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“La “otra” Escuela de Frankfurt: Hans-Jürgen Krahl, teórico de la Praxis emancipadora (I)”: Nicolás González Varela

Hans-Juergen KrahlIntro: “Estoy totalmente seguro que habría sido un hombre notable” escribía al enterarse de su muerte el alma mater de la Escuela de Frankfurt, Max Horkheimer. En la noche del 14 de febrero de 1970 un automóvil derrapa sobre la fina capa de hielo que recubre la Ruta federal 252 en la localidad de Wrexen, al norte de Hesse. El vehículo, que estaba girando en una curva, queda sin control y choca frontalmente con un camión que se dirigía en sentido inverso. El estudiante Hans-Jürgen Krahl de 27 años, que ocupaba el lugar del acompañante, muere en el acto; el conductor Franz-Josef Bevermeier de 25 años, fallece poco después ya en el hospital; los otros pasajeros, Claudia y Jakob Moneta, se encuentran gravemente heridos. En las columnas del diario Frankfurter Rundschau, el periodista Wolfgang Schütte compara a Krahl con… Robespierre, sus enormes facultades como agitador, “la terrible consecuencia de sus visiones teóricas” así como su papel destacado y dominante junto a Rudi Dutschke en la nueva izquierda alemana. Después de su entierro en el cementerio de Rickling, una centena de militantes de la combativa SDS (Sozialistische Deutsche Studentenbund),[1] provenientes de toda Alemania Federal y de Berlín-Oeste, se reúnen en la Techniche Universität de Hannover y deciden, de manera informal y asamblearia, disolver la asociación estudiantil. Un mes más tarde la disolución será anunciada oficialmente en Frankfurt. El balance era obvio: el audaz itinerario teórico-político que había iniciado Krahl, con su figura única de Teórico-Agitador (agitativsten Theoretiker como lo define Reinicke en su homenaje póstumo)[2] no tendría continuidad entre sus propios camaradas, que jamás volverían a seguir sus huellas, ni sobre el plano intelectual, ni sobre la arena política revolucionaria. Krahl fue un póstumo: no tuvo la oportunidad de publicar nada, en su Nachlass, ordenado por amigos y camaradas del SDS, quedan esbozos y intentos de una nueva configuración de la Teoría Crítica.

