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Reseña de “Rentabilidad, inversión y crisis” de José Tapia: Rolando Astarita

Ediciones Maia acaba de publicar Rentabilidad, inversión y crisis. Teorías económicas y datos empíricos (Madrid, 2017), de José Tapia. Actualmente Tapia es profesor titular de la Universidad Drexel, en Filadelfia, donde dicta cursos sobre desarrollo social, Economía Política y cambio climático. Ha publicado en revistas académicas internacionales, y juntos escribimos La Gran Recesión y el capitalismo del siglo XXI (Catarata, 2011). También estuvo a cargo de la edición de Crisis económica y teorías de la crisis: un ensayo sobre Marx y la “ciencia económica”, de Paul Mattick.

Rentabilidad, inversión y crisis representa una muy importante contribución al estudio de la acumulación y crisis capitalistas. En particular porque examina la validez de diferentes teorías sobre el ciclo económico a la luz de la evidencia empírica. Con la esperanza de que Rentabilidad… pueda llegar a América Latina, en lo que sigue resumo sus ideas principales, y animo a los lectores del blog a estudiarlo.

Ni crecimiento permanente, ni estancamiento permanente, sino ciclos

Tapia parte de que la teoría de la crisis y la teoría del ciclo son la misma cosa, y que términos como recesión, crisis o depresión se refieren al mismo fenómeno. Es un enfoque que toma distancia de la idea, muy extendida entre marxistas y gente de izquierda, de que en el capitalismo existen períodos largos, de décadas incluso, de depresión. Por ejemplo, la tesis de los ciclos Kondratiev dice que existen ondas largas de unos 50 años de duración –con unos 25 años de ascenso y 25 de estancamiento o retroceso. Otros enfoques hablan de estancamiento crónico, a veces desde 1914, otras desde los 1970. Una idea que fue adelantada originariamente por Engels, cuando afirmó, en 1886, que el capitalismo había entrado en estancamiento permanente. En oposición a estos enfoques, Tapia sostiene que los datos no avalan la existencia de las ondas largas Kondratiev, ni el estancamiento crónico. Las economías capitalistas se caracterizan por los ciclos económicos, esto es, por las fases de expansión y de recesión, que se repiten a lo largo de toda su historia. Lo que hay que explicar entonces es esta dinámica característica del modo de producción capitalista.

Enfoques exógenos y endógenos

A partir del capítulo 2 de su libro, Tapia pasa revista a las principales teorías sobre la crisis, o más precisamente, del ciclo de negocios. Un primer gran grupo son las teorías que dicen que las crisis se deben a causas exógenas. La idea aquí es que, dada la ley de Say –toda oferta genera su propia demanda- no hay causas internas a la economía que provoquen las crisis. Por eso, las crisis se deberían a “shocks” no económicos. Así, por ejemplo, en el siglo XIX algunos economistas (Jevons, Moore, Huntington) explicaron las crisis por factores astronómicos o biológicos. También en la actualidad los teóricos del ciclo real de negocios explican las fluctuaciones económicas por “shocks” de productividad, que son exógenos a lo económico; en otras variantes, las fluctuaciones se atribuyen a “shocks” particulares (por ejemplo, un alza del precio del petróleo, una conmoción política), que serían amplificados por los mecanismos financieros. Pero el hecho es que, ante la Gran Recesión de 2008-9, una parte importante de los economistas neoclásicos tuvo que reconocer que no saben cuál es la causa de las recesiones. Es que es imposible comprender la sistematicidad del fenómeno del ciclo por causas meramente aleatorias.

