberalism (Harvard University Press, 2011). Duménil estuvo en la Unicamp para una conferencia sobre la crisis actual en el Centro de Estudos Marxistas (Cemarx), en el marco del programa de pos-graduación en ciencia política del Instituto de Filosofía e Ciências Humanas (IFCH) de la Unicamp. En la ocasión, concedió la entrevista que sigue al politólogo Armando Boito Júnior, professor titular del IFCH.
Jornal da Unicamp – Usted viene investigando el capitalismo neoliberal hace mucho tiempo. En su análisis, ¿cómo se debe caracterizar la etapa actual del capitalismo?
Gérard Duménil – El neoliberalismo es la nueva etapa en la cual ingresó el capitalismo luego de la transición de los años 70 y 80. Con Dominique Lévy hablamos de un nuevo “orden social”. Con esa expresión nosotros designamos la nueva configuración de poderes relativos entre las clases sociales, dominaciones y compromisos. El neoliberalismo se caracteriza, de ese modo, por el refuerzo del poder de las clases capitalistas en alianza con la clase de los gerentes (cuadros), sobretodo las cúpulas de las jerarquías sociales y de los sectores financieros.
«Un gobierno preparado para un naufragio anunciado: la tripulación del Titanic»: Josep Fontana
Las fotografías del nuevo equipo de Gobierno español desprenden un aire de incertidumbre, como el de los tripulantes de un navío que se encamina al desastre y que, incapaces de evitarlo, se resignan a su destino. Se explica así que hayan puesto al frente de la economía a un antiguo dirigente de Lehman Brothers, la primera gran empresa financiera que se hundió en 2008. Él, por lo menos, ya sabe cómo encaminarse al abismo con dignidad –y con un lugar asegurado en el bote salvavidas– y puede preparar a sus compañeros para este naufragio anunciado.
«La jerga económica y las políticas de austeridad fiscal procíclica»: J. A. Tapia Granados
Quienes quieren entender esa cosa tan compleja denominada “economía” a menudo encuentran un obstáculo fenomenal en la jerga que usan quienes saben de temas económicos que, supuestamente, son los economistas. En la jerga económica hay tantos y tan variados vocablos que no tienen uso en el habla habitual que cuando los profanos leen textos económicos con frecuencia tienen la misma sensación que si estuvieran leyendo un texto escrito en una lengua extranjera. A ello también contribuye que muchos de los textos sobre temas económicos que se hallan tanto en libros como en soporte periodístico son traducciones (hoy generalmente procedentes del inglés), muchas veces de una calidad un tanto mediocre, cuando no mala. El lector puede pensar así que el asunto que trata este artículo o tal libro es muy complejo o muy complicado, cuando el problema a veces es simplemente que el traductor hizo una mala traducción, o que el autor del texto usó despreocupadamente la jerga del oficio, sin explicarla a los profanos.
«Neoliberales y keynesianos»: Claudio katz
El debate económico sobre la crisis continúa centrado en la oposición entre visiones ortodoxas y heterodoxas. Los neoliberales atribuyen la crisis a la “irresponsabilidad fiscal” y despotrican contra los gobiernos que despilfarraron dinero en gastos improductivos. Pero omiten recordar que estos desembolsos sostuvieron inicialmente la expansión de las economías industrializadas y que el descontrol posterior obedeció al rescate de los bancos. Antes del 2007 había, por ejemplo, en Europa superávit fiscal en la mayoría de los países.
«La crisis del sistema financiero internacional»: Pierre Salama
Pierre Salama afirma que estamos frente a dos crisis. La primera es la crisis de los sub-primes, es decir, los créditos hipotecarios de alto riesgo. Esta crisis llega desde los Estados Unidos y se generaliza en muchos países de Europa, sobre todo el Reino Unido e Irlanda, y un poco en España, Alemania y Francia. Hay otra crisis que está bastante vinculada, que es la que proviene de la suba del precio de las materias primas. Afrontamos dos crisis en el mismo momento, y eso da origen a un shock bastante fuerte, porque ambas provocan una gran caída en el poder de compra de la población y esto significa que la manera de superar hoy el riesgo de los sub-primes necesita una reforma de tipo estructural. Estamos solamente al inicio del problema, por lo cual se está empezando a ver la profundidad de los cambios que deben darse en el sistema capitalista para evitar que se acentúen dichos desequilibrios.
“Las crisis son necesarias en el capitalismo como una forma de reorganizar el sistema”: David Harvey

David Harvey es uno de los geógrafos académicos más citados, así como también un referente indiscutido a la hora de desentrañar la naturaleza cambiante que subyace a las crisis del sistema capitalista y el modo en que ellas despliegan sus alas para moverse geográficamente. En una entrevista con Debate, Harvey explicó el origen de la crisis financiera actual, sus consecuencias, los distintos modos de afrontarla, y los beneficios ocultos de la misma para sectores minoritarios del poder global. Asimismo, Harvey advierte sobre la posibilidad de haber previsto el devenir de los acontecimientos y reivindica la necesidad de buscar alternativas al sistema capitalista tal cual opera hoy. Para ello, propone “mudarnos a una economía de crecimiento cero”, y echar mano a la imaginación humana para lograr el “desarrollo de las capacidades y los poderes humanos”, cuestiones estas últimas “ignoradas por la dinámica del capital”.