Hans-Jürgen Krahl, nacido en 1943 en Sarstedt cerca de Hannover, en un miserable Land subdesarrollado como lo era la Baja Sajonia según sus propias palabras; una vez terminado su Abitur se traslada en 1964 a Göttingen para estudiar simultáneamente Filosofía, Historia, Filología y Matemáticas. Dos años más tarde, conociendo la historia de la Escuela de Frankfurt y la del creciente movimiento de izquierda estudiantil francfurtiano, se traslada a la ciudad, decisión que él mismo califica de “eminentemente política”. Su conversión al pensamiento crítico es tortuosa pero fulminante: de joven abraza la ideología mística y neconservadora de la Ludendorffbund, cuya ideología filomilitarista (Ludendorff, compañero de ruta de Hitler, era un santo militar germánico para la nueva derecha alemana) se basaba en la mística de Meister Eckhart y de Roswitha de Gandersheim; a continuación milita en un ultraminoritario Partido Alemán de los Guelfos, finalmente en una Burschenschaft (corporación estudiantil) tradicional y de derecha que todavía practica la Mensur, combate de esgrima con reglas estrictas entre miembros de una Schlagende Verbindung con armas de filo (en una similar fue herido en la frente un estudiante llamado Karl Marx). Dentro de las actividades de esta Burschenschaft, HJK tiene la oportunidad de escuchar a un antiguo miembro de la asociación y mientras tomaba cerveza y comía una pata de cordero, le explicaba que la clase obrera alemana estaba destinada a permanecer siempre subyugada y estúpida y que “nosotros” estábamos llamados a formar la nueva elite del poder. Algo se rebeló en su interior, estaba en crisis pero sin ver una rápida resolución. Finalmente HJK no se afiliará a ningún partido de izquierda o al SPD sino… a la juventud de los partidos socialdemócratas cristianos, la Junge Union, que adhiere a la CDU. HJK describirá esta etapa de su existencia, dos años, como la de una enorme clarificación ideológica de un típico burgués de provincias: “fue el primer paso para liberarme de la ideología de ‘Sangre y Tierra’”[3] La Ideología Alemana de 1960’s estaba esencialmente compuesta para Krahl de la autodeterminación teorética (theoretischen Selbsbestimmung) mística propuesta por Martin Heidegger, “una Filosofía que puede aventurarse con el Imperialismo”. Ante la perspectiva crítica de HJK no hay duda del contenido de la Analítica existencial: Heidegger ha devenido en un entscheidenden Ideologen, “en uno de los ideólogos decisivos de la clase dominante”. Su decisión de instalarse en Frankfurt tenía además un componente filosófico de trasfondo: el deseo de escuchar las clases de Theodor Wesemgrund Adorno, que finalmente será el promotor de su tesis de doctorado titulada significativamente “Las Leyes naturales del desarrollo capitalista en la obra de Marx”.[4] En 1964 ingresa en la SDS (Sozialistische Deutsche Studentenbund), donde debido a sus consolidados conocimientos en Kant y Hegel asi como su energía como portavoz y eficacia discursiva se transforma en uno de los portaparole más conocidos de la izquierda combativa junto al famoso Rudi Dutschke. La idea que se establece cada vez con más fuerza es que la famosa Kritische Theorie frankfurtiana no puede concebirse como un proyecto puramente académico unilateral sino que debe descender a la práctica y ganarse una utilidad política emancipadora. El núcleo fundamental (Lehrmeinung) de la doctrina marxiana es que “la Explotación es una forma de dominio que se apoya sobre un alto grado de encubrimiento y mistificación (Verschleierung) que encubre el Intercambio y las Instituciones de la Opresión (Institutionen der Ünterdruckung)”,[5] los tribunales de la Burguesía y el Poder coercitivo del Derecho y del Estado. La retraducción en las coordenadas de la lucha práctica era clara: se debe desarrollar una Teoría, a partir de un Marx recuperado, que haga comprender al Proletariado, “a su Mundo lingüístico y consciencial” (Sprach- un Bewusstseinwelt), el Dominio tardocapitalista que se encuentra velado de infinitas manipulaciones e integraciones. La auténtica “Teoría Crítica” debe desenmascarar y descubrir este Dominio material a través de la intervención de los nuevos intelectuales orgánicos del movimiento, que HJK define como “intelectuales políticos” (politische Intellektuelle), guiados por una consciencia antiautoritaria. Las nuevas tareas se interconectan dialécticamente con un diagnóstico epocal de HJK sobre el Capitalismo como civilización: vivimos (en los 1960’s) la muerte del Individuo burgués, la pérdida definitiva de la Ideología de una esfera pública liberal y de una comunicación libre de todo dominio, el derrumbe y descomposición de todo contenido emancipador de la Burguesía.

