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Archive for the ‘Filosofía marxista’ Category

“Algunas notas sobre la teoría de la democratización del ser Social de Georg Lukacs”: Joaquín Miras

20/06/2014 Deja un comentario

Georg Lukács se ocupó reiteradamente del tema de la democracia a lo largo de su vida. Desde los años treinta cuando menos, con la política del Frente Popular Democrático Antifascista, el principio de la democracia es la orientación que guía sus escritos, que en esa época eran fundamentalmente de critica literaria. Sus opciones en crítica estaban fundadas en la posibilidad de existencia de un arte auténtico, esto es, que expresase los problemas reales del ser humano, y que fuese, comprensible para la mayoría, es decir, que fuese democrático. (1)

La reflexión sobre la democracia estaba vinculada a su intento por encontrar las mediaciones que permitiesen a la humanidad la transición al socialismo y a la constitución de un poder socialista democrático.

En el presente trabajo, resumiré brevemente las ideas ontológicas de Lukács que tengan pertinencia para la teoría de la democracia, y procederé a contrastarlas con sus propuestas políticas para la actualidad, cuyo fin es la superación de lo que Lukács denomina ‘democracia manipulada’ o democracia liberal burguesa. Leer más…

“La dialéctica antigua como forma de pensamiento”: Evald Vasilievich Iliénkov

16/06/2014 Deja un comentario

INDICE

Presentación……………………………………………………………………………………… 3
La dialéctica antigua como forma de pensamiento. ……………………………. 4
[El surgimiento de la filosofía].. ……………………………………………………… 8
[Naturfilosofía de los primeros filósofos] ………………………………………. 20
[La sofística] ……………………………………………………………………………….. 23
[Sócrates-Platón] ………………………………………………………………………… 28
[Aristóteles] ………………………………………………………………………………… 39
[Filosofía helenística] …………………………………………………………………… 53

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“Centralidad y no centralidad del trabajo o la pasión de los hombres superfluos”: André Tosel

16/06/2014 Deja un comentario
3f307-karlmarxe29c86francescobongiorniLos señalamientos que siguen tienen un objetivo polémico: tratan de desarticular las pseudoevidencias del nuevo sentido común posmoderno según el cual viviríamos el fin del trabajo y el comienzo de una nueva época marcada por el advenimiento del no trabajo impuesto por el proceso de desconexión de las formas de socialización y del trabajo. Al mismo tiempo tienen un objetivo positivo: afirmar la actualidad de la inseparabilidad del trabajo y del no trabajo, entendiendo a este último como el tiempo libre de las actividades de acción ético-política y de formación estético-teórica.

 

Un aparente cambio de centralidad

 

Las apariencias son fuertes. La forma específica del modo de producción capitalista exigiría el paso de la centralidad del trabajo a la del no trabajo, que sancionaría bajo una forma distorsionada pero significativa la posibilidad real de separar, por ejemplo, el trabajo efectivo y el salario real (ver los debates alrededor del Ingreso Mínimo Instituido). Y es cierto que la continuidad de la acumulación del capital implica la extensión de la incorporación de trabajo vivo en el trabajo muerto, como Marx supo ver hace ya tiempo. Sería sin embargo apresurado concluir que esta disminución irreversible de la importancia del trabajo vivo equivaldría a una condición negativa de una civilización del tiempo libre y de la formación humana. Debe más bien ser comprendida como la apertura de una contradicción inédita, no prevista por el Marx del Libro I de El Capital que analizaba la formación de un ejército industrial de reserva como un proceso cíclico destinado a resolverse en una nueva expansión de los asalariados.[1] El resultado efectivo de la reproducción capitalista es realmente paradójico: si cada trabajador asalariado pone en marcha cada vez más trabajo acumulado en valor y en capacidad técnica, el empleo ya no puede continuar creciendo porque el crecimiento económico exige un relanzamiento cada vez más rápido de la innovación tecnológica productora de ganancia. Es verdad que no por ello este crecimiento deja de multiplicar los intercambios nuevos y de enriquecer la actividad humana. Pero el mismo ya no constituye una garantía de producción en el sentido de creación de una cantidad de empleos superior a los eliminados. Este es el sentido de la permanencia del desempleo en una sociedad que, en su conjunto, no deja de enriquecerse. Como lo recuerda oportunamente Jean Marie Vincent,[2] la economía capitalista sigue siendo una economía del tiempo de trabajo vivo que no tiene como su objetivo permitir a la mayoría de los hombres liberados de ese trabajo disponer más libremente del creciente tiempo libre. Funciona con un desperdicio cada vez mayor recursos humanos y con la marginalización de una parte creciente de la sociedad. Es pues la centralidad del trabajo abstracto lo que produce la no centralidad del trabajo en la masa de los excluidos del trabajo vivo, de todos los que ya no pueden aparecer(se) como individualizados y socializados por el trabajo y buscan desesperadamente formas de individualización y socialización únicamente en las esferas del no trabajo (actividades de formación, de voluntariado y de servicio). ¿No es, por otro lado, en esta aparente descentralización del trabajo en donde echan raíces las diversas teorías que oponen al paradigma del trabajo los paradigmas competitivos de la acción comunicativa o de la esfera pública?[3]

