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“Cuestiones marxistas Disputadas”: Entrevista de V. Mikecin con Adolfo Sánchez Vázquez

https://i1.wp.com/4.bp.blogspot.com/-Jaln0etMxkE/T-9eGgNXoGI/AAAAAAAAHNg/hBfwsoh2Bds/s400/adolfo+sanchez+vazquez+dibujo.jpgl. ¿Qué significa en tu opinión la tesis comúnmente admitida de que el pensamiento de
Marx es un pensamiento de su época?

Si parafraseando a Hegel decimos que todo pensamiento es el pensamiento de su época expresado en conceptos, esto se aplica justamente a Marx. Su pensamiento sólo puede entenderse en estrecha relación con su tiempo, es decir, históricamente. Pero ¿de qué tiempo se trata? Marx piensa ante todo la realidad capitalista de su época: incipiente, en Alemania; inmadura, en Francia; y desarrollada en Inglaterra. ¿Significa esto que Marx, como teórico del capitalismo, queda anclado en el siglo XIX? Sabemos que ésta es una de las objeciones más fuertes de sus adversarios ya que, de ser válida, lo anularía como teórico del capitalismo y de la revolución. Pero el pensamiento marxiano no se deja encerrar en esta división de siglos. Marx es sobre todo el pensador que pone al descubierto la estructura fundamental del sistema capitalista, las contradicciones antagónicas entre el capital y el trabajo asalariado, el secreto de la explotación capitalista, y todo ello sin desconocer las peculiaridades del capitalismo en nuestro tiempo, rebasa el marco de su época. En este sentido pertenece a un periodo histórico y social que todavía no ha recorrido totalmente su ciclo. La época teorizada por Marx no aprisiona su pensamiento. Pero, ciertamente, su relación con su tiempo tiene que ser reconsiderada desde nuestra época. Y, al hacerlo, tendremos que reconocer que en el pensamiento marxiano coexisten lo que sobrevive y lo caduco, lo que rebasa su tiempo y lo que hoy tropieza con límites insuperables.

2. ¿Se trata de un pensamiento superior respecto a otras corrientes filosóficas e
ideológicas?

Se trata, en verdad, de un pensamiento superior en el sentido que interesa específicamente
a Marx: el de la transformación radical del mundo del hombre, de la que es elemento
esencial el análisis de las posibilidades, objetivamente fundadas, de esa transformación. En
este sentido, sin negar el papel de otras corrientes del pensamiento, ninguna aporta una
contribución comparable a la de Marx. En esta contribución reside su superioridad. Y no es
casual el hecho generalmente admitido de que en toda la historia del pensamiento no se
encuentre una teoría que haya tenido una influencia práctica tan extensa y profunda como la
de Marx. Para encontrar algo semejante, habría que salir del marco propio del pensamiento
conceptual, racional, y buscarlo en doctrinas religiosas, como las de Cristo, Mahoma o
Buda. Ahora bien, en un plano propiamente filosófico no ha habido ni hay en la actualidad
un pensamiento que pueda comparársele.

3. ¿Significa esto que se trata de un pensamiento insuperable de nuestro tiempo (como
decía Sartre en su Crítica de la razón dialéctica)?

No creo que pueda hablarse de un pensamiento insuperable, entendiendo éste en su justo
sentido: como un pensamiento cuyas verdades sean absolutas (como sucede con las
proposiciones matemáticas o lógico-formales). Ahora bien, como pensamiento de nuestra
época y, por tanto, de una realidad y una praxis históricas, el pensamiento de Marx no
puede dejar de ser negado y superado. ¿Qué quedará del pensamiento marxiano —basado
en el paradigma de la producción—, cuando se llegue a una sociedad superior, en la que
domine —como se dice en El Capital— como esfera propiamente humana, la de la libertad,
justamente la esfera que está más allá de la necesidad del trabajo, de la producción
material? ¿No tendrá que ser superado ese paradigma teórico de la producción puesto que
lo será por la propia realidad? Sin tener que esperar a ese futuro todavía lejano, hay que
reconocer hoy día que una serie de tesis de Marx han sido y han de ser superadas.
Naturalmente, el grado de superabilidad del pensamiento marxiano es histórico también.
Pero en tanto que la explotación y enajenación inherentes al capitalismo se mantengan, el
pensamiento de Marx como pensamiento de la emancipación y desenajenación sigue siendo
irrebasable. Lo es también en el sentido de Sartre en cuanto que hoy no es posible pensar y
actuar socialmente sin referencia a Marx. Pero nada de esto significa que sea asimilable a
un corpus irrebasable de verdades absolutas. Sólo un pensamiento —como el teológico—
que por su propia naturaleza rechaza medirse con la realidad puede pretender ser
insuperable. Lo cual no quiere decir que ignoremos que cierto marxismo, dogmático,
contrario al pensamiento de Marx, se considere a sí mismo irrebasable.

Cuestiones-marxistas-disputadas

Cuadernos Políticos, numero 42, México D.F., ed. Era, enero-marzo, 1985, pp. 5-19.

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