Krahl se transforma en un “teórico de la Praxis emancipadora” (como lo define Detlev Claussen), con tesis vigorosas, fundamentadas filosóficamente pero que a veces llega a rozar el ridículo: HJK debuta como tribuno en 1967, después de un “Teach-In” espontáneo para protestar contra la muerte del estudiante Benno Ohnesorg, asesinado por la policía, al parecer leyó un discurso “hegelizante”, casi incomprensible, repleto de conceptos sociológicos complicados, de tal calibre que muchos estudiantes abandonaron el auditorio antes que terminara su lectura. En la fase más dinámica y antiautoritaria del movimiento estudiantil entre 1967 y 1969, y a despecho de su debut, HJK será una de las mayores autoridades teóricas en el SDS, que no dependía de “efectos de masa” ni resortes retóricos para enunciar sus profundas tesis y argumentos agresivos a un auditorio encandilado. La Nueva Izquierda debía transformarse, según Krahl, en un movimiento de emancipación social, que debería distinguirse con claridad tanto del reformismo socialdemócrata y el Marx “segundointernacionalista”, como, por otra parte, del Socialismo estatista y autoritario del DiaMat stalinista y sus prolongaciones naturales: el Materialismo Dialéctico y el partido centralizado de cuadros profesionales. Entender la Kritik de Marx al Capitalismo no como una teoría escolar más en la Historia de las Ideas, ni siquiera como una justificación del Pesimismo desde el confort del “Gran Hotel Abismo”, cuyo paradigma será el ”eternamente schopenhaueriano” Horkheimer, sino como una obra abierta viva para guiarse en las condiciones de emancipación de la clase obrera, hizo inevitable que HJK chocara con la misma institución académica y con las dos máximas autoridades francfurtianas: Max Horkheimer y su mentor Theodor W. Adorno. Hay que situar a HJK, su esfuerzo teórico, sus problemáticas y sus polémicas en el contexto de la Alemania Federal de inicios de los 1960’s. El SDS era la organización estudiantil dentro del legendario SPD, partido que luego de la prohibición del KPD (por parte de la Corte Constitucional en 1956) era el único representante de los intereses de los Arbeitnehmer (en la jerga socialdemócrata el Proletariado) y que se preparaba para asumir funciones de gobierno. El SDS devino sin quererlo en una forma de agregación de izquierda, en el ala radical de la escena política pluralista, el lugar en el cual confluía toda la Intelligentsia socialista, anarco-comunista y criptotrotskista que se organizaba a la izquierda del SPD. La discusión teórico-política se centraba en torno a dos grandes ejes: 1) análisis económico del Spätkapitalismus (Tardocapitalismo, concepto acuñado por el sociólogo weberiano Werner Sombart que incluye la Gilged Age),[6] entendido como un fenómeno históricamente nuevo (a la vez la partícula “tardo” connotaba su inminente final catastrófico) y analizado a la luz de la destrucción de las organizaciones obreras efectuadas por el Nacionalsocialismo y del disciplinamiento paramilitar de la posguerra; el concepto sería retomado por la izquierda “luxemburguista”, no-leninista en los 1930’s (como la economista polaca Natalie Moszkowska)[7] y después de 1945 por economistas heterodoxos como Paul Samuelson y Joseph Schumpeter, teóricos trotskistas como Ernst Mandel[8]; el término tuvo un renacimiento en 1960’s en el área de la lengua alemana (en especial en Austria y Alemania bajo la tradición del Austromarxismus y el retorno de los frankfurtianos del forzoso exilio), por ejemplo Theodor Adorno defendió en 1968 su uso para la descripción de la sociedad burguesa actual por sobre el término equívoco de “Sociedad Industrial” (controversia que no se podía reducir, según Adorno, a una mera disputa terminológica, sino que se trataba de una cuestión “sustancialmente decisiva” para el futuro de la Crítica)[9]; también un periférico a la Escuela de Frankfurt como Leo Kofler (quién había criticado al stalinistischer Marxismus relacionando su origen en la materialidad de una nueva burocracia)[10] desarrolló el concepto en su Dialéctica con la Técnica racionalizadora en 1971;[11] en 1973 otro frankfurtiano, Jürgen Habermas, contra quién polemizará el propio HJK, le dedicará un libro a la nueva forma de Capitalismo y a sus problemas de legitimación;[12] 2) el Neomarxismo, en especial la kritische Theorie, el corpus de ideas de la llamada “Escuela de Frankfurt”, cuyo espíritu era entendido como una crítica a la Modernidad burguesa (incluida la Técnica y el Cientificismo) y a la vez una negación del Dia Mat, el Marxismo fosilizado de la URSS como el amaestrado de la IIº Internacional. Las “Armas de la Crítica” de HJK son heterodoxas, por fuera o directamente enfrentado al canon tradicional: el Marx “auténtico”, utilizando las nuevas ediciones crítico-históricas de sus escritos, en la época la MEGA (I) de Riazanov y la nueva MEGA (II), y dentro del corpus marxiano privilegiando textos despreciados u ignorados por el Vulgärmarxismus (Manuscritos de 1844; La Sagrada Familia, La Ideología Alemana, la Einleitung de 1857, la Zur Kritik de 1859, los Grundrisse, Das Kapital, o textos considerados menores o seundarios); en segundo lugar una recuperación materialista de Kant y Hegel, en especial el Hegel de la Logik; en último lugar en los desarrollos teóricos creativos del llamado “Marxismo Occidental”, autores malditos durante años: la propia Escuela de Frankfurt, Grossmann, Korsch, Lefebvre, Lukács, Luxemburg, Rubin, incluso Sigmund Freud.