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“Progreso e historia. La concepción de la historia de Walter Benjamin”: Michael Löwy

11/06/2014 5 comentarios

Acostumbramos a clasificar las diferentes filosofías de la historia según su carácter progresista o conservador, revolucionario o nostálgico del pasado. Walter Benjamin escapa a estas clasificaciones. Es un crítico revolucionario de la filosofía del progreso, un adversario marxista del “progresismo”, un nostálgico del pasado que sueña en el futuro.

La acogida de Benjamin, sobre todo en Francia y en EEUU, se interesó prioritariamente por la vertiente estética de su obra, con una cierta propensión a considerarlo sobre todo como un historiador de la cultura o un crítico literario. Ahora bien, sin despreciar este aspecto de su obra, hay que destacar el alcance bastante más amplio de su pensamiento, que se dirige nada menos que hacia una nueva comprensión de la historia humana. Los escritos sobre el arte o la literatura no se pueden comprender sino en relación con esta visión de conjunto que los ilumina desde el interior. Leer más…

“Ethos y colonialidad en América Latina. (Un debate hipotético entre Bolívar Echeverría y Aníbal Quijano)”: Jaime Ortega Reyna y Victor Hugo Pacheco Chávez

04/06/2014 Deja un comentario

La controversia sobre las características que asumió la modernidad en América Latina es un debate abierto, que se ha inscrito ya como una línea de investigación sobre cuestiones estéticas, políticas e ideológicas de nuestro tiempo (Vargas, 2007: 89.98). Si bien han pasado los años en que se discutía sobre si alguna vez se había instalado la modernidad en América Latina (Veraza, 1997), o si era pertinente el concepto “posmodernidad” (el cual parecía inherente a la forma identitaria latinoamericana) para esa región (Santos, 1998, Arriarán, 1997), lo que parece sigue vigente, como una fuente de derrotero, es aquella discusión que se deriva de la pregunta : ¿cuál ha sido el desarrollo de la modernidad y el capitalismo en esta región? Así, pues, el campo queda más restringido al desarrollo de ambos conceptos en una realidad histórica. Leer más…

“Comprender, luchar, amar: la vida y el pensamiento de Paco Fernández Buey (1943-2012)”: Jorge Riechmann

02/06/2014 Deja un comentario

Solo un breve instante aquí

Paco Fernández Buey es el autor de La barbarie: de ellos y de los nuestros, así como de ese impresionante «discurso del indio metropolitano» titulado La gran perturbación. Pocos autores españoles han indagado tan lúcidamente como él en la obra del gran Bartolomé de las Casas, aquel fraile dominico del siglo XVI que, con inigualable radicalidad, formuló la primera gran autocrítica del eurocentrismo –y su deriva genocida– en los albores de la modernidad. Por eso, a alguien tan cercano a las culturas de los vencidos como nuestro Paco no le hubiera disgustado que al comienzo de estas palabras de evocación recordásemos unos versos amerindios. Un poema indígena de la altiplanicie de México dice: Leer más…

“Lenin’s Encounter with Hegel after Eighty Years: A Critical Assessment”: Kevin B. Anderson

02/06/2014 Deja un comentario

“Lenin renewed authentic Marxism not least by a recourse to the “core” of the Hegelian dialectic (“Contradiction is the root of all movement and life”) and to the selfsame Hegelian Logic…Thus it was precisely orthodox Marxism, restored by Lenin, which presupposed a knowledge of Hegel; as against a vulgar, traditionless, and schematic Marxism which, in isolating Marx — as if his thought emerged like a shot out of a pistol — isolated itself from Marx.”

Ernst Bloch (1962 [1949], 382-83)

“He did not read or study Hegel seriously until 1914-15. Also, if one considers it objectively, one notices a great difference in tone and content between the Notebooks on the Dialectic and Materialism and Empirio-Criticism. Lenin’s thought becomes supple, alive …in a word, dialectical. Lenin did not fully understand the dialectic until 1914, after the collapse of the International… Here we see the significance of the profound reticence of the Stalinists toward the Notebooks, who for a long time put them aside in favor of Materialism and Empirio-Criticism.”

