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“La ontología crítica de Lukács: para una ética objetivamente fundada”: Mario Duayer y João Leonardo Medeiros

1. Introducción

Prolegómeno de la Ética que proyectaba escribir, Lukács preparó lo que sería su obra póstuma, Para una ontología del ser social, como contribución esencial para restaurar el sentido de la auténtica crítica marxista. Su elaboración se remonta al “giro ontológico” del pensamiento del autor, identificado por Oldrini (2002: 54) en los inicios de la década de 1930. Tertulian tiene razón al afirmar que el proyecto de Lukács de desarrollar una ontología siempre estuvo ligado al problema de la praxis humana emancipatoria. Para superar las aporías de la Realpolitik, resultaba necesario expulsar, como dice Lukács,

La identificación de la acción revolucionaria con la Realpolitik (Esto es, el pragmatismo no ético), pues, por sus propios objetivos (la liberación y desalienación del hombre), ella trasciende el pragmatismo y el utilitarismo vulgares, y tiende, por el contrario, a la realización del “género humano para sí” (Tertulian, 1999: 131-2)

Semejante expulsión conlleva una concepción de la sociedad en la cual la acción transformadora pueda, de hecho, tener sentido, es decir una ontología del ser social en la que la historia y los procesos, relaciones y estructuras legales no se excluyan mutuamente. También presupone una apreciación inmediata de la ética, en la medida en que la práctica transformadora solo puede emerger sobre la base de una evaluación negativa de las relaciones, estructuras, etc. sociales existentes.

La necesidad de elaborar una ontología se basa, por lo tanto, en el claro entendimiento de Lukács de que las principales tradiciones filosóficas niegan por completo la ontología , y que esa actitud solo puede ser concretamente comprendida en relación con un orden social –el orden impuesto por el capital– que parece abolir cualquier posibilidad de trascenderlo. En el caso del neopositivismo y del neokantismo, por ejemplo, Lukács subraya la convergencia y la complementariedad de esas tradiciones, tenidas en general como antitéticas. La convergencia se refiere aquí precisamente al rechazo de la ontología. Una actitud radicalmente distinta puede verse en el esfuerzo explícito de Marx para iluminar diversas cuestiones ontológicas decisivas. En Marx, sostiene Lukács, todas las proposiciones “son entendidas, en última instancia, como enunciados directos sobre un tipo de ser, es decir, son afirmaciones ontológicas”, aunque, paradojalmente, no se encuentre “en él ningún tratamiento autónomo de los problemas ontológicos” (Ob.cit.: 559) Ese legado ontológico es el que Lukács moviliza para el desarrollo de la ontología marxista de la sociedad.

Con la muerte de Lukács, en 1971, el proyecto de escribir una ética fundada en una ontología genuinamente crítica no superó la fase de revisión de la obra preparatoria. Aunque inacabada, esta obra es el resultado de un formidable esfuerzo teórico por reafirmar la ontología a contracorriente, y contiene innumerables indicaciones que permiten hacerse una imagen general del modo en que el autor concebía la relación entre ontología y ética. Creemos que en este momento, en que el pensamiento marxista ofrece diversos indicios de restauración de su dimensión crítica efectiva, resulta imperativo seguir lo sugerido por Tertulian: “Deshacer […] el pesado silencio que rodea desde hace algún tiempo la obra de una de los pensadores mas representativos de nuestra época”. (Tertulian, 2007: 221)

Ese es, precisamente, el propósito de este artículo, que examina la Ontología de Lukács con la finalidad específica de poner en evidencia la importancia de esa contribución en sí misma y para la investigación del nexo entre ontología y ética. Nos parece fundamental, en particular, el análisis ontológico de lo que Lukács denomina la forma prototípica de la práctica humana –el trabajo–, análisis que, entre otras cosas, permite determinar la particularidad del ser social en comparación con los seres orgánico e inorgánico. La primera sección presenta una síntesis de ese análisis. Una segunda sección delinea el examen de Lukács de la génesis de la conciencia humana en el trabajo y de su relación dialéctica con la práctica social. La última sección trata de señalar la forma en que él defiende el valor como una categoría nueva y decisiva del ser social.