A partir de mediados de los años 1960’s un grupo minoritario del SDS (entre otros Rudi Dutschke y HJK) comenzaron a trabajar en torno a una ruptura con la forma pasiva de práctica intelectual a través de acciones militantes, en especial contra la guerra en Vietnam y contra la estructura patriarcal de la Universidad alemana, repleta de conservadores y exnazis (Heidegger et altri), para simbolizar la violencia y el arbitrio de un sistema autoritario, anacrónico y profundamente antidemocrático. Después de la muerte en una manifestación del estudiante Benno Ohnesorg (1967) y el atentado que le costará la vida a Rudi Dutschke (1968) el movimiento se extenderá de los medios pequeñoburgueses estudiantiles hacia capas juveniles de la clase obrera protestando contra las nuevas “Leyes de Emergencia” que legalizaban la guerra civil de baja intensidad contra la oposición apoyada desde arriba por el SPD. En el culmine de su expansión, el SDS fue constreñido a asumir un rol histórico que superaba sus fuerzas teóricas y políticas: el papel de cerebro colectivo y de instancia cooperativa de elaboración estratégica y de organización nacional de todo aquel enorme potencial subversivo que las formas-partido tradicionales expulsaban o no podían integrar. Ante la multiplicidad de frentes de lucha el SDS quedó desbordado: mientras muchos militantes universitarios se multiplicaban apoyando diferentes conflictos sociales transversales (desde el típico conflicto fabril pasando por las protestas contra el aumento del transporte público), erosionando la pequeña pero ejecutiva unidad organizativa original del SDS, el núcleo revolucionario estudiantil dentro de la Universidad se reducía, los activistas más dinámicos abandonaban la lucha o derivaban hacia el maximalismo que desembocaría en la autodisolución de 1969. Dentro de estas coordenadas dramáticas pero vitales y de eminente práctica política hay que proponer la situación hermenéutica concreta de los escritos e intervenciones de HJK, que se proponen como meta el autoesclarecimiento y la determinación teórica de la política del SDS. Cuando en 1969 se inicia el proceso de descomposición y fraccionamiento, HJK ve la necesidad urgente de fundar una posición revolucionaria históricamente nueva, de iniciar la lucha por una identidad política que no puede ser conquistada desde el interior de una ya existente Weltanschauung proletaria codificada, ni tampoco desde el interior de un Radikalismus moral.[13]