Henri Lefebvre (1959, 85)

“The emphasis that Lenin put on “dialectic proper, as a philosophic science” separated him from all other post-Marx Marxists, not only up to the Russian Revolution but also after the conquest of power… What was most manifest of what he had gained from the 1914-15 Hegel studies was that the Hegelian dialectic needs to be studied “in and for itself”…That Lenin kept his direct encounter with the Hegelian dialectic — his Abstract of Hegel’s Science of Logic — to himself, however, shows the depth of the economist mire into which the whole Second International, and not just the German Social-Democracy, had sunk; revolutionaries stood on the same ground!”

Raya Dunayevskaya (1991 [1982], 116)

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“The Althusserian Cul-de-Sac”: Kevin B. Anderson

26/05/2014 1 comentario

The French philosopher Louis Althusser’s structuralist Marxism remains a point of reference for many contemporary schools of radical thought, even for some of those that have moved away from Marxism completely.  Moreover, as radical thought has experienced a partial return to Marx after several decades of Nietzschean post-structuralism, the legacy of Althusser lies in wait, offering version of Marxism that offers an all-too-comfortable transition from the more recent forms of philosophical radicalism. This is because one can embrace Althusser while still rejecting subjectivity, humanism, and even the dialectic.

The possibility of subjectivity in the sense of critique, resistance, or revolt on the part of the subjugated, is closed off almost completely in the work of Althusser.  This stance mars his well-known essay on “ideological superstructures,” which was indeed a serious attempt to go beyond reductionist arguments concerning ideology’s relationship to its material base, and to theorize its place in late twentieth century capitalist society in terms of institutions outside value production like religion and education. Leer más…

Cuadernos de Pasado y Presente (1963-1973)

23/05/2014 1 comentario

[tomado del cedinci] Pasado y Presente fue una de las publicaciones fundamentales en la renovación teórica y cultural del marxismo en la Argentina.

Dirigida en su primer año de vida por Oscar del Barco y Aníbal Arcondo, sumándose a partir de su segundo año José Aricó, Samuel Kieczkovsky, Juan Carlos Torre, Héctor Schmucler, César Guiñazú, Carlos Assadourian, Francisco Delich, Luis J. Prieto y Carlos R. Giordano, su primera época se prolongó, de 1963 a 1965, a lo largo de nueve números. Ocho años después, la revista reaparecería, bajo la dirección de José Aricó, en una breve segunda época. Leer más…

“Una crítica clasista al concepto y discurso de la sociedad civil”: Jan Lust

21/05/2014 Deja un comentario

En las últimas dos décadas, el discurso político ha sido contaminado cada vez más por el concepto y el discurso de la sociedad civil. El colapso de la antigua Unión Soviética a principios de la década de 1990 en combinación con la introducción del neoliberalismo hizo boom al concepto de la sociedad civil. Como tal, la sociedad civil renació como un discurso adecuado para los intereses del capital y en contra de las fuerzas que luchan por una sociedad en la que los seres humanos son los motores del desarrollo en lugar de los intereses y las necesidades del capital(transnacional), y en donde el desarrollo colectivo forma la base de la asignación social e individual de los recursos.

La definición y el significado del concepto de la sociedad civil han cambiado con el tiempo. El concepto tiene, sobre todo, una connotación histórica y filosófica y fue utilizado por las diferentes fuerzas políticas y organizaciones, en contextos políticos, económicos y sociales específicos, para lograr objetivos particulares de estas fuerzas políticas (Kaldor, 2005: 31-71; Fernández, 2003: 31-197). En los “días de gloria” del neoliberalismo, el concepto fue empleado como una “propuesta conservadora para reducir el papeldel estado y todo lo que perteneceal sector públicoy para “fortalecer la acción privada(Torres-Rivas, 2001). Leer más…

