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“La falsificación de la dialéctica marxista en interés de la política maoísta”: Evald Iliénkov

El XXIV Congreso del PCUS señaló que la guerra contra todos los tipos de oportunismo y anticomunismo es la tarea principal de los trabajadores del frente ideológico, de todos los comunistas. En relación con esto, está creciendo la importancia de la crítica contraria al marxismo-leninismo por parte de los líderes chinos, de sus percepciones antisoviéticas y antisocialistas, de la muestra de ‘validaciones’ teóricas presentadas por los maoístas sobre su oportunista curso político.

Una de las particularidades características del maoísmo es el esfuerzo por tapar la mezcla ecléctica e incompatible con la ideología comunista de diferentes ideas y dogmas políticos mediante la autoridad del marxismo-leninismo, el intento de hacerlos pasar por una ‘nueva palabra’, por una ‘nueva etapa’ de la teoría marxista-leninista. Así, el estatuto establecido por el IX Congreso del PCCh contenía formulaciones extremadamente pretenciosas en relación a que Mao ‘ha heredado, defendido y desarrollado el marxismo-leninismo, lo ha elevado a una etapa completamente nueva’.

El X Congreso del PCCh, que tuvo lugar hace poco, ante los evidentes fracasos y la grave crisis de las ‘ideas de Mao Tse-tung’ se vio obligado a suavizar un poco las anteriores pretensiones de Mao, considerando sus ideas como la ‘cumbre del marxismo-leninismo’. El gobierno chino actual prefería, por lo visto, poner de nuevo el acento en que las ideas de Mao Tse-tung son el ‘marxismo chino’. En el informe político del Comité Central del PCCh, realizado por Zhou Enlai, se sustenta tras Mao Tse-tung la autoridad de ‘continuador’ del trabajo de Marx y Lenin. Justo al contrario es lanzada la fórmula de ‘el marxismo-leninismo son las ideas de Mao Tse-tung’, con cuya ayuda, de hecho, se emprende un intento totalmente infundado de asegurar la imagen del maoísmo como contribución esencial al desarrollo del marxismo-leninismo.

Hay que señalar que el eclecticismo y la mezcolanza extremos, característicos ambos del maoísmo, permiten a este adaptarse a diferentes situaciones políticas y necesidades. Esto se aprecia con claridad en el ejemplo de la metamorfosis que sufre la ‘ideología’ maoísta en los tiempos que corren.

Se sabe que la así llamada ‘revolución cultural’ se llevó a cabo como una realización práctica de las ‘ideas de Mao’ radicales. Bajo la bandera de esta, permítaseme el término, ‘revolución’ se destruyeron libros de clásicos de la literatura mundial y china, se organizaron palizas masivas y se introdujo el terror en relación a la inteligencia progresista. La lectura de literatura científica se maltrató como manifestación de ‘burguesía’, ‘revisionismo’, etcétera.

En el terreno de la política exterior se proclamaron consignas militares manifiestamente extremistas: ‘las guerras juegan el rol de antitoxina purificadora’ y demás, y la política de coexistencia pacífica se tachó de ‘traición’ y de ‘manifestación del revisionismo’.

En la actualidad, los maoístas y algunos de sus admiradores extranjeros en Italia, Francia, EE.UU. y Japón (entre otros revisionistas o anticomunistas declarados) ‘trabajan’ sin descanso en superponer a la ideología antipopular y antihumanista del maoísmo la bandera del ‘democratismo’ y del ‘antiburocratismo’, en presentar a los maoístas como unos ‘partidarios consecuentes’ de la política de coexistencia pacífica entre países con estructura social diferente.

Todavía no hace mucho los maoístas declaraban que Mao, en cierto modo, es ‘muy superior a Marx y muy superior a Lenin’ y que, por ello, la lectura de las obras de los fundadores del comunismo científico no tiene especial sentido. Como sermoneaba el presidente de la Academia de las Ciencias de la República Popular China Guo Moruo, la práctica de la que se habla en los trabajos de Marx, Engels y Lenin es ‘lejana a nosotros’, sus trabajos están escritos en un lenguaje incomprensible para nosotros. Actualmente, si se toma como cierto lo que dice la prensa china, toda la población del país – desde los jóvenes hasta los viejos – está ocupada estudiando los clásicos del marxismo-leninismo.

Los intentos redoblados de los maoístas por vestirse la toga de partidarios del marxismo-leninismo se explica porque Mao Tse-tung y los ‘teóricos’ del maoísmo, al no atreverse a desvelar su auténtica esencia, intentan emplear para sus propios intereses la alta autoridad de la teoría revolucionaria, piden a esta que les preste algunas tesis con el objetivo de encubrir la pobreza ideológica del maoísmo. De esta forma, las fórmulas marxistas tomadas por los maoístas en el contexto general de su ideología sufren serias modificaciones, se deforman y no cambian para nada la esencia anticientífica y antiproletaria de la ideología maoísta. La meta principal de semejantes manipulaciones consiste en reforzar la autoridad vacilante de Mao Tse-tung como ‘teórico’ con la ayuda de tesis preparadas de los libros de Marx, Engels y Lenin. Caracterizando al maoísmo en el informe del Comité Central del PCUS para el XXIV Congreso del Partido, el camarada L. I. Brezhnev señaló que la plataforma ideológica-política de los dirigentes chinos es incompatible con el leninismo.

La plataforma ideológica del maoísmo se utiliza para la ‘justificación’ de las pretensiones de Pekín en la dirección política y teórica del movimiento revolucionario mundial. Los maoístas intentan adjudicarse el derecho a excluir del marxismo y del socialismo a países enteros y a muchos partidos comunistas dependiendo de su actitud… hacia las ‘ideas de Mao’ y la política de Pekín. Los maoístas acusan a partidos comunistas y a países socialistas que están firmemente asentados en el terreno del marxismo-leninismo de ‘social-imperialismo’ o ‘revisionismo’, y solo clasifican de ‘verdaderos socialistas’ a un grupo insignificante de sus partidarios. Al repudiar los países socialistas las pretensiones hegemonizantes de Mao Tse-tung, en Pekín, durante el X Congreso de PCCh, se decidió ‘clausurar’ el sistema socialista mundial y declararlo como inexistente, y los propagandistas pekineses únicamente hablan de la fraternidad socialista añadiendo a esta las palabras ‘así denominada’. Pero semejante falsificación de los hechos reales no honra a los maoístas. Como reza la sabiduría china, ‘con la mano no se tapa el sol’.

Artículo completo en pdf: La falsificación de la dialéctica marxista en interés de la política maoísta

“El comunista”, 18 (1973), págs. 93-105

Traducción de Dialecto para Marxismo Crítico

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