El objetivo es una Dialéctica abierta de la propia consciencia antiautoritaria, tal como HJK la había descripto en los años 1968-1969. Se trata de su Aufheben como momento inicial. El primer paso negativo y de trabajo destructivo es la superación en el SDS del “Antiautoritarismo abstracto” (abstrakten Antiautoritarismus), pero evitando caer en la negación abstracta del Antiautoritarismo, el Pragmatismo. Ya en una intervención en un “Teach-In” en el invierno de 1969-1970, HJK, posicionándose contra la “Liquidación” sin más de esta Fase del movimiento, había reclamado el combate tanto contra la Fracción tecnocrática (Technokratisierrungprozesse), que se autolimita a una administración pulcra y una reforma burguesa de la Universidad, como contra una Fracción proletaria-maximalista, según la cual la Universidad burguesa no cumple ninguna función esencial en la lucha de clases.[14] La propia evolución de la lucha política en Alemania Occidental y la no-simetría con la misma consciencia de clase, demostraban que la retraducción de la Crítica de la Economía Política y la propia eficacia e influencia política de la SDS era mucho más mediada de lo pensado. La ola inédita de huelgas salvajes de septiembre de 1969, en las que participaron 150.000 trabajadores de la industria del metal y el carbón, en las cuales las bases obreras expresaban además el descontento enfrentándose a la burocracia sindical, no se cristalizaron en nuevos niveles de organización que permitiera “otra” radicalización política.[15] La apelación de la SDS a la Clase Obrera y al movimiento de realizar un boicot activo a las elecciones de 1969 fue seguido por una parte ínfima, incluso en los medios estudiantiles y por primera vez desde 1945 el núcleo duro de la clase obrera alemana votó mayoritariamente por el SPD, por el partido reformista que además con gran habilidad intentaba integrar los intereses pragmáticos del movimiento estudiantil en la política de un renovado Estado social. El shock provocado por estas dos derivas objetivas, la tendencia a la autodisolución del SDS y la comprobación que las masas seguían ligadas a las viejas organizaciones tradicionales de una manera mucho más profunda de lo que se había supuesto, condujo a HJK al renacimiento de liquidar definitivamente la Fase antiautoritaria del movimiento. Sobre este punto además coincidían los tecnócratas pragmáticos, que buscaban una alianza con el ala izquierda del SPD y con el grupo “Spartakus” (organización estudiantil del DKP, sucesor post 1945 del mítico KPD) para imponer una nueva Política de reformas, mientras los dogmáticos buscaban reconstruir el auténtico “Marxismo-Leninismo” y el genuino movimiento obrero. El reclamo de liquidar la Fase antiautoritaria del movimiento hizo que HJK intentara reformular a Marx bajo la nueva luz del Capitalismo tardío, cortando el nudo gordiano entre la constricción a transformarse en un vagón de cola del reformismo sistémico del SPD y, por el otro lado, el miedo a la integración en el sistema (rehusarse a cualquier compromiso como “falsa radicalidad”) que solo desemboca en un aislamiento, en una “ghettización”, en refugiarse en una mítica “pureza revolucionaria” de la conciencia de las masas, sin tener la capacidad de reconstruirla, reconfigurarla y radicalizarla. En las “Tesis sobre la relación general entre la Inteligencia científica y la Consciencia de Clase proletaria”,[16] HJK deconstruye la impostación ya clásica del problema si la Intelligentsia forma parte o no de la Clase proletaria, indicando que con la propia mutuación del Capitalismo en sus formas, se modifica la relación Capital-Trabajo y con ella el propio concepto histórico de Proletariado. Allí además criticaba en forma de tres Grundfragen, en forma de interrogaciones, el Marxismus dogmático que bloqueaba la resolución de problemas decisivos sobre no solo el plano teórico, sino sobre la Teoría de la Revolución y de la misma Estrategia, un “inconsciente Tradicionalismo que mide las situaciones revolucionarias con el implícito y exclusivo metro de la Miseria material, de la Opresión física y de la victoriosa Revolución de Octubre”. También sobre la misma Konstitution de la legendaria Consciencia de Clase, HJK se preguntaba: “¿Cómo se puede comprender el problema de la génesis histórica de la Consciencia de Clase en vez de presuponerla ya constituida y metafísicamente materializada en el Partido y reducida a una Consciencia psicológica empírica?”[17] Como señalaba su maestro Adorno, “el Ser social no produce in-mediatamente la Conciencia de Clase”. La tercera Grundfrage de HJK gira en torno a comprender y valorar desde la Teoría de la Revolución de Marx la decadencia pequeñoburguesa del propio SDS, la miseria del movimiento estudiantil y la crisis de la Consciencia antiautoritaria de la Intelligenz científica, además interpretar la ineficacia y descomposición de la Crítica de la Ideología (proyecto final de los frankfurtianos) como la negación a aprehender el nexo de coerción del Trabajo Abstracto (abstrakter Arbeit), sin ignorar la nueva cualidad histórica de la misma Ciencia como eminente Fuerza Productiva del Capital, Ideologiekritik que falla al asumir ciegamente la interpretación del rol de la Intelligenz en la lucha de clases dictada por el movimiento obrero oficial. Para HJK la respuesta correcta a estas tres Grundfragen marxistas, en pleno sentido heideggeriano, tendrá una influencia decisiva sobre la elección de una correcta Estrategia para el proceso socialrevolucionario en el Occidente avanzado, sobre la construcción de una Teoría de la Revolución (Theorie der Revolution) y sobre una auténtica Rekonstruktion del Marx vulgarizado. (Continuará)

