Archivo
Utopía y Praxis Latinoamericana Nº 18 dedicada a Alfred Schmidt
El día 28 de agosto del año pasado falleció el mundialmente reconocido filósofo materialista Alfred Schmidt, en la ciudad de Frankfurt am Main a la edad de 81 años. Hijo de un mecánico, nacido el 19 de mayo 1931 en Berlín, estudió inicialmente filología clásica e inglesa en la Universidad de Frankfurt. Max Horkheimer, a cuyas clases de filosofía asistió, lo impactó de tal forma que le impulsó a estudiar filosofía, con especial interés en Schopenhauer, Marx, el marxismo occidental, Feuerbach, Goethe, la Teoría Crítica.
Horkheimer y Adorno fueron sus maestros y él, unos años después, su asistente. Llegó a ser el conocedor europeo contemporáneo de la historia del materialismo filosófico y uno de los mayores maestros de la historia de la filosofía en general. Su tesis doctoral El concepto de naturaleza en Marx (Siglo XXI, 1976, reedición, 2012), uno de los primeros estudios realizados con perspectiva no dogmática sobre la obra de Marx; ha sido traducido a 18 idiomas y es hasta hoy una obra central del marxismo crítico.
«Entropía e información: En la ciencia y en la Economía Política»: Paul Cockshott
Conferencia dictada por el doctor Paul Cockshott del departamento de ciencias de la computación de la Universidad de Glasgow. La entropía es uno de los conceptos difíciles de la Física contemporánea; sin embargo es imprescindible para entender el mundo físico. El dr. Cockshott nos hace ver por qué la economía científica debe utilizarlo también. La conferencia es impartida en inglés aunque estamos trabajando para tener una versión en castellano.
AVB
«¿Para qué sirve El Capital? Un balance contemporáneo de la obra principal de Karl Marx»: Ponencias de Néstor Kohan, Carlos Fernández Liria, Iñaki Gil de San Vicente y Rubén Zardoya entre otros.
Entre el 30 de mayo y el 1 de junio se realizó el 2do Encuentro Internacional de Escuela de Cuadros con el título “¿Para qué sirve El Capital? Un balance contemporáneo de la obra principal de Karl Marx”.
«Split or whole? The Status of Subject and Society in Voloshinov’s Work»: Patrick Seriot
I would to highlight some key features in the history of a great misunderstanding: the reception of V. Voloshinov texts by left-wing Western European intellectuals in the 1970s, mainly in France. By doing so, I think it will be posible to show, by contrast, the specifity of Voloshinov’s work. Indeed, for French readers, familiar with M. Foucault’s idea of «the death of the subject», reading Voloshinov meant at the same time recognizing well-known topics (e.g. a theory of «ideology») and discovering a totally unknown universe. This discrepancy was enhanced by problems of translation, with different translator offering their readers a terminology which could make sense for them at this very period of intellectual discussions in Western Europe. The most striking example is probably the notion of «social psychology», which was immediately interpreted through the filter of L. Althusser’s notion of ideology as false consciousness, ehere the main stress was on the unconscious aspect of everything ideological, therefore uncontrollable.
«¿Qué es el ecosocialismo?»: Michael Löwy
El crecimiento exponencial de la contaminación del aire en las grandes ciudades, del agua potable y del medioambiente en general; el calentamiento del planeta, el derritimiento de los glaciares polares, la multiplicación de catástrofes “naturales”; la destrucción de la capa de ozono; la destrucción, a una velocidad creciente, de los bosques tropicales y la rápida reducción de la biodiversidad por la extinción de miles de especies; el agotamiento de tierras, su desertificación; la acumulación de residuos, principalmente nucleares, imposible de manejar; la multiplicación de accidentes nucleares y la amenza de un nuevo Chernobyl; la contaminación de la comida, las manipulaciones genéticas, las “vacas locas”, la carne con hormonas. Se encienden todas las alarmas: es evidente que el curso enloquecido de las ganancias, la lógica productivista y la mercantilización de la civilización capitalista/industrial nos conduce a un desastre ecológico de proporciones incalculables. No es ceder al «catastrofismo» constatar que la dinámica del «crecimiento» infinito inducido por la expansión capitalista amenaza los fundamentos naturales de la vida humana en el planeta [1].
“Marx se mantiene a distancia de los fracasos del siglo XX”: Horacio Tarcus
Un enviado de Marx a Buenos Aires, las cartas que un alemán afincado en San Luis cruzaba con Engels y Kautsky, la primera traducción de El Capital de J. B. Justo, José Ingenieros, Alfredo Palacios, son algunos de los personajes que animan “Marx en la Argentina, sus primeros lectores obreros, intelectuales y científicos”, una nueva edición del libro de Tarcus que pronto tendrá su secuela. “Hacen falta malos lectores para contrapesar tanta ortodoxia y tanto canon”, dice el investigador.