El punto de vista alternativo al enfoque exógeno es, por supuesto, el que dice que el ciclo económico viene determinado por el propio funcionamiento intrínseco del capitalismo; es la explicación endógena del ciclo. Tapia dice que Marx y Mitchell fueron los dos autores más destacados que defendieron esta perspectiva. La tesis central de Marx y Mitchell es que el comportamiento de la inversión es clave en el ciclo, y que la inversión está determinada por las ganancias del capital (o por la tasa de ganancia). Además, encontramos dos teorías que, de hecho, son opuestas. Por un lado, la tesis subconsumista, que dice que el consumo es el principal componente del producto nacional, y que los salarios constituyen la mayor parte del consumo. Por eso, salarios bajos llevan a escasez del consumo, con la consiguiente depresión de la demanda y de la economía. En realidad, las tesis subconsumistas apuntan a un escenario de estancamiento crónico del capitalismo. La teoría opuesta es la llamada “compresión de la ganancia” (profit squeeze), que dice que en la fase alcista del ciclo económico disminuye la desocupación y aumentan los salarios, lo que comprime las ganancias, lo que lleva a la caída de la inversión, y de la economía de conjunto.

A su vez, entre las dos visiones señaladas –teorías exógenas y endógenas del ciclo- Tapia ubica las teorías de Keynes y Kalecki. Tanto Keynes como Kalecki –y en general, la escuela keynesiana- sostienen que la inversión es la variable clave que determina la ganancia, y también el ciclo. La idea central es que una elevada inversión mantiene alta la demanda, y con ello las expectativas de ganancias del capital. Por eso, y en palabras de Kalecki, los capitalistas ganan en la medida en que gastan, esto es, en la medida en que consumen e invierten. Aunque tanto Keynes como Kalecki admiten que la inversión a su vez está influenciada por las ganancias. Por ejemplo, Kalecki (1984) sostiene que el crecimiento de los stocks de capital, generados por la inversión, debilita a largo plazo la ganancia, lo cual repercute negativamente en la inversión. Sin embargo, tanto en Keynes como en Kalecki el determinante último de la rentabilidad (o de la eficiencia marginal del capital en Keynes) depende de la inversión. Aunque Tapia no lo menciona, esto se ve muy claro en Kaldor (1973): para evitar una remisión infinita –la ganancia determina la inversión, la inversión determina la ganancia- postula que, en última instancia, la inversión depende de los animals spirit de los capitalistas, esto es, de su impulso a invertir. De ahí también la importancia que dan los keynesianos al clima psicológico, a las olas de entusiasmo o abatimiento en los mercados y entre los empresarios, que pueden modificar bruscamente la rentabilidad esperada.

Los datos empíricos

Basándose entonces en las estadísticas de la NBER acerca de los 11 ciclos de la economía estadounidense entre 1947 y 2015, Tapia pone a prueba los principales enfoques: el keynesiano-kaleckiano; el de Marx y Mitchell; el subconsumista y la compresión de las ganancias.

Del examen de los datos surge, en primer lugar, que el consumo es el que tiene menor volatilidad y las ganancias la mayor volatilidad. En segundo término, que en los períodos de expansión las ganancias aumentan más que los salarios, y que en las recesiones se contraen más que los salarios. Esto es, la desigualdad económica es procíclica, crece durante las expansiones y disminuye en las recesiones. En tercer lugar, las ganancias y los salarios aumentan en los períodos expansivos y se contraen en los recesivos, pero las primeras son más volátiles que los segundos. En cuarto lugar, la inversión también aumenta en las expansiones y se contrae en las recesiones, y es más volátil que los salarios, pero menos que las ganancias. En quinto término, y este es un dato fundamental, las ganancias dejan de crecer, se estancan y luego comienzan a disminuir unos pocos trimestres antes de la recesión. En este respecto Tapia constata que las ganancias comienzan a disminuir como un año antes de la recesión, caen sobre todo en los primeros trimestres de la recesión, se estabilizan al final de la misma y crecen rápidamente en el trimestre siguiente al final de la recesión. Vinculado a lo anterior, la inversión comienza a caer varios trimestres después de que comienzan a reducirse las ganancias.

Esta evidencia entonces desmiente el enfoque de Keynes y Kaldor y parece confirmar el de Marx y Mitchell. Las ganancias alcanzan su máximo varios trimestres antes que la recesión, en tanto la inversión alcanza su pico inmediatamente antes de la recesión. Después la ganancia se recupera antes de que lo haga la inversión. En otros términos, el aumento de las ganancias es seguido del aumento de la inversión, y la disminución de las ganancias es seguida de la caída de la inversión.