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[1]             Fundada en Hamburgo el 2 de septiembre de 1946, originalmente como rama estudiantil del Partido Socialdemócrata Alemán (SPD), lentamente fue alejándose de la ideología socialdemócrata hasta que en 1961 sus militantes fueron expulsados del SPD. A finales de los años 1960’s el movimiento estudiantil tuvo una gran actividad en las movilizaciones de protesta política y constituyó uno de los principales apoyos de la Äußerparlamentarische Opposition (ÄPO), en especial contra las políticas del gobierno conservador de Kurt Georg Kiesinger. El SDS buscaba forzar una reforma del sistema universitario alemán y una mayor democratización del mismo, aunque sus protestas se extendían a otros ámbitos como eran las manifestaciones contra la Guerra de Vietnam. Después de alcanzar en 1968 su momento de mayor apogeo, el 21 de marzo de 1970 el SDS fue disuelto en Fráncfort por una asamblea estudiantil, coincidiendo en el tiempo con la llegada a la cancillería federal del socialdemócrata Willy Brandt y las reformas que se emprendieron en el sistema universitario. Véase: Tilman Fichter/ Siegward Lönnendonker: Kleine Geschichte des SDS. Der Sozialistische Deutsche Studentenbund von Helmut Schmidt bis Rudi Dutschke, Klartext-Verlag, Essen, 2007.

[2]             Helmut Reinicke: Für Krahl; Internationale Marxistische Diskussion Nr. 37; Berlin, 1973, p. 5.

[3]             Krahl, Hans-Jürgen: “Angaben zu Person”, en: Konstitution und Klassenkampf. Schriften und Reden 1966-1970; Verlag Neue Kritik, Frankfurt, 1985, p. 20; véase en el capítulo V‚ ‚Die Studentenbewegung und die Gewaltfrage’ la voz Hans-Jürgen Krahl, en: Kailitz, Susanne; Von den Worten zu den Waffen?: Frankfurter Schule, Studentenbewegung, RAF und die Gewaltfrage, VS Verlag, Weisbaden, 2007, p. 118 y ss.

[4]             El título completo era: „Die Naturgesetze der kapitalistischen Entwicklung in der Lehre von Marx. Zum geschichtsphilosophischen Gehalt des historischen Materialismus“.

[5]             Krahl, Hans-Jürgen: “Angaben zu Person”, en: Konstitution und Klassenkampf. Schriften und Reden 1966-1970; Verlag Neue Kritik, Frankfurt, 1985, p. 23.

[6]             Sombart, Werner: Der Moderne Kapitalismus, 2 Bände. Duncker und Humblot, Leipzig, 1902; Sombart terminaría adhiriendo al Nacionalsocialismo.

[7]             Natalie Moszkowska; Zur Dynamik des Spätkapitalismus; Verlag Der Aufbruch, Zurich; 1943., el texto original es de 1935; hay edición en español: Contribución a la dinámica del capitalismo tardío; Pasado y Presente, México, 1981

[8]             Mandel, Ernst; Der Spätkapitalismus. Versuch einer marxistischen Erklärung, Suhrkamp, Frankfurt a.M. 1972, fue su disertación para el Doctorado en Filosofía; en español: El Capitalismo tardío, México, Era, 1972.