Por Horacio Bilbao
Horacio Tarcus acaba de publicar la segunda edición de su investigación Marx en la Argentina (Siglo XXI), un estudio centrado en cómo se leyó aquí a Karl Marx entre 1870 y 1910. Va desde la primera vez que apareció la palabra Marx en una publicación local, un artículo del diario La Nación que ya en 1871 lo veía como una especie de Lucifer de la modernidad, hasta los años en los que el avance arrollador de sus ideas lo convertirían en un referente del movimiento obrero. Incluso aquí, en la austral pampa Argentina, donde se consolidaban las ciencias sociales, y socialistas y anarquistas construían su relato y su base social mientras leían a Marx. El libro de Tarcus bucea en esa temprana recepción del autor de El capital, tan temprana que abruma incluso en tiempos de Internet. Cómo lo leían los incipientes cientistas sociales, cómo los obreros y cómo los intelectuales volcados o no al socialismo. Una historia apasionante que incluye otras que no lo son menos. La de Reymond Wilmart, por ejemplo, el enviado de Marx a la Argentina, los cruces epistolares entre Germán Avé-Lallemant y Kautsky desde la periférica San Luis, los avatares que rodearon la primera traducción de El capital al castellano, llevada a cabo por Juan B. Justo, incluso datos colaterales que sorprenden. ¿Sabían que José Martí escribió una necrológica de Marx para La Nación? ¿Quién la escribiría hoy? ¿Quiénes escribimos en la prensa argentina hoy? Por suerte Tarcus sigue avanzando con sus investigaciones. Avanzando y retrocediendo en el tiempo, porque esta historia tendrá una precuela, El socialismo romántico en el Río de la Plata que cubre de 1837-1870; y también una secuela, de 1910 a 1983. ¿Qué pasó con Marx en ese tiempo? ¿Qué pasó y qué pasará? Tarcus navega entre fuentes perdidas, entre la escasez de datos del raquítico archivo local. Busca a sus personajes en el Archivo Judicial de la Nación, allí están todos aquéllos que alguna vez fueron procesados. Las cartas que Marx, Engels, y Laura Lafargue le enviaron a Wilmart las quemó la hija de Wilmart. Las quemó!!! No hay nada, aunque apenas haya pasado un siglo y medio. Pero Tarcus busca, encuentra y analiza, y el resultado es tan sorprendente como interpelador.
«Estado de Derecho: Entre Cuba y el mundo»: Carlos Fernández Liria
La pupila insomne«E.P. Thompson, la centralidad política de la clase y la izquierda académica actual»: Ellen Meiksins Wood
“Estos nuevos guerreros no clasistas de cierta izquierda académica actual aceptan en la práctica la construcción neoliberal del universo social. Tampoco para ellos hay clases o política de clases; simplemente, un mundo postmoderno en el que la fragmentación, la diversidad y las identidades ‘múltiples’ han acabado con las viejas solidaridades de clase.”
Todavía existía una importante cultura anticapitalista en la izquierda intelectual cuando en el año 1963 E.P. Thompson publicó The Making of the English Working Class; esa cultura floreció con fuerza entre el grupo de los historiadores marxistas británicos, aquel destacado círculo al que pertenecía Thompson. Durante poco más de una década, a pesar de (o quizás debido a) las erupciones militantes del 68 y de algunas espectaculares luchas obreras unos años más tarde, la vida intelectual de la izquierda occidental fue moldeada por una actitud de rendición ante el capitalismo y por un “olvido de la clase”.
«Karl Marx después de la edición histórico-crítica (MEGA2): Un nuevo objeto de investigación»: Roberto Fineschi
I. Introducción
La exégesis marxiana tiene un larga historia: nace con el propio Engels, a quien correspondió en primer lugar el deber de «defender» la obra del amigo, y ha continuado hasta nuestros días, a través de las interpretaciones más diversas, la mayor parte de las cuales se etiquetan genéricamente con el término de «marxismo». Sería inútil dar una lista de autores, que a los lectores resultaría previsible ya que se trata, en efecto, de nombres célebres.
Todas estas lecturas se han basado, como no podía ser de otro modo, en textos ya conocidos de Marx. Es por ello que han habido puntos de ruptura, por ejemplo con la publicación de las Theorien über den Mehrwert, o de los Grundrisse: su aparición proporcionó nuevos instrumentos indispensables para la comprensión crítica del pensamiento del autor, cambiando el objeto de la investigación y sancionando definitivamente la implausibilidad de algunas interpretaciones precedentes.
