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«Modernidad filosófica y libertad en Marx»: Levy del Águila Marchena

La modernidad filosófica situó al sujeto como centro de sus preocupaciones y escindió la realidad en una dimensión mental y otra extra-mental. Este divorcio fundamental planteó la exigencia de que la reflexión sobre cualquier problema filosófico partiera de una consideración primera acerca de la certeza del conocimiento; como consecuencia de ello, la filosofía moderna pasó a identificarse en buena cuenta con la epistemología y la teoría del conocimiento. Esta circunstancia quedó expresada en las preocupaciones centrales de Descartes, los empiristas ingleses (Locke, Hume) y Kant: lo que debe hacer la filosofía es establecer cuáles son los fundamentos del conocimiento; es decir, sobre qué podemos estar seguros. Cualquier otra preocupación filosófica, de carácter moral, político o estético, solo puede atenderse previa respuesta a aquella primera cuestión.

Hay que tomar en cuenta, sin embargo, que las preocupaciones en torno de las certezas a las que el sujeto puede aspirar son, asimismo, la forma a través de la cual se vehiculiza la preocupación más general acerca de cuáles son las posibilidades que se abren a la vida de los hombres en el marco de la sociedad moderna, una vez desarrollados los procesos de individuación y definición no tradicional y/o sustancial del sentido de la acción humana, una vez dada la pérdida de referentes externos para guiar nuestra actividad, y una vez que, por consiguiente, surge un nuevo tipo de antropocentrismo.

Las preguntas acerca de cómo es posible el conocimiento, dado el primado de la subjetividad racional, se hermanan, de esta forma, con la pretensión moderna de que el hombre se coloque por sobre la naturaleza, dominándola, pautándola y haciendo valer su libertad por sobre ella y a costa de ella. Así pues, a los filósofos modernos les interesaba decididamente –aunque esto a veces no fuera del todo aparente– el progreso y el despliegue de las potencialidades humanas, concebidas ahora sobre la base del sujeto libre y/o autónomo.

Karl Marx, situado en la tardía modernidad filosófica de mediados del siglo XIX, es heredero de esta tradición. Le interesa el progreso de las potencias humanas; es decir, la libertad de los hombres. Sin embargo, esta fidelidad debe, en cierto sentido, relativizarse, pues entre los filósofos modernos y Marx está de por medio Hegel, y su presencia es determinante para una serie de consideraciones centrales en el pensamiento de Marx.

Modernidad filosófica y libertad en Marx

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