«Reflexiones sobre la crisis del euro»: Rolando Astarita
La crisis del euro brinda la oportunidad de analizar la relación la mundialización del capital y las políticas de los Estados, y el rol de la moneda; así como sobre la dinámica de las crisis financieras. En lo que sigue presento algunas reflexiones sobre el tema. Dada la extensión de la nota, la he dividido en dos partes. Aquí presento la primera.
Tipo de cambio, productividad y euro
Desde el punto de vista de la teoría del valor trabajo puede decirse que el trasfondo de la crisis del euro consiste en que la moneda única ha conectado espacios nacionales con productividades promedio muy desiguales. Es que el nivel más básico, o “estructural”, de determinación del tipo de cambio, está ligado a las productividades relativas. Como he analizado en otros trabajos, es esta determinación de fondo la que explica, por ejemplo, por qué los países subdesarrollados -atrasados tecnológicamente- tienden a un tipo de cambio real alto.
«El ajedrez global de la crisis»: Claudio Katz
Una nueva fase recesiva de la crisis iniciada en el 2007 se vislumbra en las economías desarrolladas. El rebote logrado con desembolsos estatales se está agotando y la próxima recaída incluirá un alto piso de desempleo. Sólo para retomar el nivel de ocupación vigente al comienzo del temblor se necesitarían crear en el mundo 17 millones de puestos de trabajo y las tesorerías están exhaustas por el socorro brindado a los bancos.
En el debut de la convulsión hubo dos interpretaciones económicas predominantes. Los neoliberales subrayaron la culpabilidad de los deudores, que tomaron préstamos sin capacidad de repago y la irresponsabilidad de los Estados, que asumieron pasivos inmanejables. Los keynesianos remarcaron, en cambio, la falta de regulación financiera y los excesos de especulación. También subrayaron el deterioro de la demanda solvente por el estancamiento de los salarios y la polarización social. Ambas corrientes enfatizaron distintos desaciertos de la política económica que condujo al colapso actual.
«Financialisation and capitalist acucumulation: structural accounts of the crisis of 2007-9»: Costas Lapavitsas
The crisis of 2007-9 resulted from a financial bubble marked by weak production, expanding bank assets, and growing household indebtedness. For these reasons the crisis casts light on the financialisation of capitalist economies. The literature on financialisation generally links weak production with booming finance; according to some, causation runs from weak production to booming finance, while for others it runs in the opposite direction. This article argues that there is no direct causation between booming finance and weak production. Rather, financialisation represents systemic transformation of capitalist production and finance, which ultimately accounts for the crisis of 2007-9, and has three main features. First, less reliance of large corporations on banks; second, banks shifting their activities toward mediating in open markets and transacting with individuals; third, increasing implication of individuals in the operations of finance.
Key words: Crisis, financialisation, rentiers, banking, Marxism, post-Keynesianism
«¿Qué hace falta para salir de la crisis?»: J. A. Tapia Granados
Las turbulencias que se han producido en la economía mundial en los últimos meses hacen muy previsible una nueva crisis financiera como la del 2008. La deuda acumulada en los balances de los bancos y de los Estados y las escasas perspectivas de una reactivación de la economía mundial que pudiera echar tierra sobre esas deudas y “tirar el balón fuera del área” no parecen dejar mucho espacio para la duda.
Las masas astronómicas de dinero que hasta el comienzo de la crisis del 2007 circulaban en los mercados financieros internacionales buscando inversiones que rindieran “algo decente” y que después del 2009 volvieron en cierta medida a los mercados de valores haciendo que subieran las bolsas han sido cada vez más reticentes en meses recientes. La subida de los precios del oro, “inversión” que no solo no rinde nada sino que conlleva gastos asociados (de custodia, etc.) indica que muchos inversores tienen miedo de otra caída catastrófica de los mercados financieros y prefieren apostar al metal dorado. El dinero sigue afluyendo a los bonos del Tesoro de EEUU, considerados al menos como un activo “seguro”, a pesar de haber sido devaluados de categoría AAA a AA+ por la agencia Standard & Poors. Pero las agencias de calificación también han devaluado la deuda de varios pases europeos y la crisis de la deuda griega sigue creciendo como una bola de nieve, con la perspectiva de crisis financieras importantes en otros países europeos frente a las cuales ni el Banco Central Europeo ni los que mandan en la Unión Europea (Alemania y Francia) saben qué hacer.
«Audacia, más audacia»: Samir Amin
Las circunstancias históricas creadas por la implosión del capitalismo contemporáneo requieren de una izquierda radical, tanto en el Norte como en el Sur, que sea capaz de formular una alternativa política al sistema existente. El propósito de este artículo es mostrar por qué es necesaria la audacia y lo que esta significa.“No tenemos ningún interés en salvar la unión monetaria”: Entrevista a Costas Lapavitsas
marx21: Costas, para empezar, una mirada a la bola de cristal. En 2015, ¿seguiremos haciendo la compra en euros?
Costas Lapavitsas: En 2015 algunos países seguirán dentro del euro, pero es muy improbable que todavía continúen utilizándolo todos los países que ahora pertenecen a la eurozona. El euro en su forma actual no es sostenible y no se mantendrá. Los poderes que lo empujan a caer son notorios: mientras hablamos, el mercado europeo de deuda se derrumba porque los inversores se refugian en el bono alemán, haciendo así que los intereses de los bonos del resto de países se disparen. Si el mercado de deuda continúa presionado de esta manera, en pocas semanas el euro estará liquidado.
