En cuanto a la tesis subconsumista, los datos no la respaldan, ya que los salarios están en alza justo cuando se desata la recesión (un hecho que ya había observado Marx). Pero tampoco la tesis de la compresión de ganancias es avalada por los datos: las ganancias en promedio crecen durante las expansiones más que lo que crecen los salarios. Y aunque en los trimestres que preceden inmediatamente a la recesión el crecimiento de los salarios es más rápido que el crecimiento de las ganancias, esto se debe a que las ganancias dejan de crecer.

Para terminar, recomiendo calurosamente la lectura y estudio de este libro de Tapia (y repito, espero que pueda llegar a Argentina y otros países de América Latina). Considero que sus conclusiones son puntos de partida para profundizar en las investigaciones acerca de cómo y por qué, en determinado momento de la expansión, comienza a haber una presión bajista sobre la tasa de rentabilidad. Aquí debe de jugar un rol central la aceleración de la acumulación (o de la inversión), en el sentido en que habla Marx en los capítulos del tomo III de El Capital dedicados a la ley de la caída tendencial de la tasa de ganancia. La idea general sería que la competencia a través del cambio tecnológico, en busca de ganancias extraordinarias, lleva a la sobreinversión, en especial en capital fijo. Lo cual presiona hacia la baja tanto a las ganancias –presiones bajistas sobre los precios, gastos crecientes de capital- como a la tasa de ganancia. Lo cual termina empujando hacia abajo la inversión, y con ello la economía de conjunto. Es, naturalmente, una hipótesis de trabajo a seguir. En cualquier caso, el trabajo de José Tapia constituye un aporte ineludible al conocimiento científico de la dinámica del capitalismo.

Textos citados:
Kaldor, N. (1973): “Teorías alternativas de la distribución”, en O. Braun (ed.), Teoría del capital y la distribución, Buenos Aires, Tiempo Contemporáneo.
Kalecki, M. (1984): Teoría de la dinámica capitalista, México, FCE.
Tapia, J. A. (2017): Rentabilidad, inversión y crisis. Teorías económicas y datos empíricos, Madrid, Maia.

 

Ediciones Maia acaba de publicar Rentabilidad, inversión y crisis. Teorías económicas y datos empíricos (Madrid, 2017), de José Tapia. Actualmente Tapia es profesor titular de la Universidad Drexel, en Filadelfia, donde dicta cursos sobre desarrollo social, Economía Política y cambio climático. Ha publicado en revistas académicas internacionales, y juntos escribimos La Gran Recesión y el capitalismo del siglo XXI (Catarata, 2011). También estuvo a cargo de la edición de Crisis económica y teorías de la crisis: un ensayo sobre Marx y la “ciencia económica”, de Paul Mattick.

Rentabilidad, inversión y crisis representa una muy importante contribución al estudio de la acumulación y crisis capitalistas. En particular porque examina la validez de diferentes teorías sobre el ciclo económico a la luz de la evidencia empírica. Con la esperanza de que Rentabilidad… pueda llegar a América Latina, en lo que sigue resumo sus ideas principales, y animo a los lectores del blog a estudiarlo.

Ni crecimiento permanente, ni estancamiento permanente, sino ciclos

Tapia parte de que la teoría de la crisis y la teoría del ciclo son la misma cosa, y que términos como recesión, crisis o depresión se refieren al mismo fenómeno. Es un enfoque que toma distancia de la idea, muy extendida entre marxistas y gente de izquierda, de que en el capitalismo existen períodos largos, de décadas incluso, de depresión. Por ejemplo, la tesis de los ciclos Kondratiev dice que existen ondas largas de unos 50 años de duración –con unos 25 años de ascenso y 25 de estancamiento o retroceso. Otros enfoques hablan de estancamiento crónico, a veces desde 1914, otras desde los 1970. Una idea que fue adelantada originariamente por Engels, cuando afirmó, en 1886, que el capitalismo había entrado en estancamiento permanente. En oposición a estos enfoques, Tapia sostiene que los datos no avalan la existencia de las ondas largas Kondratiev, ni el estancamiento crónico. Las economías capitalistas se caracterizan por los ciclos económicos, esto es, por las fases de expansión y de recesión, que se repiten a lo largo de toda su historia. Lo que hay que explicar entonces es esta dinámica característica del modo de producción capitalista.