“Adolfo Sánchez Vázquez: Vida y obra”: Ana Lucas

19/05/2014 Deja un comentario

ASV1915-1927

Adolfo Sánchez Vázquez nace en Algeciras, provincia de Cádiz, el 17 de septiembre de 1915. Su padre, Benedicto Sánchez Calderón, era teniente del Cuerpo de Carabineros y vería su carrera militar arruinada en los amargos días de la Guerra civil, al ser encarcelado durante la ocupación franquista de Málaga y sentenciado a la pena capital, que más tarde le sería conmutada. Su madre, María Reme- dios Vázquez Rodríguez, era natural de San Roque (Cádiz). Antes de nacer Adolfo el matrimonio ya contaba con una hija, Angela. En 1917 nacería el último hermano, Gonzalo, que también llegaría a militar en el Partido Comunista de España, iniciando su actividad política como miembro del Comité de Propaganda de la Juventud Comunista en Málaga. La familia se traslada a El Escorial y de ahí, en 1925, fijan su residencia en Málaga. Es en esta ciudad donde Adolfo inicia, en 1927, sus estudios de bachillerato en el Instituto Nacional de Segunda Enseñanza. De este periodo comenta Andrés Martínez Lorca: “Primero vivieron en El Palo, calle Blas Palomo y, después, en Compás de la Victoria y Pedregalejo. Estudió bachillerato por libre junto con su hermano Gonzalo, hoy catedrático de matemáticas y director de un Instituto de enseñanza media en Sevilla”. Leer más…

“Marx en su (Tercer) Mundo”: Entrevista a Néstor Kohan. ICAIC

12/05/2014 Deja un comentario

Marx en su (Tercer) Mundo. Entrevista a Nestor Kohan. Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos ICAIC (realizada por el escritor Julio Cesar Guanche – La Habana, Cuba). Videoteca contracorriente.

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“Cuestiones y Horizontes. De la Dependencia Histórico-Estructural a la Colonialidad/Descolonialidad del Poder”: Aníbal Quijano

05/05/2014 Deja un comentario

Colección Antologías.
ISBN 978-987-722-018-6
CLACSO.
Buenos Aires.
Abril de 2014

Aníbal Quijano ha argumentado que la persistencia de un pensamiento deriva del modo en que su relación cognitiva con el mundo permite la emergencia de nuevos sentidos en cada giro de la historia. En este sentido, la presente antología se propone perfilar las especificidades del pensamiento de Aníbal Quijano y el modo en que este se ha interactuado con los acontecimientos cruciales de nuestra historia reciente, permitiendo desde hace cinco décadas, lecturas que han transformado nuestra comprensión de la historia y la contemporaneidad latinoamericana.

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“Adolfo Sánchez Vázquez: Biografía intelectual”: Ramón Vargas Machuca

28/04/2014 Deja un comentario

Adolfo Sánchez Vázquez nace en Algeciras, en el año 1915, pero a una edad temprana su familia traslada su residencia a Málaga. Su interés primero se centra en la poesía y de ella emerge su posterior dedicación intelectual. Sus primeros pasos en este campo, al comienzo de los años treintas, los da de la mano de Emilio Prados. Posteriormente, inicia sus estudios de filosofía y letras en la Universidad Central de Madrid. Él mismo describe, muchos años después, cuál era el clima intelectual que se respiraba en aquella facultad:

La Facultad de Filosofía y Letras, orgullo de la política cultural de la República, era tanto por el pensamiento que la inspiraba como la influencia que ejercía en sus aulas, la Facultad de José Ortega y Gasset. En ella se cristalizaba su idea de la misión de la Universidad y, en cierto modo, se transparentaba su visión elitista de España y de la sociedad. Características de la Facultad eran su alto nivel académico, introducción de nuevos métodos de enseñanza, la voluntariedad de la asistencia a los cursos, la eliminación de los exámenes de asignaturas y, sobre todo, una implacable selección del alumnado [...] Yo estudiaba con ahínco los cursos que había escogido, pero aunque satisfecho académicamente, dado el buen nivel en que se daban, me sentía extraño ideológicamente pues nada encontraba en ellos que remotamente se abriera al marxismo. Incluso el curso de lógica del socialista Besteiro, a la sazón presidente de las Cortes, era lo más ajeno a él. Mi marxismo seguía siendo, por tanto, el de un autodidacta y se desarrollaba, casi exclusivamente, fuera de la Universidad en un plano político militante”. Leer más…

“Sánchez Vázquez y su interpretación de las Tesis sobre Feuerbach”: Stefan Gandler

28/04/2014 1 comentario

a4d64-marxyengelsAdolfo Sánchez Vázquez, en su obra Filosofía de la praxis, nos presenta en un pasaje preliminar del capítulo sobre las Tesis sobre Feuerbach sus puntos decisivos: “Marx formula en sus Tesis sobre Feuerbach una concepción de la objetividad, fundada en la praxis, y define su filosofía como la filosofía de la transformación del mundo”. 2 Estos dos aspectos no pueden ser separados. El mundo material solamente puede ser concebido junto con el concepto de su transformación.

Cuando Marx pone en el centro de todas las relaciones humanas a la actividad práctica,  transformadora del mundo, no puede quedarse sin consecuencias graves el terreno del conocimiento. Leer más…