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“El desarrollo paradójico del sujeto histórico en los siglos XX y XXI: clase y multitud”: Jorge Veraza

¿Existe en la realidad contemporánea un sujeto histórico? El siglo XX vio surgir un proceso de desclasamiento de la sociedad, pero luego, con la globalización –operada en verdad por el más grande sistema imperialista (a despecho de Hardt y Negri) mundial– se ha generado un proceso de reclasificación, en el que multitud, masas, “nuevos sujetos”, pueblo, etcétera, se convirtieron en meros aspectos de la humanidad proletarizada. Confundidos en el referido proceso de  desclasamiento, Martín Heidegger, el estructuralismo y, hoy, los pensadores posmodernistas, deniegan al sujeto histórico, pues no observan el proceso de reclasificación. Este artículo expone, primero, el fenómeno real de la emergencia de un sujeto histórico en 2004; después discute la problemática teórica de denegación del sujeto de cara al estilo de intervención de G. W. Bush en su campaña para las elecciones presidenciales en Estados Unidos.

Palabras clave: Sujeto histórico, masas, clases, neoimperialismo, globalización

Introducción

Los pueblos, los desocupados, las minorías, los partidos, la sociedad civil, ¿quién es el sujeto histórico?1 Enrique Dussel apuesta por los pueblos de América Latina (Dussel, 1990); Hardt y Negri dicen que las multitudes y las contraponen al proletariado (Hardt y Negri, 2002); Atilio Borón desprecia esta idea y recupera a los pueblos y al proletariado, etcétera (Borón, 2003). Intentemos una respuesta. Para determinar el sujeto histórico afrontemos, primero, la realidad  contemporánea tal y como se ofrece y, en ella, los diversos movimientos sociales. Algunos autores han sido testigos de los mismos en su momento, y sus opiniones se han fundido con el fenómeno histórico. Una vez resuelta la caracterización del mismo y determinado el sujeto histórico en 2004 (incisos 1 a 6), expondré la problemática teórica sobre el sujeto histórico y su denegación (incisos 7 y 8), no sólo porque en lo que antecede propuse una hipótesis y una solución –con su  correspondiente demostración– de esa problemática, sino para que el lector cuente con las cartas para evaluar la pertinencia de la misma y tenga con qué intentar otra solución si le pareciera insuficiente la ofrecida; y lo que va con todo ello, que tenga herramientas teóricas con las cuales evaluar los fenómenos nacionales e internacionales en curso.

1. El imperio imperialista dominado por el capital industrial

EU es hoy el imperio que rige al mundo –Atilio Borón tituló con razón su crítica a Hardt y Negri Imperio e imperialismo (Borón, 2003)–, pues de entre todas las naciones imperialistas fue ésta la que –al término de la Segunda Guerra Mundial– se hizo con las riendas de la hegemonía mundial al arrebatárselas a Gran Bretaña, y desarrolló esta hegemonía hasta lograr la caída de la URSS en 1991. Por donde el imperialismo inherente al modo de producción capitalista específico (o en el que el capital subsume realmente al proceso de trabajo) (Veraza, 1987) mostró desde entonces la novedad consistente en quedar articulado a través de empresas transnacionales e instituciones multinacionales comerciales, financieras y diplomáticas que sacan adelante los intereses de las naciones imperialistas sólo en la medida en que se pliegan a los de Estados Unidos.

De tal manera –y no sólo por el formidable ejército militar sin rival de esta nación– el resultado histórico es que EU es hoy un imperio imperialista, contra la inconsecuencia del libro de Hardt y Negri (2002) en este aspecto evidente antes y después de ellos (Borón, 2003). Y para salir al paso de otras inconsistencias, digamos que no estamos hoy ante un “esbozo del mercado mundial” (Marx, 1973 [1858]: 103) –como desde mediados del siglo XIX hasta mediados del XX– sino ante un mercado mundial capitalista. industrial consolidado (Veraza, 1998a) que rige el metabolismo social (Marx,
1975 [1867]: cap. 3 “El dinero o la circulación de mercancías”) del planeta entero.

Así que el capital industrial es la relación de producción dominante de la sociedad burguesa mundializada. Y el correlato de este hecho es la proletarización de la humanidad (Veraza, 1993a) bajo las más diversas formas funcionales de trabajo asalariado. He aquí al sujeto histórico trascendente actual distribuido en dos grandes segmentos mundiales: el obrero activo y el ejército industrial de reserva (Ochoa Chi, 1997).

Artículo Completo

Polis nº 5  Vol1,  pp 205-229

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