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“Diálogo entre marxismo y psicoanálisis: vigencia del legado de V. N. Voloshinov”: F. Manuel Montalbán Peregrín

Resumen

El Psicoanálisis hace su entrada tempranamente en Rusia, incluso antes que en muchos países occidentales. El desarrollo de una teoría científica de la psique fue entendido como una prioridad por los científicos sociales marxistas, y las hipótesis freudianas fueron acogidas con interés para esta tarea, antes de que en la década de 1920 la represión política disolviera el movimiento psicoanalítico. El presente escrito se centrará en las aportaciones de Valentin N. Voloshinov, representante del fructífero circulo bajtiniano en el Leningrado posrevolucionario que, a partir de su redescubrimiento, para las Ciencias Sociales en Occidente, cobran un verdadero carácter anticipador en la comprensión de la dialéctica entre lo personal y lo social. Se discutirá, igualmente, cómo la influencia de Voloshinov se deja sentir de manera especial en algunos intentos recientes por reconceptualizar el inconsciente, desde una perspectiva psicosocial.

Palabras clave autor
Psicoanálisis, inconsciente, Voloshinov, Psicología soviética.

Palabras clave descriptores
Valentin Nikolaevič Vološinov, 1895-1936, Crítica e interpretación, Psicoanálisis y
Marxismo, Psicología, Rusia.

Introducción

La ósmosis inicial entre Psicoanálisis y marxismo se va produciendo, gradualmente, en las dos primeras décadas del siglo XX. Después de la revolución rusa, entre la intelligentsia que regresa del exilio hay analizantes de Freud y sus discípulos que van conformando sociedades e instituciones psicoanalíticas, en varios puntos de la extensa geografía soviética. Se tratará, sin dudas, de uno de los períodos más estimulantes de la creación cultural del siglo XX. La teoría psicoanalítica de Freud es recibida, al igual que en otros países de Europa y América, con gran interés, al tiempo que genera también una importante controversia que, en este caso, se centrará fundamentalmente sobre el estatuto científico del Psicoanálisis y la posibilidad de integración de los mecanismos inconscientes desde una perspectiva materialista. Dicho proceso es animado incluso por el propio camarada Trotsky (1972) que descubre el Psicoanálisis en los años de preguerra. El debate sobre la utilidad que el Psicoanálisis ofrecía a los esfuerzos de constitución de una Psicología propiamente marxista, se prolongó durante estos años entre la crítica, a veces virulenta, y los intentos de asimilación más o menos creativos, pero en 1926 el régimen estalinista comienza a perseguir la práctica psicoanalítica hasta que finalmente en 1936 es prohibida completamente y relegada al ostracismo más absoluto. En este sentido, podemos contraponer una cierta tolerancia conciliatoria de los bolcheviques hacia el Psicoanálisis, sobre todo a partir de una pretendida comunalidad materialista, y la intransigencia del estalinismo, fortificado frente a cualquier amenaza al tipo de autoridad doctrinaria que promovía.

Ciertamente los intentos conciliadores entre marxismo y Psicoanálisis se han convertido en
un lugar común con resultados contradictorios y dispares, donde siguen predominando las lecturas simplistas y las ideas prejuiciosas. Pero la inexistencia de una síntesis satisfactoria propicia nuevas aproximaciones. Así, algunos acercamientos recientes invitan a seguir pensando conjuntamente el Psicoanálisis y el marxismo no como dos sistemas conceptuales más al uso, sino a partir de sucapacidad crítica y su intención terapéutica de la subjetividad alienada (Acanda, 1998).

En su encuentro con el marxismo, sorprende la variedad de los distintos intentos asimiladores
de la obra de Freud, en lo que podemos llamar una “apología marxista” de la misma, en un momento histórico en el que se pretende sentar las bases de una teoría de la mente, solamente esbozada de manera implícita en los escritos de Marx, Engels y Lenin, a partir de una serie de elementos discretos, principios marxistas básicos, ideas desarrolladas en la propia Psicología prerrevolucionaria y en el cuerpo teórico del Psicoanálisis, entre otras inspiraciones.

El Psicoanálisis hace su entrada tempranamente en Rusia, incluso antes que en otros países
más conectados a la tradición germano-austriaca. La Interpretación de los Sueños es la primera de las obras de Freud traducida al ruso, antes que a otra lengua, en 1904. El interés despertado no se centra solo entre la clase médica, sino que se extiende también, y de manera incluso más profunda, a intelectuales, profesionales y artistas, que son atraídos por las posibilidades de aplicación social y cultural de las ideas freudianas. Así, por ejemplo, las escuelas experimentales de inspiración psicoanalítica de Petrogrado y Moscú, ésta última con Vasily, el hijo de Stalin entre sus alumnos, inauguran sus actividades a comienzos de la década de los veinte. Nombres como los de N. Osipov, T. Rosenthal, M. Reisner, A. Joffe o la propia S. Spielrein se vinculan estrechamente al desarrollo pionero del Psicoanálisis y a la consolidación de su perspectiva y su práctica, en la Rusia zarista prerrevolucionaria y en la URSS inmediatamente posterior al triunfo de la revolución bolchevique.

Diálogo entre marxismo y psicoanálisis: vigencia del legado de V. N. Voloshinov

Montalbán, F. M. (2011).
Diálogo entre marxismo y psicoanálisis: vigencia del
legado de V. N. Voloshinov. Universitas Psychologica,
10(1), 263-277.

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