2. El trabajo y la emergencia del ser social

Para iniciar el examen del análisis ontológico del trabajo realizado por Lukács resulta pertinente la crítica de Marx a la concepción ontológica del ser humano subyacente a la idea del trabajo como maldición, de Adam Smith:

El “reposo” aparece como el estado adecuado, como idéntico a la “libertad” y la “dicha”. Que el individuo, “en su estado normal de salud, vigor, actividad, habilidad, destreza”, tenga también necesidad de su porción normal de trabajo, y de la supresión del reposo, parece estar muy lejos de su pensamiento. A no dudarlo, la medida misma del proceso de trabajo se presenta como dada exteriormente, por medio del objetivo a alcanzar y de los obstáculos que el trabajo debe superar para su ejecución. Pero que esta superación de obstáculos es de por sí ejercicio de la libertad –y que además a los objetivos exteriores se les haya despojado de la apariencia de necesidad natural meramente exterior, y se les haya puesto como objetivos que no es sino el individuo mismo el que pone–, o sea como auto-relación, objetivación del sujeto, por ende libertad real cuya acción es precisamente el trabajo [de todo esto] A. Smith no abriga tampoco la menor sospecha. (Marx, MEGA: 499/Elementos… vol. 2, pag:119)

Más allá de ser un claro ejemplo de la crítica ontológica de Marx[i], el pasaje resulta relevante para nuestros propósitos en la medida en que, en contraste con las concepciones científicas burguesas, demuestra que la praxis, en especial el trabajo, es una determinación exclusiva del ser social. El trabajo, concebido como “autorrealización, objetivación del sujeto, por lo tanto, libertad real”, es una llave para comprender la unidad dialéctica de necesidad (ley) y libertad que distingue al ser social de los seres orgánico e inorgánico.

En esta crítica se traslucen dos cosas: 1) ilustra lo sugerido por Lukács, según lo cual todos los enunciados de Marx, “correctamente interpretados, son entendidos, en última instancia, como enunciados directos sobre un tipo de ser, es decir, son afirmaciones ontológicas”; 2) que, en esa proposición particular, Marx establece la centralidad del trabajo en la constitución del ser social. Perspectiva también adoptada por Lukács cuando subraya que el análisis del trabajo tiene que ser el punto de partida de la exposición, en términos ontológicos, de las categorías específicas del ser social. Esta exposición, justamente porque procura comprender la peculiaridad del ser social, debe iluminar cómo esas categorías tiene su génesis en formas del ser precedentes (inorgánica, orgánica), cómo ellas se basan y se conectan a esas formas, y cómo se diferencian de ella (Lukács, 1986: 7/55).[ii] Esta sección presenta la necesidad y la fecundidad de este punto de partida. Teniendo en cuenta que el análisis lukácsiano abarca un capítulo entero de su Ontología (“El trabajo”), aquí solo es posible destacar algunos momentos fundamentales del análisis del autor.

Inicialmente, Lukács observa que Marx comprendió tempranamente que hay un conjunto de determinaciones categoriales sin las cuales “ningún ser tiene su carácter ontológico concretamente aprendido” (Lukács, 1984: 326) Esas determinaciones conforman una ontología general que abarca los fundamentos ontológicos de todo ser. Las categorías de esa ontología general permanecen como momentos superados en las formas más complejas del ser que emergen en la realidad (la vida, la sociedad). Como una ontología de la naturaleza inorgánica, esa ontología es general por el “simple” hecho de que no puede haber ningún ser que no se encuentre ontológicamente fundado en la naturaleza inorgánica. En la vida, las categorías que establecen la peculiaridad de su forma de ser solo pueden operar con “eficacia ontológica” en base a aquellas categorías generales y en conexión con ellas. De manera similar, en el ser social las categorías que determinan su particularidad interactúan con las categorías orgánicas e inorgánicas.

La ontología crítica de Lukács, para una ética objetivamente fundada.

Fuente: http://www.herramienta.com.ar/

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