[9]             Adorno, Theodor (ed.); Spätkapitalismus oder Industriegesellschaft?; Verhandlungen des 16. Deutschen Soziologentages in Frankfurt am Main, Enke Verlag, Stuttgart, 1968, pp. 12-26; en español: Escritos sociológicos I, 2: Obra completa 8/2; Akal, Madrid, 2004, pp. 330-346

[10]           Kofler, Leo: Marxistischer oder stalinistischer Marxismus? Eine Betrachtung über die Verfälschung der marxistischen Lehre durch die stalinistische Bürokratie; Verlag für Publizistik, Köln, 1951.

[11]           Kofler, Leo: Technologische Rationalität im Spätkapitalismus, Makol Verlag, Frankfurt, 1971.

[12]           Habermas, Jürgen: Legitimationsprobleme im Spätkapitalismus; Suhrkamp, Frankfurt; 1973; hay edición en español: Problemas de legitimación en el Capitalismo tardío; Amorrortu Editores, Buenos Aires,

[13]           Krahl, Hans-Jürgen: “Zur Ideologiekritik des antiautoritären Bewusstseins“ (1969), en: Konstitution und Klassenkampf. Schriften und Reden 1966-1970; Neue Kritik, Frankfurt am Main, 1985, p. 278-284.

[14]           Krahl, Hans-Jürgen: “Rede auf einem ‘Teach-in’ zur Wahl des Studiantenparlaments im Wintersemester 1969/70”, en: ibidem, p. 313.

[15]           En la RFT dominaba el sindicato único que era por definición políticamente “neutro” y cuyos dirigentes se encuentran obligados a mantener la responsabilidad nacional de la “paz social” y la responsabilidad salarial; su competencia objetiva es despolitizar los conflictos y el sofocamiento de todo elemento espontáneo o fuera del control de la organización sindical; su función es elementalmente defensiva de las formas de explotación más severas. Sobre las huelgas salvajes alemanas de 1969, que no pueden ser comparables con el Autunno caldo de Italia, véase: Michael Schumann; Die Septemberstreiks-Ausnahme oder Auftakt?: ein empirischer Beitrag zur Analyse der Streikbewegung im September 1969; Soziologisches Forschungsinstitut, Europäisches Verlagsanstalt, Frankfurt, 1971; AA. VV.: Spontane Arbeitsniederlegungen im September 1969, Institut fuer angewandte Sozialwissenschaft, Bad Godesberg, 1970 y Swenson, Peter: Fair Shares: Unions, Pay, and Politics in Sweden and West Germany, Cornell University Press, Ithaca, 1989, le dedica parte de un capítulo a la ola huelguista de Septiembre de 1969, p. 72 y ss.

[16]           Krahl, Hans-Jürgen: “Thesen zum allgemeinen Verhältnis von wissenschaftlicher Intelligenz und proletarischem Klassenbewusstsein“ (1969), en: Konstitution und Klassenkampf. Schriften und Reden 1966-1970; Neue Kritik, Frankfurt am Main, 1985, p. 330-347.

[17]           Krahl, Hans-Jürgen, ibidem, p. 330.

  1. 05/12/2014 en 17:07

    Esta es otra teoría crítica. Recordando a Oskar Negt:

    http://es.bookzz.org/book/1074517/006bd2

    E incluso la escuela de Frankfurt sponsoreó un libro tan impotante como el este de Henryk Grossman

    http://www.marxists.org/archive/grossman/1929/breakdown/index.htm

  2. 05/12/2014 en 17:14

    La primera obra de la escuela de Frankfurt aún tiene ribetes clasistas marxistas y clasistas bastante fértiles. Franz Neumann no podría ser un buen blanco la crítica de Perry Anderson a la deriva de los neokantianos de la escuela de Frankfurt:

    http://es.bookzz.org/book/2030961/9f5846

    Una de las últimas obras de esta escuela (si descontamos las teorías críticas de segunda, tercera y cuarta generación), también muestra desarrollos clasistas bastante fértiles. Es bueno recordar a Oskar Negt:

    http://es.bookzz.org/book/1074517/006bd2

    En incluso una obra fundamental del marxismo como ésta de Henryk Grossman, fue sponsoreada por la escuela de Frankfurt:

    http://www.marxists.org/archive/grossman/1929/breakdown/index.htm

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