Enfoques exógenos y endógenos

A partir del capítulo 2 de su libro, Tapia pasa revista a las principales teorías sobre la crisis, o más precisamente, del ciclo de negocios. Un primer gran grupo son las teorías que dicen que las crisis se deben a causas exógenas. La idea aquí es que, dada la ley de Say –toda oferta genera su propia demanda- no hay causas internas a la economía que provoquen las crisis. Por eso, las crisis se deberían a “shocks” no económicos. Así, por ejemplo, en el siglo XIX algunos economistas (Jevons, Moore, Huntington) explicaron las crisis por factores astronómicos o biológicos. También en la actualidad los teóricos del ciclo real de negocios explican las fluctuaciones económicas por “shocks” de productividad, que son exógenos a lo económico; en otras variantes, las fluctuaciones se atribuyen a “shocks” particulares (por ejemplo, un alza del precio del petróleo, una conmoción política), que serían amplificados por los mecanismos financieros. Pero el hecho es que, ante la Gran Recesión de 2008-9, una parte importante de los economistas neoclásicos tuvo que reconocer que no saben cuál es la causa de las recesiones. Es que es imposible comprender la sistematicidad del fenómeno del ciclo por causas meramente aleatorias.

El punto de vista alternativo al enfoque exógeno es, por supuesto, el que dice que el ciclo económico viene determinado por el propio funcionamiento intrínseco del capitalismo; es la explicación endógena del ciclo. Tapia dice que Marx y Mitchell fueron los dos autores más destacados que defendieron esta perspectiva. La tesis central de Marx y Mitchell es que el comportamiento de la inversión es clave en el ciclo, y que la inversión está determinada por las ganancias del capital (o por la tasa de ganancia). Además, encontramos dos teorías que, de hecho, son opuestas. Por un lado, la tesis subconsumista, que dice que el consumo es el principal componente del producto nacional, y que los salarios constituyen la mayor parte del consumo. Por eso, salarios bajos llevan a escasez del consumo, con la consiguiente depresión de la demanda y de la economía. En realidad, las tesis subconsumistas apuntan a un escenario de estancamiento crónico del capitalismo. La teoría opuesta es la llamada “compresión de la ganancia” (profit squeeze), que dice que en la fase alcista del ciclo económico disminuye la desocupación y aumentan los salarios, lo que comprime las ganancias, lo que lleva a la caída de la inversión, y de la economía de conjunto.

A su vez, entre las dos visiones señaladas –teorías exógenas y endógenas del ciclo- Tapia ubica las teorías de Keynes y Kalecki. Tanto Keynes como Kalecki –y en general, la escuela keynesiana- sostienen que la inversión es la variable clave que determina la ganancia, y también el ciclo. La idea central es que una elevada inversión mantiene alta la demanda, y con ello las expectativas de ganancias del capital. Por eso, y en palabras de Kalecki, los capitalistas ganan en la medida en que gastan, esto es, en la medida en que consumen e invierten. Aunque tanto Keynes como Kalecki admiten que la inversión a su vez está influenciada por las ganancias. Por ejemplo, Kalecki (1984) sostiene que el crecimiento de los stocks de capital, generados por la inversión, debilita a largo plazo la ganancia, lo cual repercute negativamente en la inversión. Sin embargo, tanto en Keynes como en Kalecki el determinante último de la rentabilidad (o de la eficiencia marginal del capital en Keynes) depende de la inversión. Aunque Tapia no lo menciona, esto se ve muy claro en Kaldor (1973): para evitar una remisión infinita –la ganancia determina la inversión, la inversión determina la ganancia- postula que, en última instancia, la inversión depende de los animals spirit de los capitalistas, esto es, de su impulso a invertir. De ahí también la importancia que dan los keynesianos al clima psicológico, a las olas de entusiasmo o abatimiento en los mercados y entre los empresarios, que pueden modificar bruscamente la rentabilidad esperada.

