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“Historia, conceptos fundacionales y perspectivas contemporáneas en psicología cultural”: Moisés Esteban y Carl Ratner

5e53f-escherhandsResumen: El objetivo del artículo es examinar la psicología cultural contemporánea a través de sus raíces históricas partiendo de la Escuela de Ciencias Humanas de Göttingen (1770s) hasta llegar a la obra de Wundt, Vygotsky y Bronfenbrenner. Identificamos los conceptos fundacionales que se han ido desarrollando en cada etapa. Indicamos diferencias entre la psicología cultural y la psicología cross-cultural para concluir describiendo perspectivas contemporáneas en el seno de la psicología cultural. Estas incluyen la teoría de la actividad, la psicología micro-cultural y la psicología macro-cultural. Discutimos cómo las perspectivas contemporáneas se relacionan con los conceptos fundacionales, a veces complementándolos, a veces transformándolos. Un tema central de la discusión es la unidad dialéctica entre psicología y cultura. Utilizamos los conceptos históricos de la psicología cultural para examinar esta unidad, explicando por qué la psicología es cultural y por qué la cultura incluye psicología.

Palabras clave: Psicología cultural, psicología cross-cultural, escuela de Göttingen, psicología histórico-cultural.

¿Qué es la psicología cultural?

En el año 1990 frente a esta misma cuestión, Shweder (1990, p. 1) propuso definir la psicología cultural como “el estudio de la manera en que las tradiciones culturales y las practicas sociales regulan, expresan y transforman la mente humana”. La idea que subyace a esta definición, ya clásica, es la “mutua constitución” (Markus y Hamedani, 2007) o el vínculo irreducible (Wertsch, 1998) entre el fenómeno psicológico y la experiencia social, histórica y cultural. Es decir, no es posible entender la formación y psicología de las personas sin recurrir a las instituciones sociales, conceptos culturales y artefactos encarnados en prácticas humanas que fomentan modos específicos de percibir, imaginar, sentir o recordar (Ratner, 2006). Precisamente pensamos que ésta es la aportación que hace la psicología cultural a la psicología tradicional.

A partir de la afortunada ecuación de Lewin (1943) hay un acuerdo, más o menos generalizado, en afirmar que la conducta humana es el resultado de la interacción entre un organismo y su ambiente. Sin embargo, la psicología cultural añade otra variable a la fórmula, una tercera fuerza, la cultura, que a la vez diseña y organiza el organismo y el ambiente (Cole, 1996). Por ejemplo, hoy sabemos que el cerebro de un japonés y el de un americano, aunque parten de una misma trayectoria filogenético, difieren en ciertos aspectos. También sabemos que una iglesia en Chiapas comparte más anclajes histórico-culturales con una iglesia gótica española que, por ejemplo, un templo budista en el Himalaya, obedeciendo a formas posibles de estructuración y organización de la actividad humana. En definitiva, detrás de la orgánica biológica y de la arquitectura ambiental hay cierta geografía y diseño psicológico-cultural (Esteban, 2010). Es decir, ciertos conceptos, instituciones y artefactos que en forma de reglas, pautas y “prótesis” (Bruner, 1997) moldean la naturaleza del funcionamiento individual. Dicho con otras palabras, es completamente imposible estudiar la mente humana sin precisar las estructuras sociales (como la familia, la escuela, los organismos políticos, los medios de comunicación), físicas (el arte, las tecnologías informáticas) y conceptuales (creencias sobre el tiempo, la salud, la educación, la moral) que originan experiencias psicológicas como la percepción, el recuerdo, el pensamiento o incluso la enfermedad mental. Ello no supone defender un reduccionismo de lo biológico a lo cultural sino más bien considerar que se trata de factores que forman parte de una misma realidad.

Historia, conceptos fundacionales y perspectivas contemporáneas en psicología cultural

Revista de Historia de la Psicología, 2010, vol. 31, núm. 2-3 (junio-septiembre)

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