Leer más…
«El guevarismo y la transición al socialismo: ayer y hoy»: Néstor Kohan
¿El futuro es sombrío y nefasto? ¿Se puede salir del capitalismo? Algunas ideas sobre el guevarismo y la transición al socialismo. Ayer y hoy.
«Some explanations of the fall of ‘real socialism’»: Michael A. Lebowitz
September 13, 2013 — The Bullet, posted at Links International Journal of Socialist Renewal with permission. This essay is from a talk given to the Centre for Political Emancipation in Belgrade, Serbia, on May 6, 2013. It can also be seen above and on YouTube. — Why did «real socialism» and, in particular the Soviet Union, fall? Let me note a few explanations that have been offered. With respect to the Soviet Union, one very interesting explanation that has been suggested is that it’s all the fault of Mikhail Gorbachev. And not simply the errors of Gorbachev but the treachery. Those who offer this explanation rely in particular upon a document which is sometimes described as his confession. This document begins as follows:
My ambition was to liquidate communism, the dictatorship over all the people. Supporting me and urging me on in this mission was my wife, who was of this opinion long before I was. I knew that I could only do this if I was the leading functionary. In this my wife urged me to climb to the top post. While I actually became acquainted with the West, my mind was made up forever. I decided that I must destroy the whole apparatus of the Communist Party of the Soviet Union and the USSR. Also, I must do this in all of the other socialist countries. My ideal is the path of social democracy. Only this system shall benefit all the people. This quest I decided I must fulfil.
Now, one of the most interesting things about this document is that it is virtually untraceable. It is said to come from an interview in Turkey but the actual source is unverifiable and, indeed, appears to have occurred with different interviewers. So, I would suggest this document is not credible at all. So, why mention it? Simply because there are people who believe it and cite it as authority. I discovered this to my surprise a few years ago at a conference in Beijing on the fall of the Soviet Union where it was repeatedly quoted by members of Russian and Bulgarian communist parties and also, interestingly, by some Chinese scholars within the state structure who were clearly warning against Chinese Gorbachevs. The inference in this is that all really was well with «real socialism» but that it’s important to watch out for the liquidators and saboteurs.
«El marxismo sin ismos de Francisco Fernández Buey»: Salvador López Arnal

PRESENTACIÓN
El marxismo sin ismos de Francisco Fernández Buey no es un trabajo de investigación. Más bien es un homenaje, un reconocimiento, una muestra de admiración, una aproximación didáctica y fuertemente incompleta a algunos de los nudos esenciales de su rico, culto, documentado y profundo marxismo.
Un marxismo que bebió, como el mismo señaló, de la obra, la vida, las prácticas políticas, las luchas, los errores, las meteduras de pata y los trabajos críticos de Maximilien Rubel, Anton Pannekoek y Manuel Sacristán. ¡Nada menos! ¡Una trinidad explosiva, inteligente y enrojecida! El profesor Fernández Buey fue un entrañable amigo del tercero de los citados y se carteó con el primero de ellos.
«La mirada y la palabra»: entrevista a Enrique Dussel
Espacio de información y análisis sobre la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM) y la educación en nuestro país y en otras latitudes, conducido por Aleyda Gaspar y Javier Marmolejo, académicos de la institución.
En esta emisión, los conductores entrevistan en el estudio de Rompeviento al doctor Enrique Dussel, rector interino de la UACM, sobre los retos y perspectivas de esa institución académica y la situación de la educación superior en México.
Transmitido el jueves 15 de agosto de 2013, a las 10 pm.
«Age of Extremes: The Short Twentieth Century»: Eric Hobsbawm
Celebrated historian Professor Eric Hobsbawm talks to Michael Ignatieff about his book Age of Extremes: The Short Twentieth Century. He also discusses his childhood in Central Europe, his loyalty to the communist party and the crisis he sees (in 1994) facing the world at the end of the 20th century.
«Recovering the Centrality of Class»: Ellen Meiksins Wood
WHEN E.P. THOMPSON’S The Making of the English Working Class came out in 1963, there still existed a vibrant anti-capitalist culture on the intellectual left, which flourished with a special vigor among the British Marxist historians, a remarkable group to which Thompson belonged. Within little more than a decade, despite (or maybe because of?) the militant eruptions of 1968 and various dramatic workers’ struggles in the following few years, the intellectual life of the left in the West was being shaped by a surrender to capitalism and a “retreat from class.”
The leading academic fashions on the left, beginning with “post-Marxism” and culminating in postmodernism, seemed now to operate on the principle that, for better or worse, capitalism was the only viable option and class struggle was no longer on the agenda.

Por 






