Los datos empíricos

Basándose entonces en las estadísticas de la NBER acerca de los 11 ciclos de la economía estadounidense entre 1947 y 2015, Tapia pone a prueba los principales enfoques: el keynesiano-kaleckiano; el de Marx y Mitchell; el subconsumista y la compresión de las ganancias.

Del examen de los datos surge, en primer lugar, que el consumo es el que tiene menor volatilidad y las ganancias la mayor volatilidad. En segundo término, que en los períodos de expansión las ganancias aumentan más que los salarios, y que en las recesiones se contraen más que los salarios. Esto es, la desigualdad económica es procíclica, crece durante las expansiones y disminuye en las recesiones. En tercer lugar, las ganancias y los salarios aumentan en los períodos expansivos y se contraen en los recesivos, pero las primeras son más volátiles que los segundos. En cuarto lugar, la inversión también aumenta en las expansiones y se contrae en las recesiones, y es más volátil que los salarios, pero menos que las ganancias. En quinto término, y este es un dato fundamental, las ganancias dejan de crecer, se estancan y luego comienzan a disminuir unos pocos trimestres antes de la recesión. En este respecto Tapia constata que las ganancias comienzan a disminuir como un año antes de la recesión, caen sobre todo en los primeros trimestres de la recesión, se estabilizan al final de la misma y crecen rápidamente en el trimestre siguiente al final de la recesión. Vinculado a lo anterior, la inversión comienza a caer varios trimestres después de que comienzan a reducirse las ganancias.

Esta evidencia entonces desmiente el enfoque de Keynes y Kaldor y parece confirmar el de Marx y Mitchell. Las ganancias alcanzan su máximo varios trimestres antes que la recesión, en tanto la inversión alcanza su pico inmediatamente antes de la recesión. Después la ganancia se recupera antes de que lo haga la inversión. En otros términos, el aumento de las ganancias es seguido del aumento de la inversión, y la disminución de las ganancias es seguida de la caída de la inversión.

En cuanto a la tesis subconsumista, los datos no la respaldan, ya que los salarios están en alza justo cuando se desata la recesión (un hecho que ya había observado Marx). Pero tampoco la tesis de la compresión de ganancias es avalada por los datos: las ganancias en promedio crecen durante las expansiones más que lo que crecen los salarios. Y aunque en los trimestres que preceden inmediatamente a la recesión el crecimiento de los salarios es más rápido que el crecimiento de las ganancias, esto se debe a que las ganancias dejan de crecer.

Para terminar, recomiendo calurosamente la lectura y estudio de este libro de Tapia (y repito, espero que pueda llegar a Argentina y otros países de América Latina). Considero que sus conclusiones son puntos de partida para profundizar en las investigaciones acerca de cómo y por qué, en determinado momento de la expansión, comienza a haber una presión bajista sobre la tasa de rentabilidad. Aquí debe de jugar un rol central la aceleración de la acumulación (o de la inversión), en el sentido en que habla Marx en los capítulos del tomo III de El Capital dedicados a la ley de la caída tendencial de la tasa de ganancia. La idea general sería que la competencia a través del cambio tecnológico, en busca de ganancias extraordinarias, lleva a la sobreinversión, en especial en capital fijo. Lo cual presiona hacia la baja tanto a las ganancias –presiones bajistas sobre los precios, gastos crecientes de capital- como a la tasa de ganancia. Lo cual termina empujando hacia abajo la inversión, y con ello la economía de conjunto. Es, naturalmente, una hipótesis de trabajo a seguir. En cualquier caso, el trabajo de José Tapia constituye un aporte ineludible al conocimiento científico de la dinámica del capitalismo.

Textos citados:
Kaldor, N. (1973): “Teorías alternativas de la distribución”, en O. Braun (ed.), Teoría del capital y la distribución, Buenos Aires, Tiempo Contemporáneo.
Kalecki, M. (1984): Teoría de la dinámica capitalista, México, FCE.
Tapia, J. A. (2017): Rentabilidad, inversión y crisis. Teorías económicas y datos empíricos, Madrid, Maia.

Fuente: Rolando Astarita

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